La guía última hacia la red oscura

La dark net encierra negros rincones al alcance de tu ordenador

Si has oído hablar sobre la deep web, te habrás topado alguna vez con una imagen como esta:

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Sugiriendo ello que los contenidos a los que accedemos a través de Google y otros buscadores, así como a través de Chrome y navegadores convencionales, tan solo representan el 10% de la información que existe en la red.

O sea, te estás perdiendo la mayor parte del show y alguien te lo está ocultando (según algunas versiones conspiranoicas).

La verdad de la historia es más bien así:

Como ves, mucho de lo que “te estás perdiendo” son ingentes cantidades de información referidas a informes médicos, reportes financieros, bases de datos gubernamentales, repositorios científicos e información académica.

Esto es, se trata de información a la cual sí se puede llegar a través de accesos por redes de intranet, institucionales. Y esto no porque detrás de ellas se quiera ocultar la llegada de los extraterrestres o la conducción de retorcidos experimentos genéticos: esta información está reservada porque solo le incumbe a los implicados, esto es, alumnos, trabajadores, científicos, inversionistas, etc., dependiendo del caso.

No obstante, se trata de bancos de información accesibles a través de medios convencionales de navegación, siempre y cuando cuentes con el login y contraseña adecuados. Esto es lo que se conoce como deep web, la red profunda.

La Internet oscura

Pero tú has venido aquí buscando el infierno online, un universo negativo que existe a espaldas de la www convencional, una dimensión en los extramuros de la razón donde la actividad criminal —desde el sicariato, el narcotráfico, la compra de tarjetas de crédito falsificadas, la pedofilia y el terrorismo, por citar tan solo algunos ejemplos— campea silvestremente, alimentándose de bitcoins u otras criptomonedas (más sobre ellas, aquí). Eso es lo que se conoce como dark net o dark web y no deberías confundirlo con el concepto de deep web

Ambos reinos virtuales coinciden en que sus contenidos no están indexados, lo que quiere decir que la información que contienen no es accesible a través de buscadores de Internet. La diferencia está en la intención: en la deep web, el acceso es restringido en la medida en que solo atañe a sus usuarios; en la dark net, el acceso tiene una serie de compuertas de seguridad que lo que procuran es proteger el anonimato de quienes visitan estas web y de quienes las albergan.

Mientras que las páginas de la deep web pueden ser accesibles mediante códigos captcha, links en Java, accesos mediante software P2P (torrents, por ejemplo), contraseñas y scripts, las dark net tiene un carácter más abierto, pese a las actividades y contenidos que ahí se intercambian. Y, sin duda, este aspecto de la misma es, en parte, lo que la mantiene viva, otorgando accesos medianamente restringidos a quienes los busquen y se expongan a ser víctimas de estafas.

Pero no te confundas: no se trata de un mar de información perdida o escondida. Wired informó hace ya un par de años que la cantidad de webs en la dark net apenas representan el 0,03% de la web en su totalidad. Son pocos portales, escasos usuarios. Pero al ver con lupa lo que hay allí, los más afiebrados mitos sobre esta red pueden verse grandemente encendidos.

Una peligrosa plaza virtual

El primer mercado negro de la dark net apareció online en febrero de 2011. Silk Road fue principalmente un sitio para la venta de drogas ilegales, algo así como un Amazon de las sustancias controladas. Los vendedores adquirían reputación con cada venta y tenían amplios y descriptivos catálogos con lo mejor de su mercancía. Marihuana modificada, cocaína de laboratorio, metanfetaminas, opiáceos de prescripción, MDMA y otras drogas de diseño: tú lo pedías, ellos lo enviaban (en pequeñas cantidades) en sobres lacrados a la dirección por ti designada, tras el pago correspondiente en BTC (bitcoin).

Cuando Ross Ulbricht, o en ese momento Dread Pirate Roberts como se hacía llamar el mandamás en la comunidad de Silk Road, fue apresado en octubre de 2013 como cabeza visible de este mercado ilegal, la investigación fiscal concluyó que desde su aparición hasta julio de 2013, el sitio había registrado 1.229.465 transacciones por 9.519.664 btc y comisiones por 614.305 btc, un equivalente por ese entonces a US$1.200 millones en ventas y US$79,8 millones en comisiones, al cambio de aquel entonces (en promedio 1 btc= US$180 en octubre de 2013; hoy 1 btc= US$6.000).

Como es de esperarse, émulos de Silk Road han aparecido desde entonces, salvaguardando el tamaño reducido de sus operaciones para no hacerse de una notoriedad que atraiga las miradas del FBI y agencias similares, que terminen interviniendo los servidores y encarcelándoles de por vida (como le ocurrió a Ulbricht). Por la naturaleza de sus operaciones, lo más conveniente es existir en la dark net. Y es aquí en donde comienza el camino, en unos cuantos clics, hacia aquel universo oscuro que tiene más de invento mediático que de revelación.

