Nuestros parientes más cercanos

Comportamientos de los chimpancés que los hacen muy 'humanos'

PxHere

En árbol de la evolución, nuestros parientes más próximos son los chimpancés. Con el nombre científico de Pan, este es un género de primates homínidos que comprende las especies Pan troglodytes (chimpancé común) y Pan paniscus (bonobo o chimpancé pigmeo). Son muchas las investigaciones que identifican las similitudes que tenemos con estos primates y se sabe que los seres humanos comparten el 98,70% del genoma con esta especie. Estos son algunas de las historias más sorprendentes que nos regalan nuestros primos más cercanos. 

Paniscus, más cercanos que troglodytes

Similitudes en el ADN hacían sospechar a los científicos que, de todos los primates que existen, el más cercano al Homo Sapiens era el bonobo (pan paniscus) y no el chimpancé común (pan troglodytes). Un trabajo publicado en mayo en la revista Scientific Reports confirmó esta relación de los bonobos con los humanos comparando en detalle la anatomía de las tres especies. El artículo indica que la musculatura de los bonobos está más estrechamente relacionada con la anatomía humana que la de los chimpancés, es decir, que sus músculos han evolucionado menos a partir del antepasado que tenemos en común. Los científicos creen que el linaje de los humanos modernos y el que dio lugar a los chimpancés y bonobo se dividieron hace unos 8 millones de años y que, tras esta separación, los chimpancés y los bonobos desarrollaron diferentes rasgos y características físicas, incluso permaneciendo geográficamente cerca, cada especie a una orilla del río Congo.

Muestran una 'personalidad' estable y característica

Primatólogos y psicólogos británicos y estadounidenses describieron las características de 128 chimpancés orientales salvajes (Pan troglodytes schweinfurthii) que habitan o habitaban en el Parque Nacional de Gombe, en Tanzania. Los científicos compararon los resultados de su estudio con la única evaluación de rasgos de lapersonalidad de los simios que se realizó en 1973, y encontraron correlaciones entre ellos. Según los autores del estudio, que se publica en Scientific Data, esto demuestra la existencia de rasgos constantes de carácter del chimpancé.

Tienen marcadas preferencias estéticas 

Los chimpancés bonobos son famosos por congregarse en una suerte de comunas hippies en las que se proclama el amor libre. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en julio en Current Biology, ha descubierto que, a pesar de las relaciones de amistad entre los sexos, algunos machos tienen una sorprendente ventaja con respecto a los demás cuando se trata de engendrar descendencia. Es decir, las hembras bonobo (Pan paniscus) se reproducen con el macho más atractivo. De hecho, los investigadores encontraron en un grupo que un macho bonobo fue padre de más del 60% de la siguiente generación.

El individuo en cuestión se llama Camilo, y es considerado por los investigadores del Instituto Max Planck para la Evolución Antropológica (Alemania) como el Brad Pitt del grupo. Pese a que las hembras tienen libertad para elegir al macho con el que copulan, la mayoría opta por aparearse con este irresistible macho alfa. Los resultados muestran que el sesgo reproductivo (el grado en que un solo macho engendra prole en comparación con otros muchos) es mucho más alto entre los bonobos que en el resto de chimpancés, que crean sociedades dominadas por individuos masculinos mucho más agresivos. 

Muestran cultura acumulativa similar a la humana

Universidad de St.Andrews

Desde las rutas que recorren los animales migratorios, a los cantos de las ballenas, son muchas las tradiciones o comportamientos que los seres vivos se transmiten de generación en generación, en lo que se ha venido a llamar cultura animal. Sin embargo, se ha pensado mucho tiempo que la humana era la única especie capaz de modificar y desarrollar estas habilidades con el tiempo y transmitir la información mejorada a su descendencia, en un proceso denominado cultura acumulativa. Hasta que en junio un estudio de realizado por investigadores de la Universidad de St. Andrews (Reino Unido) demostró que los chimpancés también pueden transmitir a los más jóvenes habilidades aprendidas por los mayores, e incluso mejorarlas mediante la observación de los demás.

