Salvar el mundo está al alcance de tu mano

Los efectos más graves del cambio climático se empezarán a notar en tres años, si no hacemos nada para evitarlo. /Moody Air Force Base

Tenemos solo tres años para salvar el planeta de un desastre ambiental sin precedentes. Sí, resulta alarmante y lo es: en una carta abierta publicada en Nature, seis destacados científicos y diplomáticos, entre ellos la ex jefa de Cambio Climático de la ONU, Christiana Figueres, y el físico Stefan Rahmstorf, escribieron que el mundo tiene aproximadamente tres años antes de que se produzcan los peores efectos del cambio climático. Los expertos no se muestran muy optimistas, de hecho, hay algunos que opinan que ni las plantas podrán ser capaces de evitar el calentamiento global (que se estima entre 2ºC y 5ºC para finales de siglo). De no conseguirlo, los catastróficos efectos incluirían una rápida deforestación, inundaciones causadas por el aumento del nivel del mar e impredecibles cambios climáticos que podrían afectar a la agricultura y afectar la vida en las costas, donde vive la gran mayoría de la población.

Por si fuera poco, la contaminación ambiental también afecta a nuestro cerebro: las partículas de magnetita (u óxido de hierro) que se acumulan en nuestro cerebro en altísimos niveles a causa de la contaminación del aire pueden tener consecuencias en la salud peligrosas, pudiendo derivar incluso en enfermedades como el alzhéimer. Y los seres humanos, además, seguimos contaminando incluso después de muertos, por lo que parece que nuestra huella es inevitable. Pero no es así. En nuestras decisiones diarias, ¿qué podemos hacer para contribuir a salrvar el planeta? Estas son algunas acciones que sí están en tu mano. 

Hazte vegetariano

Producir un kilogramo de pollo da como resultado unos 3,7 kilogramos de dióxido de carbono, mientras que producir un kilogramo de carne de cerdo genera unos 24 kilogramos del gas. Sin embargo, la misma cantidad de carne de vacuno puede ser responsable de hasta 1.000 kilogramos de CO2, una cifra preocupante dado que este gas de efecto invernadero es en gran parte responsable del calentamiento significativo del clima de la Tierra. Eso sin contar la huella de uso de agua del ganado, muy superior a la de los cultivos agrícolas.

Y a tu perro también

Para reducir tu huella de carbono haces malabares con tus compras: te preocupas de que tus alimentos sean locales y te recorres la ciudad (en bici) para comprar una barra de pan; reciclas el vidrio, el papel, el plástico, el aceite y todo lo que te dejen; haces trueques en el mercadillo y compras tu ropa de segunda mano. Pero ¿qué pasa con lo que come tu mascota? ¿No te lo habías planteado? Pues suma esta a tu lista de preocupaciones: según un nuevo estudio, los patrones de consumo de gatos y perros de Estados Unidos tienen un efecto tan grande como la conducción de 13,6 millones de automóviles durante un año. Nuestros amigos de cuatro patas consumen aproximadamente el 33% de la carne que se consume en ese país, tal vez porque sus dietas son generalmente más cargadas de carne que las nuestras, opina Gregory Orkin, autor del trabajo. Por otro lado, también producen alrededor del 30% de las heces que producimos, pero la manera en la que se tratan es diferente: mucho se arroja a la basura en bolsas de plástico, en lugar de tratarse de la manera en la que se tratan las nuestras. En total, los perros y gatos estadounidenses comen suficiente producto animal para arrojar a la atmósfera 64 millones de toneladas de metano y óxido nitroso, otros dos gases de efecto invernadero potentes. Eso es casi el mismo impacto en nuestro clima de calentamiento como la conducción de 13,6 millones de coches durante un año. Según el científico, hay una corriente de aumentar el consumo de carne en perros y gatos, accionada, opina, por la humanización del animal doméstico. Pero al menos los perros no son carnívoros puros, sino omnívoros, por lo que no necesitan tanta carne como sus dueños piensan.

Las mascotas consumen aproximadamente el 33% de la carne que nosotros consumimos. /Pixabay

Prohíbete las bolsas de plástico

Un equipo de científicos británicos de la Real Sociedad para la Protección de las Aves ha descubierto que el plástico ha llegado hasta los lugares más remotos del planeta. Uno de ellos es la isla Henderson, ubicada en el sur del Océano Pacífico, y que forma parte de las Islas Pitcairn. Este lugar tiene una acumulación de deshechos plásticos de más de 17,5 toneladas en sus orillas. Pertenece a un conjunto de cinco islas de las cuales solo una está habitada por 56 personas. Henderson tiene además una distancia de al menos 5.000 km de cualquier complejo industrial, por lo que la contaminación antropogénica no debería manifestarse en sus costas. Cerca del 30% de los deshechos provienen de Sudamérica. Sin embargo, la investigación también señala que cerca del 8% de la basura tiene su origen en las naves de pesca asiáticas y sudamericanas que operan en las aguas alrededor. Los deshechos acumulados en la isla afectan de manera negativa a la fauna. El plástico se convierte en una barrera para las tortugas verdes (Chelonia mydas), que se arrastran por la orilla para depositar sus huevos. La isla Henderson es el único lugar de las Islas Pitcairn donde estas tortugas anidan. La basura también disminuye el número de invertebrados que habitan en las costas, y son un peligro para las aves marinas, que terminan utilizando el plástico para construir sus nidos.

