Carlos Fernandez-Miñope

Biólogo molecular

El mejor propósito de Año Nuevo 2020: compartir día a día más ciencia [OPINIÓN]

Un mejor 2020 es posible compartiendo el conocimiento científico, refiere el autor.
Pixabay

La desinformación y poca cultura científica han permitido que las pseudociencias avancen terreno a gran escala, incluso dejando atrás las opiniones informadas y hechos científicos comprobados. A pesar del avance acelerado de ciencia y tecnología médica, el mundo se ve ahora amenazado por enfermedades propias del medioevo, que se ven impulsadas en su diseminación por grupos propios del oscurantismo, que defienden prácticas como la homeopatía o niegan la importancia de la vacunación en la prevención de enfermedades infecciosas. Antes, las limitaciones tecnológicas nos impidieron controlar muchas enfermedades; superada esta valla, el negacionismo ha demostrado ser un problema incluso más grande, entonces ¿hay algo más en lo que podamos aportar los científicos? ¿Nos queda acaso algún pendiente?

El problema de comunicación entre científicos y la sociedad me recuerda mucho lo que intentamos hacer con la lectura (...) es pésima idea darle a un niño de 8 años la edición completa de “El Quijote de la Mancha” para iniciarlos en la lectura, reflexiona el biólogo molecular Carlos Fernández-Miñope

 

Despertar el interés

El público en general no tiene interés en temas científicos ¿por qué habría de tenerlos? Durante muchos años nos hemos acostumbrado a hacer de nuestras presentaciones una larga lista de diapositivas con tablas y gráficos que sólo han ayudado a hacer más larga la distancia que nos separa del ¿humano normal? Comunicar nuestros resultados en una forma entendible es vital para resaltar la importancia del avance científico. La tercera definición de la RAE para “comunicación" nos dice: "Transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor.” La comunicación no es posible cuando el emisor y el receptor no comparten el mismo código. Entre nosotros este código es el lenguaje, sea verbal o escrito. Cuando se trata de comunicar ciencia al público en general, ¿usamos, los científicos, el mismo código que nuestro público receptor? La respuesta es NO. Encontramos placer en el uso de los cientos de tecnicismos y palabras rebuscadas que atesoramos. Nos sentimos bien por hablar de una forma en que nadie nos entiende, y eso nos aleja cada vez más del público al que nos dirigimos, y si antes nos aislamos en lo alto de la Torre de Marfil ahora nos hemos hundido en el pozo de la solemnidad. Conocemos bien que ciencia no es sólo para unos cuantos superdotados, ¿por qué seguimos vistiéndola así? Por tanto, deberíamosquitar el aire de sagrado que solemos poner de por medio.

El problema de comunicación entre científicos y la sociedad me recuerda mucho lo que intentamos hacer con la lectura, porque así como es pésima idea darle a un niño de 8 años la edición completa de “El Quijote de la Mancha” para iniciarlos en la lectura, así también lo es presentar siempre la ciencia como inalcanzable, que suele ser lo que hacemos cuando hablamos en complicado, usando tecnicismos que sólo entienden otros científicos (con suerte). Del lado literario, Isabel Allende lo describe muy bien en el siguiente párrafo:

Los niños escapaban corriendo, iban a esconderse para contarse todo lo que habían acumulado durante esos meses de separación […] El verano que ella llegó con parte del contenido del baúl de los libros mágicos del tío Marcos, tenía alrededor de diez años y todavía Pedro Tercero leía con dificultad, pero la curiosidad y el anhelo consiguieron lo que no había podido obtener la maestra a varillazos. Pasaron el verano leyendo acostados entre las cañas del río, entre los pinos del bosque, entre las espigas de los trigales, discutiendo las virtudes de Sandokan y Robin Hood, la mala suerte del Pirata Negro, las historias verídicas y edificantes del Tesoro de la Juventud, el malicioso significado de las palabras prohibidas en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el sistema cardiovascular en láminas, donde podían ver a un tipo sin pellejo, con todas sus venas y el corazón expuestos a la vista, pero con calzones. En pocas semanas el niño aprendió a leer con voracidad. Entraron en el mundo ancho y profundo de las historias imposibles, los duendes, las hadas, los náufragos que se comen unos a otros después de echarlo a la suerte, los tigres que se dejan amaestrar por amor, los inventos fascinantes, las curiosidades geográficas y zoológicas, los países orientales donde hay genios en las botellas, dragones en las cuevas y princesas prisioneras en las torres […]

-Fragmento de la “Casa de Los Espíritus” (Isabel Allende, Penguin Random House).
 

Y aunque utilizar palabras sencillas no es suficiente para despertar esa curiosidad que nos permita acelerar el acercamiento entre los científicos y la sociedad, sigue siendo un buen inicio, sobretodo cuando aquellos que sí dominan los procesos de comunicación (radio, TV, cine y etc) dan cada día más cabida a las pseudociencias. Y no resulta extraño, entre todos los profesionales, los científicos somos conocidos como malos comunicadores, “nerds”, super-brillantes, obsesivos, impopulares e introvertidos, usuarios de un vocabulario que hace eco por indescifrable. A los entrevistadores de radio y TV no les extraña que la conversación con un científico sea aburrida, y con pocas posibilidades de conectar y mantener en sintonía al público. Y aunque duela reconocerlo, el estereotipo lo hemos ganado a pulso; con algunas excepciones, los científicos carecemos de intuición narrativa.

Si en este nuevo año aún buscas un propósito nuevo, por qué no plantearse compartir lo que puedas saber de ciencia con otras personas: aquí en el club N+1 estaremos más que felices en ayudarte con ello.

 

Carlos Fernandez-Miñope es Biólogo, investigador Asociado del Laboratorio de Malaria del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt (Universidad Peruana Cayetano Heredia), Investigador pre-doctoral del Global Health Institute (Antwerp University) y Colaborador Especializado de Club N+1 para la Popularización de la Ciencia.

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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Cláusula de Divulgación

Carlos recibe financiamiento económico por parte del Flemish Interuniversity Council for University Development Cooperation (VLIR-UOS). Las opiniones vertidas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no deben ser interpretadas como una posición institucional. El financiador no tuvo ningún papel en la decisión de publicar o la preparación del artículo.

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