Para descubrir si los chimpancés comparten este comportamiento con los seres humanos, los autores del estudio, publicado en Evolution and Human Behavior, enfrentaron a estos animales al reto de obtener jugo de un recipiente colocado justo fuera de su recinto. Para ello, necesitaban usar una especie de pajilla, pero los investigadores les dieron a elegir diferentes tipos de objetos: palos para sumergir en el jugo, tubos y la opción más complicada: una herramienta que necesitaba ser desplegada, con una válvula que tenía que ser desenroscada para crear una pajita lo suficientemente larga. A algunos chimpancés no entrenados a los que solo se les dio solo la opción compleja, no pudieron usarla. Sin embargo, los investigadores encontraron que su uso se extendió en grupos donde uno de ellos había aprendido cómo hacerlo. El resto de simios, observaron a los animales entrenados usar la herramienta, y luego copiaron ese comportamiento. El hallazgo sugiere que los chimpancés pueden compartir algunos de los comportamientos fundamentales vistos en la cultura humana, dicen los investigadores.

Enseñan a sus jóvenes a usar herramientas

 Los chimpancés son animales excepcionales en el uso de herramientas —ninguna otra especie goza de sus habilidades para la manipulación de objetos en el reino animal. Sin embargo, no existía evidencia de si los adultos enseñaban a sus jóvenes algunas de sus prácticas. Por primera vez, un equipo de científicos grabó a chimpancés en el proceso de aprender a usar herramientas recibiendo lecciones de sus madres, una cualidad antes vista únicamente en humanos. Las conclusiones y videos sobre este sorprendente hallazgo fueron publicados en septiembre del año pasado en Scientific Reports.

Para ver si este comportamiento se producía en condiciones silvestres, el equipo de Musgrave instaló cámaras remotas alrededor de montículos de termitas en el Parque Nacional de Nouabalé-Ndoki (parte sur) en la República de Congo. Se escogió a estos montículos porque los chimpancés usan ramas deshojadas para pescar a los insectos, que son parte de su dieta. Fue la afamada primatóloga Jane Goodal quien por primera vez registró y documentó esta acción —siendo además la primera vez que se observaba el uso de herramientas por especies no humanas.

También sufren de alzhéimer

Los humanos no seríamos la única especie que enfrenta la enfermedad de Alzheimer. Por primera vez, las placas y ovillos que caracterizan a esta condición fueron hallados en los cerebros de chimpancés de edad avanzada, aunque por el momento no está claro si es que estos signos ocasionan demencia en los referidos animales. El estudio, publicado en agosto en Neurobiology of Aging, sugiere que los chimpancés podrían ayudar a entender mejor la enfermedad y cómo pelear contra esta, si consiguen el permiso para realizar estudios en esta especie (actualmente en peligro).

En los cerebros de personas con Alzheimer, una proteína llamada beta-amiloide acumula y forma placas pegajosas entre las células cerebrales. Estas placas generan cambios en otra proteína, llamada la tau, provocando la formación de marañas u ovillos. Juntos, se cree, estas placas y ovillos matan células cerebrales, llevando a la demencia. Es difícil estudiar la enfermedad y desarrollar tratamientos para atenuarla porque otras especies, pareciera, no desarrollan placas y ovillos.

Juegan a piedra, papel, tijera como niños de cuatro años

Springer

Para jugar cualquier juego, necesitas tener un conocimiento básico de las reglas. Pero la forma en que aprendemos y procesamos esas reglas es un proceso fascinante en sí mismo, que los científicos pueden usar para investigar el aprendizaje en animales. Ahora, científicos de la Universidad de Kyoto (Japón) han demostrado que los chimpancés (Pan troglodytes) pueden aprender la relación entre las tres señales de mano que usamos para jugar a Piedra, papel , tijera, como lo harían los niños de cuatro años. El estudio fue publicado en agosto en Primates.

