Hay nuevos candidatos a ondas gravitacionales

Los rumores venían siendo alimentados luego de que el astrónomo J. Craig Wheeler, de la Universidad de Texas, tuiteara al respecto: El Observatorio de interferometría láser de ondas gravitatorias (LIGO, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos, en colaboración con el observatorio VIRGO, en Europa, habrían hallado un nuevo tipo de ondas gravitacionales, esta vez provenientes del choque de estrellas de neutrones.

Así las cosas, esta semana el portavoz de LIGO, David Shoemaker, no confirmó ni negó la versión de Wheeler, limitándose a afirmar que hoy el experimento podría “publicar una actualización de nivel superior".

Esta mañana, el LIGO, a través de su web, ha publicado un escueto comunicado al respecto, en que mantiene aún en vilo y a la expectativa a la comunidad científica con respecto a sus más recientes hallazgos producto de la colaboración con VIRGO.

“Las colaboraciones científicas de VIRGO y LIGO han estado observando desde el 30 de noviembre de 2016 en el marco de la segunda incursión observadora de detección avanzada O2, buscando señales de ondas gravitacionales, primero con los dos detectores LIGO, luego con los instrumentos LIGO y VIRGO operando juntos desde agosto 1, 2017. Algunos candidatos prometedores de onda gravitacional han sido identificados en datos de LIGO y Virgo durante nuestro análisis preliminar, y hemos compartido lo que actualmente sabemos con socios de observación astronómica. Estamos trabajando arduamente para asegurar que los candidatos sean eventos válidos de onda gravitacional y requerirá tiempo alcanzar el nivel de confianza necesario para mostrar resultados a la comunidad científica y al público en general. Les informaremos tan pronto tengamos información lista para compartir”, reza el íntegro de la actualización de esta página.

Como se sabe, las ondas gravitacionales son perturbaciones en el tejido espacio-tiempo que se extiende en nuestro universo. Se trata de ecos casi imperceptibles generados por objetos con grandes masas. Hasta el momento, LIGO ha detectado tres casos confirmados y en todos ellos la fuente emisora se ha tratado de sistemas binarios de agujeros negros. Esto es, parejas de hoyos negros orbitando entre sí. Estas anomalías, que concentran tal cantidad de masas que ni siquiera la luz puede escapar a su campo gravitatorio, no serían las únicas posibilidades de emisión de ondas gravitacionales. A partir de la teoría general de la relatividad de Einstein, que predijo hace un siglo su existencia, el choque de estrellas de neutrones bien podría también ser fuente de estas ondas.

Con masas promedio equivalentes a 1,4 las del Sol, las estrellas de neutrones son producto de supernovas de estrellas con masas de 4 a 8 veces la del Sol. Estas, ante la violenta explosión que supone su colapso, ven sus protones y electrones fusionarse y adoptar la forma de neutrones.

Se especula que la fuente de las nuevas ondas gravitacionales detectadas sería NGC 4993, una galaxia a unos 130 millones de años luz de distancia en la constelación de Hydra. Dentro de ella, un par de estrellas de neutrones se entrelazan en una danza mortal. Estas semana, el telescopio espacial de Hubble giró su foco a una sistema binario de estrellas de neutrón en una galaxia, con imágenes inicialmente publicadas en su portal que daban cuenta de ello y que posteriormente fueron eliminadas.

Ahora que llega el final de O2, LIGO y VIRGO volverán a mejorar sus sensibilidades en preparación para la próxima prueba de observación conjunta (O3, que está programada para comenzar en el otoño de 2018).

Mientras tanto, sus más recientes resultados empiezan a ser analizados por otros organismos científicos, a fin de confirmar un nuevo tipo de onda gravitacional detectado cuyo estudio aporte en el entendimiento de las leyes que ordenan nuestro universo.

Hans Huerto

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