Combatiendo el cáncer de mama

Los pasos que se han dado en 2017 para acabar con esta epidemia

El 19 de octubre tiene lugar en todo el mundo el día internacional contra el cáncer de mama. /Pexels

El cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres de todo el mundo, según la OMS, representa el 16% de todos los tumores femeninos. Se estima que en 2004 murieron 519.000 mujeres por esta causa. Pero no nos olvidemos de ellos, el cáncer de mama también afecta a los hombres, y aunque en mucha menor medida, la falta de concienciación y estrategias de prevención aumentan su peligrosidad.

Aunque hablamos de un cáncer con alta tasa de supervivencia, las cifras varían mucho en todo el mundo, desde el 80% o más en América del Norte, Suecia y Japón, pasando por un 60% aproximadamente en los países de ingresos medios, hasta cifras inferiores al 40% en los países de ingresos bajos. Las bajas tasas de supervivencia observadas en los países poco desarrollados se explican, según la organización, por la falta de programas de detección precoz, que hace que un alto porcentaje de mujeres acudan al médico con la enfermedad ya muy avanzada, pero también por la falta de servicios de diagnóstico y tratamiento adecuados.

El 19 de octubre tiene lugar en todo el mundo el día internacional contra el cáncer de mama. Este año, esta enfermedad se llevó con solo 40 años a Maryam Mirzakhani, catedrática de Matemáticas de la Universidad de Stanford (EE.UU.) y la primera mujer en conseguir la medalla Fields (conocida como el Nobel de Matemáticas). Pero también ha sido un año de avances: hacemos un repaso a los pasos importantes que ha dado la ciencia este 2017 en el camino a acabar de una vez por todas con esta epidemia. 

Dos posibles métodos para frenar la metástasis 

Hoy en día, la gran mayoría de los casos de cáncer de mama son detectados en etapas avanzadas, cuando hay metástasis, lo que reduce la esperanza de vida y la efectividad de los tratamientos. La metástasis sucede cuando unas pocas células del tumor son capaces de sobrevivir al tratamiento y, tiempo después, generan un nuevo cáncer. Para frenar este proceso habría que atacar a las responsables, las células madre del cáncer, y parece que por fin la ciencia logra caminar en esta línea.

Un estudio publicado en mayo en Nature Cell Biology desvelaba un posible método de frenar la metástasis. El mecanismo permite a las células madre del cáncer de mama escapar al sistema inmune y generar tumores en otros órganos, es decir, generar la metástasis. Según la investigación, las células madre cancerosas utilizan programas genéticos propios de las células madre normales para adquirir propiedades extra, lo que les confiere la capacidad de adaptación para ser más agresivas, iniciar el crecimiento tumoral, la metástasis y la resistencia a la quimioterapia.

Y también han encontrado una planta andina que impide esta dispersión. Según un estudio de las universidades de Lund (Suecia) y San Andrés (Bolivia), publicado en septiembre en la revista PLOS One, una planta sudamericana, Ambrosia arborescenses, resulta efectiva en el control del crecimiento del cáncer, neutralizando la actividad de sus células madre. Los investigadores han aislado el sesquiterpeno lactona damsin de la planta y estudiado su efecto sobre las células madre de cáncer en tres diferentes líneas de células de cáncer de mama: incluso en bajas concentraciones, las sustancias inhiben la división y movilidad de las células cancerosas.

Un test de sangre que detecta el riesgo de metástasis cerebral cuando aún es tratable

De todas las posibilidades de expansión, se cree que aproximadamente el 20% de pacientes con cáncer de mama desarrollará metástasis cerebral. Investigadores del Hospital Metodista de Houston (EE.UU.) están cerca de crear un análisis de sangre para detectar riesgo de desarrollar metástasis cerebrales en pacientes de cáncer de mama y monitorear la progresión de la enfermedad y la respuesta a la terapia en tiempo real.

El descubrimiento, publicado en agosto en la revista Nature Communicationsfacilita, según los científicos, la comprensión sobre cómo las semillas de la enfermedad metastásica pueden prosperar en estos pacientes y expandirse hasta el cerebro. "Ahora podemos tomar esta información y desarrollar una herramienta de detección más sensible para detectar el cáncer metastásico en la sangre, posiblemente incluso antes de que la metástasis sea radiológicamente detectable por la resonancia magnética", aseguran sus autores.

El mecanismo de la mutación del gen que lo provoca, desentrañado

Se conocen bien varios factores de riesgo del cáncer de mama. Sin embargo en la mayoría de las mujeres afectadas no es posible identificar factores específicos. Los antecedentes familiares multiplican el riesgo por dos o tres y algunas mutaciones, sobre todo en los genes BRCA1, BRCA2 y p53, se asocian a un riesgo muy elevado de ese tipo de cáncer. Pero esas condiciones son raras y explican solo una pequeña parte de la carga total de cáncer mamario.

