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La desolación tras la derrota es más grande que la alegría de la victoria en el fútbol

Wikimedia Commons

En una entrada anterior ya hemos recordado la profunda conexión que los hinchas tienen con sus equipos de fútbol y que puede ser explicada por la neurociencia. Ahora, usando la estadística y la tecnología, un grupo de investigadores británicos ha descubierto que la tristeza es doblemente más intensa que la alegría en los seguidores de fútbol.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, analizó tres millones de respuestas de 32 mil personas en una app llamada Mappiness, que periódicamente les pregunta a los usuarios cómo se sienten, qué están haciendo, dónde están y con quiénes están.

Al combinar esta gran cantidad de datos con las ubicaciones GPS de los estadios de fútbol y los tiempos y los resultados de los partidos de fútbol durante tres años, pudieron identificar a los hinchas del fútbol y controlar su estado de ánimo en los preparativos para y después de los partidos.

Aunque los niveles de humor durante el partido en sí, no fueron analizados, el estudio sugiere que el efecto acumulativo de ser fanático del fútbol es "abrumadoramente negativo". Al interrogar a las personas al momento mediante un ping al azar en sus teléfonos, la aplicación revela una instantánea mucho más precisa de la felicidad momentánea que las técnicas de investigación tradicionales, en las que las respuestas se pueden filtrar a través de lentes subjetivos.

En promedio, los hinchas estaban 3.9 puntos porcentuales más felices en la hora siguiente a una victoria, cayendo a 1.3 y 1.1 puntos en la segunda y tercera horas. Por otro lado, una derrota, causó una caída en la felicidad de 7.8 puntos en la primera hora, y 3.1 y 3.2 puntos en la segunda y tercera hora.

El estadio amplifica las emociones

La alegría y el dolor son aún más intensas en los hinchas que están en el estadio. La felicidad de una victoria que sienten los asistentes a un partido es aproximadamente tres o cuatro veces mayor que la de los que ven en casa. Para poner esto en contexto, solo hacer el amor o la intimidad tuvieron un mayor efecto en la felicidad a través de los millones de respuestas a la aplicación Mappiness.

La otra cara de la moneda es que el dolor de la derrota se vuelve aún más extremo para los hinchas que ven caer a sus equipos en vivo, con una dramática caída de 14 puntos de felicidad si estás en el estadio para ver a tu equipo perder.

"La mayoría de los fanáticos dirían que el fútbol los hace felices, pero nuestros datos únicos cuentan una historia diferente. El partido de fútbol promedio parece abrumadoramente negativo para la felicidad de la gente momento a momento”, dice el Dr. George Mackerron, cocreador de Mappiness y economista del comportamiento. "Continuar siguiendo a un equipo a pesar de que causa más dolor que placer parece irracional desde una perspectiva económica tradicional".

Poderosa relación

Entonces, ¿por qué la gente sigue alentando a sus equipos? La respuesta reside en parte en el placer de simplemente anticipar el espectáculo de un partido de fútbol en vivo. Los investigadores vieron un gran aumento de 7.9 puntos en felicidad entre los fanáticos en el estadio antes de que se pateara una pelota. Los fanáticos en casa experimentaron solo un pequeño golpe de 0.2 puntos antes del partido.

Otra explicación de los investigadores es que ser fanático del fútbol es adictivo, y los fanáticos siempre intentan recuperar la enorme adrenalina de ver a tu equipo ganar en persona. Los investigadores también sugieren que los fanáticos sistemáticamente sobreestiman la probabilidad de que su equipo gane y nunca revisan ni aprenden de la experiencia. Estar en una tribu en las gradas son otras posibles explicaciones.

"A pesar de hacerlos menos felices en general, parece que los fanáticos del fútbol están dispuestos a soportar esto por la prisa del placer cuando su equipo realmente gana, a pesar de que la recompensa no es tan grande como el dolor de perder”, dice el profesor Peter Dolton, coautor del estudio.

Obviamente, los economistas no han tenido en cuenta otros factores dentro de sus mediciones, como la improbabilidad de un resultado o el minuto en el que se consigue la victoria, o el tiempo que se esperó para el resultado soñado. Por ejemplo, todas las derrotas juntas de la selección egipcia en los últimos 28 años deben haber sabido a nada frente a esta clasificación de último minuto, en los pies de Mohamed Salah.  

Si quieres seguir nuestras notas que ven a este deporte tan apasionante desde la perspectiva de la ciencia y tecnología, no dudes en visitar nuestros anteriores artículos en donde hablamos sobre el genio de Lionel Messi, la competitividad de Cristiano Ronaldo o el estadio Luzhniki donde se jugará la final del Mundial

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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