El equipo, dirigido por investigadores, empleó a siete chimpancés de ambos sexos y varias edades, todos residentes del Instituto de Investigación de Primates de la universidad nipona, familiarizados previamente con tareas controladas por ordenador. A los chimpancés no se les enseñó a hacer las señales de mano que usamos para jugar, sino que se les presentaron imágenes de estas señales en una pantalla, retratada tanto con manos de chimpancé como humanas.

Pueden sacrificarse por sus compañeros

Un equipo de investigadores alemanes y estadounidenses ha comprobado que los chimpancés no solo pueden beneficiarse mutuamente de la cooperación, sino que también son capaces de donar sus alimentos. Este último comportamiento se presenta especialmente en aquellos casos en que el compañero tomó algún riesgo para ayudarlo. La investigación se publicó en junio en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). 
 
Para el estudio, los autores condujeron una serie de experimentos con seis chimpancés (Pan troglodytes) que viven en el zoológico de Leipzig, Alemania. Cada animal participó en una dinámica de pareja en la cuál tenían que tomar una decisión: cooperar con otro individuo y dividir su comida, o tomarla para sí mismo de manera egoísta. Los primeros resultados mostraron que en más del 75% de los casos, los chimpancés compartieron sus plátanos con otra compañera cuando vieron que ella corría algún tipo de riesgo. 

Tienen rituales funerarios

Un equipo internacional de científicos obtuvo el primer registro documental que demuestra que los chimpancés utilizan instrumentos para limpiar el cuerpo de un compañero fallecido. El artículo fue publicado en marzo en la revista Scientific Reports.

Durante unas filmaciones en el santuario de chimpancés Chimfunshi, en Zambia, los primatólogos capturaron el comportamiento de una manada de chimpancés alrededor de un miembro del grupo, ya fallecido. Se trataba de Tomás, de 9 años. Cuando los trabajadores de la reserva ofrecieron comida a los simios para apartarlos del cuerpo de Tomás, todos abandonaron el cadáver, menos su madre adoptiva, Noelle, y su hija adolescente. Parada a su costado, la madre procedió a limpiar los dientes del chimpancé sin vida con una ramita seca. 

Los científicos ofrecen dos posibles explicaciones para este comportamiento. La primera, que los chimpancés pueden formar vínculos sociales prolongados, los cuales, ciertamente, pueden ser tan fuertes, que se sostienen incluso después de la muerte. Por eso, tal y como sucede con los seres humanos, los chimpancés no pueden dejar desatendido el cuerpo de un compañero, al cual tratan de una manera socialmente relevante. Anteriormente ya se habían reportado casos de chimpancés que se limpiaban los dientes de otros compañeros usando instrumentos. 

Y, lamentablemente, también cometen crímenes

Un equipo de científicos ha observado raro y chocante episodio en una comunidad de chimpancés Pan troglodyte. Primero, un nacimiento en medio de la selva (conseguir ver esto ya es de por si extraordinario) y segundos después, un macho del mismo grupo secuestrando al bebe y luego comiéndoselo, en un excepcional caso de canibalismo en estos primates. El trabajo que lo documenta fue publicado hace unos días en la revista American Journal of Physical Anthropology. 

Se sabe poco sobre cómo los chimpancés dan a luz en la vida salvaje (solo cinco nacimientos han sido registrados hasta el momento), según los autores del estudio que ha analizado el episodio. El equipo, de la Universidad de Japón, ha estudiado a chimpancés de las montañas Mahale de Tanzania en los últimos años. Una de las razones por el escaso avistamiento de partos silvestres es el hecho de que la madre se separa del grupo para dar a luz, y no vuelve hasta que el bebe es semanas o meses mayor, un comportamiento llamado informalmente maternity leave (licencia por maternidad). Sorprendió al equipo de científicos que una hembra chimpancé se dispusiera a dar a luz delante de los 20 otros miembros de su grupo. Apenas salió el bebe del vientre, y sin siquiera tener la madre la chance de tocarlo, uno de los miembros del grupo lo arranchó, desapareciendo con su presa entre los matos. Los investigadores encontraron al captor una hora después sentado en un árbol y devorando al infante, del que ya solo quedaba la parte inferior del cuerpo. 

Beatriz de Vera
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