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Vidas que cambiaron el mundo

Beryl Markham, la única habitante de 'su planeta': el avión con el que cruzó el Atlántico en 1936

Beryl Markham con su avioneta. /Wikimedia Commons

Beryl Markham fue la primera mujer en cruzar el Atlántico sola de este a oeste sin escalas, con una avioneta. Esta excéntrica aviadora (cualquier mujer que se considerara tan libre como Markham por ese entonces en el siglo XX merecería el calificativo), aventurera y entrenadora de caballos se hizo famosa, sobre todo, tras escribir el libro de memorias Al oeste de la noche, obra considerada como "las otras memorias de África", comparándolo con el libro de su amiga y escritora, también residente en Kenia, Karen Blixen (que firmaba con el seudónimo masculino Isak Dinesen, también por las imposiciones de la época).

Cuando Markham decidió realizar el viaje, ningún piloto había volado sin escalas desde Europa a Nueva York (EE.UU.), y ninguna mujer había hecho el vuelo en esa dirección, aunque varias habían perecido en el intento. Así que ella esperaba obtener ambos récords. El 4 de septiembre de 1936, despegó desde la localidad inglesa de Abingdon y el vuelo duró veinte horas. Su Vega Gull, The Messenger, sufrió problemas con el combustible debido al congelamiento de los tanques y se estrelló en Baleine Cove, Nueva Escocia (Canadá).

Cuatro años antes el piloto escocés Jim Mollison ya había emprendido el trayecto Dublín (Irlanda)-Nueva York, por lo que Markham no pudo hacerse con el título de primera persona en cruzar el charco, aunque sí se convirtió en la primera mujer en cruzar el Atlántico y en la primera persona en volar de Inglaterra a Norteamérica sin escalas. A partir de ese momento, se la considera una pionera de la aviación. Se puede decir que es , para Inglaterra, lo que Amelia Earhart para EE. UU., aquella heroína que intentó el primer viaje aéreo alrededor del mundo sobre la línea ecuatorial un año más tarde, en 1937, pero no pudo contarlo, pues desaparecería en pleno vuelo.

Cartel que conmemora el vuelo de Markham sobre el Atlántico . /Pinterest

Nacida en el Reino Unido el 26 de octubre de 1902, se crió en la sabana keniata, que en esa época era parte del África Oriental Británica, donde sus padres tenían una granja que le hizo desarrollar cariño por los caballos y convertirse en la primera mujer entrenadora de estos animales con licencia del país. Logró ganar varias veces el Derby de Kenia. Durante su vida se casó en tres ocasiones y tuvo un romance clandestino con Enrique de Gloucester, el hijo de Jorge V del Reino Unido. 

Después de haber vivido en los Estados Unidos durante muchos años, Markham volvió a Kenia en 1952, donde retomó su primer oficio y se convirtió en la entrenadora de purasangre más exitosa del país. Murió en Nairobi, la capital keniata, el 3 de agosto de 1986. Dejó para la posteridad grandes frases, que llegaron a ser elogiadas por Hemingway. En Al oeste de la noche, escribió que los vuelos nocturnos "resultan por momentos irreales. La tierra no es tu planeta más de lo que pueda serlo una estrella distante, si es que se aprecia el brillo de alguna: tu planeta es el avión y tú su único habitante".

Beatriz de Vera
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