El gen BRCA1 y su proteína BRCA1 ya habían dado indicios de su existencia en 1990. Cuatro años después, el gen pudo ser clonado en un laboratorio para confirmar que se trata de un agente supresor de tumores, presente en la mayoría de mamíferos. Su estudio atrajo la atención de la ciencia porque la mutación de este gen afecta su función anti tumores y se le señala como responsable de la aparición del cáncer de mama. Por ello, descifrar el misterio detrás de su mutación había sido una tarea pendiente hasta ahora. Hace unas semanas, científicos de la Universidad de Yale (EE.UU.) señalaron el mecanismo molecular que permite que esas mutaciones causen estragos. Originalmente se pensó que las mutaciones en BRCA1 y el gen BRCA2 (su similar, que ataca tumores de cáncer de mama tipo 2) podrían asociarse al entre 7% y 8% de los cánceres de mama y ovario. Sin embargo, el riesgo de cáncer es probablemente mucho mayor porque en muchos casos la expresión de los genes BRCA se silencia, aunque no se puede encontrar ninguna mutación. La interacción de BRCA1 con su compañero BARD1 es necesaria, dicen, para reclutar la secuencia genética exacta para reparar las rupturas en el ADN causadas por el estrés endógeno y afectaciones ambientales como la exposición a la radiación ionizante.

Triple-negative breast cancer (TNBC). /C. Bickel.Science Translational Medicine

Un microscopio que analiza tumores en 30 minutos

Una tumorectomía es una intervención quirúrgica en la que se intenta eliminar todo el tejido canceroso de una persona, mientras se salva la mayor cantidad de tejido sano posible, pero no es fácil: sin la capacidad de observar el tejido bajo un microscopio, hoy en día es imposible decir si el área que rodea un tumor contiene células cancerosas o no. Para ello, los cirujanos toman muestras del tumor eliminado; después, los tejidos deben ser analizados por un experto patólogo que, en función de las células que encuentre, decidirá si se necesita cirugías adicionales. Este proceso no solo es largo y costoso, sino también extremadamente estresante para el paciente.

Ahora, un nuevo microscopio desarrollado por investigadores de la Universidad de Washington (EE.UU.) y dado a conocer en junio en la revista Nature Biomedical Engineering,podría cambiar este escenario. Utilizando una luz super potente, el dispositivo puede cortar ópticamente el área y ver lo que contiene en solo 30 minutos, de manera que los cirujanos pueden saber si esa muestra de tejido todavía contiene células cancerosas y extirparlo en una sola sesión. Los investigadores dicen que actualmente están probando el microscopio en muestras de cáncer de mama, pero en el futuro planean usarlo en otros tipos de cáncer que también involucran tumores sólidos. Incluso en el futuro, esperan incorporar algoritmos de aprendizaje automático para ayudar a los patólogos a identificar el cáncer de manera más rápida y precisa.

Y un lápiz que detecta el tejido en cirugías en 10 segundos

Por su parte, un equipo de científicos de la Universidad de Texas (EE.UU.) ha inventado un dispositivo que se asemeja a un lápiz y que mediante una sencilla manipulación puede identificar con precisión tejido canceroso durante la cirugía, arrojando resultados en 10 segundos, más de 150 veces más rápido que la tecnología existente. El MasSpec, que así se llama el artilugio, informa a cirujanos en el quirófano qué tejido cortar o conservar, ayudando a mejorar los resultados de una operación y a reducir las posibilidades de recurrencia del cáncer, según se explica en la investigación publicada en septiembre en la revista Science Translational Medicine.

En pruebas sobre tejidos extraídos de 253 pacientes humanos con cáncer, el MasSpec tardó unos 10 segundos en proporcionar un diagnóstico con 96% de precisión. La principal complicación en las cirugías de eliminación de tejido cancerígeno es dar con la medida precisa de eliminación, pues si no se elimina suficiente el cáncer volverá y si se retira demasiado, por ejemplo en pacientes con cáncer de mama, hay alto riesgo de efectos secundarios dolorosos y daño nervioso.

Y, por supuesto, la confirmación de esta máxima: el único camino es la medicina

La elección de la medicina alternativa para tratar el cáncer curable en lugar de los tratamientos convencionales, no solo evita cualquier posibilidad de recuperación, sino que, según un nuevo estudio publicado en agosto en la revista del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, aumenta en más del doble el riesgo de morir. Investigadores de Yale analizaron 10 años de registros en la Base de Datos Nacional del Cáncer de 2004 a 2013 e identificaron 281 pacientes que habían presentado cáncer de mama, próstata, pulmón o colorrectal en etapa temprana, pero decidieron renunciar a los tratamientos convencionales y se decantaron por enfoques alternativos. Y las perspectivas fueron aún más graves en tres de los subgrupos de cáncer: las personas que tomaban medicina alternativa para el cáncer de mama tenían 5.68 veces más probabilidades de estar muertas en cinco años; para el cáncer colorrectal fue de 4,57 veces, y el cáncer de pulmón, 2,17 veces.

"¿Sabes como se llama la medicina alternativa que funciona? Medicina". Esta popular frase, del humorista inglés Tim Minchin, resume la opinión científica acerca de todas las terapias sanadoras que cobran popularidad y ante las que podría surgirte la duda de su eficacia. Pero no, dentro de la ciencia no hay debate: ni la homeopatía, ni el reiki, ni las flores de Bach son menos patraña que el horóscopo o los mentalistas. Y lo más importante: son peligrosas.

Beatriz de Vera
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