Futuro robado

El calentamiento global está acabando con los arrecifes de coral

El calentamiento global, que este año se manifestó con un episodio violento del fenómeno de El Niño, es la causa de las olas de calor que se iniciaron en todo el planeta hacia finales de 2015. Como se sabe, julio de 2016 fue uno de los meses más calurosos en la historia de las mediciones meteorológicas en Europa. Desde entonces, esa noticia se ha ido actualizando con nuevos récords que se presentaron en los meses posteriores. Asimismo, el verano del 2017 en Latinoamérica, presentó cifras récord en distintas regiones y ciudades importantes. 

A pesar de que la palabra “récord”, cuando se refiere a la temperatura, tiene una carga positiva, especialmente en la región del norte de Europa, donde el invierno se mantiene álgido por nueve meses, esta noticia climatológica debería ser recibida con más preocupación que alegría. Existen razones concretas para mantenerse alerta, como el aumento de los incendios forestales, o el aumento del consumo de electricidad por el incremento en el uso del aire acondicionado. Otras razones, igual de preocupantes y que no necesariamente afectan la vida del ser humano, es el impacto que tiene sobre la flora y fauna mundial. 

Una ilustración concreta, pero vívida de este impacto se revela en los cambios del estado de los arrecifes de coral, tal como se puede observar en la siguiente galería de fotos. Las imágenes fueron registradas por un grupo de investigadores de la Universidad Estatal M.V. Lomonósov de Moscú durante una expedición en los archipiélagos de las Maldivas realizada a finales del año pasado. El equipo, bajo la guía del famoso fotógrafo submarino e hidrobiólogo, Alexander Semenov, condujo varios descensos bajo el agua en 40 puntos del archipiélago, especialmente aquellos más “salvajes” y lejanos de los atolones turísticos. Se descubrió que, después de que el hemisferio norte alcanzara temperaturas récord, todas las áreas con una profundidad de 10 a 12 metros, tienen a los corales casi del todo desaparecidos.

Aquellos arrecifes que están a una profundidad mayor, tampoco se encuentran bien: se les hace más difícil mantener a los parásitos a raya, pierden tejido y mueren gradualmente —esto se aprecia claramente en las fotos. Los arrecifes de coral conforman todo el ecosistema local, y está claro que su destrucción sería catastrófica para las decenas y centenas de especies animales que tienen en ellos su único hábitat. 

Hemos escogido algunas fotografías de la expedición para mostrar cuán vulnerables son estos poderosos e impresionantes organismos, los corales, ante las amenazas del cambio climático. 

Anémonas brillantes, Heteractis magnifica, y los amphiprioninae, o peces payaso, que viven bajo la protección de sus tentáculos, son especies que se encuentran a menudo en los arrecifes de coral. Villingili Kandu, atolón Addu. 

Primer plano de un fragmento de coral dañado. No se conoce cuál es la causa directa de la muerte de la colonia.

Coral muerto y prácticamente cubierto de esponjas. Las esponjas y las algas empiezan a crecer de manera instantánea sobre los corales muertos e impiden que los corales más jóvenes se instalen en las viejas colonias y, por lo tanto, restauren el arrecife. 

Esponja-asesina Haliclona nematifera. Esta especie de esponja se alimenta de los corales de los océanos Índico y Pacífico, adquiriendo y disolviendo las partes vivas de los corales debilitados. 

La colonia de las ascidias Clavelina moluccensis encontradas en el centro de buceo Thakkaru Thila. Las ascidias son uno de los habitantes más brillantes del fondo marino, y en las Maldivas se encuentran en un rango de 15 a 30 m de profundidad.

Sorprendente molusco de patas “regordetas” llamado Coriocella hibyae. Su manto está completamente cubierto por una caparazón delgada y frágil que le permite enmascararse con el fondo del océano. La foto es de una inmersión en Kooddoo Kandu, en el atolón de Huvadhu.

Joven representante de la especie de erizo marino Echinothrix calamaris, habitante nocturno del ecosistema de los arrecifes. Durante el día, este animal se sienta entre las grietas de los corales y de noche, sale a mordisquear las algas.

Las agujas de este erizo son tóxicas y pueden ser bastante desagradables si una persona se pincha con ellas. 

Alga de color verdoso Neomeris sp., una de las pocas algas brillantes que se encuentran en los arrecifes de las Maldivas. 

Imagen desoladora de un arrecife completamente muerto. Se trata de Kaadedhoo Kandu en el atolón North Huvadhu.

 

Alexander Ershov

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