Cambia tu coche de gasolina por uno (nuevo) de diésel...

Los automóviles diésel modernos contaminan menos, en general, que los automóviles que funcionan con gasolina, según un nuevo estudio internacional publicado en Scientific ReportsLa investigación, basada en el trabajo del químico Patrick Hayes, de la Universidad de Montreal (Canadá), y dirigida por investigadores de Suiza y Noruega, examinó las partículas de carbono emitidas por los tubos de escape de los automóviles. Pese a que el diésel se lleva la mala reputación porque se pueden observar las emisiones, aseguran que la contaminación invisible procedente de la gasolina es peor. 

En los últimos años, se ha obligado a que los nuevos coches diésel en Europa y América del Norte estén equipados con filtros de partículas de diésel (DPF), que reducen significativamente la contaminación que emiten. En el Instituto Paul Scherrer (Suiza), los automóviles de gasolina emitieron un promedio de 10 veces más material particulado carbonoso (PM) a 22 ° C y 62 veces más a -7 ° C en comparación con los coches diesel, señalaron los investigadores. El PM está compuesto de carbono negro, aerosol orgánico primario (POA) y, especialmente, aerosol orgánico secundario (SOA), que se sabe que contiene especies reactivas nocivas de oxígeno y puede dañar el tejido pulmonar.

...el de diésel por uno eléctrico...

El informe Rethinking Transportation 2020-2030 indica que, para el 2030, el 95% de las distancias recorridas por pasajeros en Estados Unidos serán a bordo de vehículos eléctricos autónomos. La demanda de nuevos vehículos de combustión interna desaparecerá, según este trabajo, mucho antes: en 2024. Los concesionarios de automóviles disminuirán sus ventas de unidades anuales de vehículos nuevos en un 70% y la compra de coches usados caería hasta el cero, o incluso a un valor negativo.

El informe aborda en detalle las implicaciones macroeconómicas de esta predicción en varios sectores, incluyendo la energía y el transporte. Para el año 2030, la necesidad de petróleo para el transporte por carretera de pasajeros caerá un 90% y el total de la demanda hasta los 70 millones de barriles por día (actualmente, el promedio es de unos 94 millones) y el colapso resultante en los precios será catastrófico para la industria.

... o mejor, olvídate del coche

El principal motor de este importante cambio está, según los autores del informe estadounidense, en una implantación del uso de transportes compartidos: Uber, Lyft y Didi están invirtiendo fortunas en estas tecnologías. Afirman que cuanto mayor sea la mejora en costes o utilidad, más probable es que la gente adopte estas tecnologías.

Además, esto conseguirá que los hogares dejen de invertir en un vehículo propio, con lo que predicen que cada familia ahorrará un promedio de US$5.600 anuales, el equivalente de un aumento del 10% en el salario. Solo en 2016, 550.000 pasajeros eligieron estos servicios en la ciudad de Nueva York. Para ampliar su cartera, las compañías también invierten sus esfuerzos en ayudar a los consumidores a superar los obstáculos psicológicos frente al transporte compartido como el hábito, el miedo a los extraños y la afinidad por la conducción.

En 2030, los coches habrán dejado de contaminar. /Lance Asper

No tengas hijos (o no tantos)

Un niño, y su descendencia, aumenta las emisiones en cerca de 60 toneladas al año. Un equipo de investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, ha analizado la efectividad de los métodos disponibles para reducir la emisiones de gases de efecto invernadero a nivel personal. El estudio reveló que la mayoría de las recomendaciones más populares, incluidas aquellas que están publicadas en los textos escolares, son relativamente poco eficientes. Uno de los métodos verdaderamente eficaces, según los autores, es tener menos hijos por familia.

Deja de viajar en avión

Otra de las medidas efectivas del estudio sueco era evitar los viajes transatlánticos, lo que reduciría las emisiones anuales de carbono en 1.6 toneladas por núcleo familiar. Sabemos que renunciar a viajar es una medida demasiado drástica, pero en unos años es posible que existan alternativas sostenibles para recorrer el mundo. Por ahora, el catamarán Energy Observer, conocido como el primer barco verde del mundo, ha empezado un viaje de seis años alrededor del mundo, con el fin demostrar su autosostenibilidad a base de exclusivamente energía limpia. En su navegación, el catamarán verde hará 101 paradas en 50 países.

La gran mayoría de los barcos modernos están equipados con motores de combustión interna para operar con diferentes tipos de combustibles, principalmente el combustible búnker. Algunos países, sin embargo, empiezan a considerar la posibilidad de convertir sus embarcaciones a combustibles alternativos, incluyendo biocombustibles como el gas natural. Vale. Sabemos que un catamarán no arregla el problema, pero mantente informado, más nos vale que las alternativas sean cada vez más diversas. 

Beatriz de Vera
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