Conoce a los adorables coatíes

Los coatíes tienen una “máscara”, una cola peluda y mueven sus dedos como los mapaches, y esto no es un accidente: ambos pertenecen a la familia de los prociónidos, aunque su pariente más cerca es el olingo, otro mamífero carnívoro de la misma familia. 

Sin embargo, los coatíes no son cualquier tipo de mapache. Para empezar, se mantienen activos durante todo el día y es difícil no notar su presencia: son ruidosos, se mueven en grandes grupos, remueven la tierra y las hojas secas con su nariz, y se comunican entre ellos con mucha bulla. Su nariz, flexible y sensible como el hocico de un jabalí, tiene un olfato agudo que le permite encontrar insectos, gusanos, pequeñas lagartijas, serpientes y carroña en el lecho del bosque. También utilizan su larga cola para mantenerse en equilibrio, ya que son excelentes trepadores de árboles, en donde encuentran fruta y, ocasionalmente, huevos de aves. 

Esta dieta omnívora también es común en los mapaches, aunque estos rara vez se mueven en grupo. Por su lado, los coatíes son muy sociables y viven en grupo durante buena parte del año. Su manada consiste en una hembra, las crías y jóvenes machos. A los machos mayores se los excluye sin piedad, y solo se les permite volver durante la época de apareamiento. En cada grupo se permite la presencia de solo uno de ellos, quien debe cumplir con algunos requisitos para ganarse la confianza si es que quiere aparearse. Así, durante algunas semanas, este debe comer con todo el grupo y mantenerse subordinado a todas las demás hembras. Pero, una vez ganada la confianza, al macho se le permite copular con todas las hembras del grupo, para luego volver a ser expulsado. Las hembras tampoco están ajenas a esta práctica, aunque en su caso lo hacen voluntariamente: ellas también abandonan el grupo por un tiempo y regresar solo cuando las crías han crecido un poco. 

Dentro del grupo, los coatíes se comportan como primates: comen juntos, designan un centinela, dedican buena parte de su tiempo a acicalarse mutuamente, y se comunican con frecuencia entre ellos por medio de diferentes señales de voz. El antropólogo ruso Stanislav Drobyshevsky llama a los coatíes “los candidatos ideales para la inteligencia” porque ellos tienen todos los pre-requisitos para desarrollar un cerebro de gran tamaño, tal como el de los primates: viven en el bosque, son sociables y tener las extremidades con una capacidad cercana a la manipulación de objetos. 

Los coatíes se dividen en dos grupos, los nasua y los nasuella, estos últimos habitantes de montaña. Cada uno de estos grupos tiene dos subespecies, ambas con numerosos ejemplares que son fáciles de encontrar porque son muy tolerantes con los seres humanos. 


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Sofía Dolotovskaya
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