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Vidas que cambiaron el mundo

50 años de la muerte de Yuri Gagarin, el héroe que perdió la vida en un vuelo rutinario

El astronauta ruso Yuri Gagarin. /Wikimedia Commons

"La primera nave espacial del mundo con un hombre a bordo, la Vostok, se puso en órbita desde la Unión Soviética el 12 de abril de 1961. El navegante espacial que pilota la nave Vostok es un ciudadano de la URSS, el Mayor Yuri Gagarin". Así se anunciaba en 1961, el secreto mejor guardado de los soviéticos, unas palabras que dejaban atónito al mundo entero, y reafirmaban a Rusia en el bando ganador de la Guerra Fría. El vuelo de 108 minutos, una única órbita alrededor de la Tierra, convirtió a un joven cosmonauta de 27 años en el primer ser humano en el espacio y, de paso, en una leyenda.

Yuri Gagarin nació en el seno de una familia de granjeros en un pueblecito de Gzhatsk, provincia de Smolensk (Rusia), el 9 de marzo de 1934. Durante la Segunda Guerra Mundial el pueblo donde residía fue ocupado por las tropas alemanas y su casa fue requisada por los nazis, y la familia tuvo que construir una pequeña choza de barro donde se ocultaron casi dos años.

Fue obrero en la industria metalúrgica hasta 1954, año en que se apunta en el aeroclub de la ciudad de Sarátov y aprende a pilotar un avión ligero. En 1955, tras finalizar sus estudios técnicos, entró en la Escuela Militar de Pilotos de Oremburgo, y consiguió sus alas de piloto en 1957, el año que el Gobierno soviético pone en órbita los primeros satélites artificiales: Sputnik 1, el 4 de octubre, y Sputnik 2, el 3 de noviembre, que llevaba de tripulante al primer ser vivo en el espacio, la perra Laika. En 1960, el programa espacial soviético abrió un proceso de selección al que se presentaron unos 3.500 voluntarios, entre los que Gagarin fue elegido como primer cosmonauta. Minutos antes de embarcar la Vostok 1, el 12 de abril de 1961, dejó grabado un mensaje:

“Queridos amigos, conocidos y desconocidos, mis queridos compatriotas y a toda la gente del mundo. En los próximos minutos una poderosa nave espacial me llevará a los distantes espacios del universo. ¿Qué puedo decirles durante estos últimos minutos antes de empezar? Toda mi vida me parece ahora un único y hermoso momento. Todo lo que he hecho y he vivido ha sido hecho y vivido para este momento”.

Dos días después del retorno de la nave, Gagarin apareció en el balcón del Kremlin, en Moscú, con el primer ministro Nikita Jruschov. En ese momento comenzó una gira mundial, algo insólito en plena Guerra Fría, lo que no impidió que este cosmonauta soviético fuera aclamado como un héroe en todo el mundo. Después de este episodio, la NASA tardó menos de dos meses en llevar a otro astronauta al espacio: en mayo de 1961, Alan Shepard fue el primer astronauta estadounidense en realizar un vuelo balístico suborbital. Ya en febrero de 1962, John Glenn dio la vuelta a la Tierra a bordo del Mercury Friendship.

Sellos con la cara de Yuri Gagarin. /Flickr

Dos años más tarde, la también soviética Valentina Tereshkova se convertía en la primera mujer en ir al espacio, donde pasó casi tres días en 1963 y tras lo cual, dijo: “Cualquier persona que haya pasado algún tiempo en el espacio lo amará por el resto de sus vidas. Logré mi sueño infantil del cielo".

Una muerte misteriosa

Gagarin nunca volvió al espacio, aunque se preparó para el primer vuelo de la nueva nave Soyuz en 1967, la agencia espacial prefirió no arriesgar la vida de un héroe de la Unión Soviética en otra misión peligrosa. Pero nunca sabremos si, de haberse embarcado en nuevos retos, habría burlado la muerte poco heroica que lo alcanzó: Gagarin perdió la vida hace 50 años, el 27 de marzo de 1968, durante un vuelo rutinario de entrenamiento, cuando su avión se estrelló. La causa de la muerte, sin embargo, no fue clara hasta 2013, cuando el exastronauta Aleksey Leonov, que formó parte de la comisión de investigación del accidente de Gagarin, aclaró que todo había ocurrido por un error humano.

La versión oficial había sido que Gagarin y su instructor intentaron esquivar un objetivo civil, como un globo de aire caliente, realizando una maniobra que acabó en accidente, pero según contó el exastronauta, el Gobierno ruso había mantenido en secreto que lo que causó la muerte de Gagarin fue un jet supersónico Su-15, que estaba siendo probado ese día y estaba previsto que volara a 10.000 metros y no 500 metros, como lo estaba haciendo. Esta "violación del procedimiento", como la definió Leonov, provocó que la onda de choque afectara al vuelo de Gagarin.

Sus cenizas se depositaron en la muralla del Kremlin y, en su honor, un cráter lunar y el asteroide 1772 Gagarin recibieron su nombre. Además, el distrito de Gzhatsk, donde nació, se renombró como Gagarin en su honor. 

Redacción Nmas1
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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