La ruta hacia la dark net

Para acceder a estos portales es necesario en primera instancia contar con un navegador TOR, que es el acrónimo de The Onion Router, el nombre original del proyecto (más sobre los links con domino .onion, más adelante). Así como una cebolla, la idea es que la navegación a través de estos canales cuente con una serie de capas de encriptación del intercambio de información entre web y usuario, de manera que se proteja el anonimato de ambas partes.

La web TORproject.org lo explica así: “La red TOR es un grupo de servidores operados por voluntarios que permite a las personas mejorar su privacidad y seguridad en Internet. Los usuarios de TOR emplean esta red conectándose a través de una serie de túneles virtuales en lugar de establecer una conexión directa, lo que permite que las organizaciones y las personas compartan información a través de redes públicas sin comprometer su privacidad. En la misma línea, TOR es una herramienta efectiva para eludir la censura, lo que permite a los usuarios llegar a destinos o contenido bloqueados. TOR también se puede utilizar como un bloque de construcción para desarrolladores de software para crear nuevas herramientas de comunicación con características de privacidad incorporadas”.

Las personas también utilizan TOR para la comunicación en salas de chat y foros web sin miedo a ser escuchados o, mejor dicho, investigados por los gobiernos. Ello habilita el intercambio de informaciones que podrían sufrir censura en medios donde el control de las informaciones es férreo, como en Corea del Norte, pero también es un rincón oscuro para actividades delictivas.

Precauciones en una red peligrosa

Si aun así, tu intención es darle una mirada o adentrarte en sus terrenos, lo primero que deberás hacer es descargar la más reciente versión del TOR browser desde la página de TOR Project (aunque existen otras opciones como I2P y Freenet). Vale aclarar que TOR no es un software ilegal y, de hecho, este año Human Rights Watch China concluyó que tan solo el 4% del tráfico en este navegador está dedicado a actividades ilegales.

Para proteger tu anonimidad, TOR Project recomienda cambiar algunos hábitos de navegación:

-No usar torrents en TOR

-No habilitar ni descargar plugins de navegador

-Usar websites HTTPS para mayor seguridad y encriptación de la información (puedes habilitar la opción “HTTPS everywhere” para convertir todo URL al que accedas en uno seguro.

-No abrir documentos bajados por TOR cuando estás conectado online.

Asimismo, para mayor seguridad incluso, se recomienda el uso de redes VPN (virtual private network) que esconden más tu número IP a través de un tecnología que te permite acceder a la Internet como si se tratara de una red privada, gracias a la conexión virtual punto a punto mediante el uso de conexiones dedicadas, cifrado o la combinación de ambos métodos.

Una vez instalado, y de acuerdo con las configuraciones que mejor te acomoden, estás casi listo.

Lo que toca ahora es navegar, lo cual no es tan sencillo como entrar a Google en la clearnet (sí, así se llama la Internet convencional, donde lees tus noticias y miras YouTube) e ingresar términos de búsqueda.

Al no estar indexados, los contenidos en la dark net no son tan fácilmente ubicables, de hecho sus URLs incluso no contienen en su mayoría keywords (palabras clave) que las hagan más recordables o que delaten en mucho algo del contenido que encierran. Se trata de enlaces con dominio “.onion” precedidos por complejas combinaciones alfanuméricas, a diferencia de sitios como knowyourmeme.com o bbc.com/news, por dar algunos ejemplos.

Si bien esta característica viene cambiando gradualmente en años recientes, lo cierto es que aún son pocos los buscadores que funcionan fluidamente en la dark net. El más popular de estos, Duckduckgo, tiene en Torch, Onion URL Repository y Uncensored Hidden Wiki algunas de sus contrapartes.

Qué es lo que encontrarás allá abajo

En su mayoría se trata de listas y directorios de enlaces .onion sobre diversa temática, desde la pornografía fetichista, pasando por foros de hackers y crackers donde se imparten tutoriales de carding (fraude bancario, tráfico de cuentas bancarias y tarjetas de crédito), venta de bienes rebajados a través de retailers como Amazon empleando tarjetas clonadas, hasta la contratación de hackers para ataques DDoS, ransomware y otros delitos cibernéticos.

Al tratarse de comunidades (salas de chat y redes sociales), mercados y portales constantemente perseguidos por agencias de seguridad nacionales, muchos de los enlaces que encontrarás en primera instancia no funcionarán pues el hosting los muda a otras direcciones y solo los miembros o habitués a estos espacios son notificados sobre la mudanza (mayormente a través de correos electrónicos abiertos en servicios proveedores alojados en la dark web).

Lo recomendable es buscar en la clearnet o en la misma dark net listas actualizadas de enlaces que funcionen, como esta, alojada en la dark web (es inútil darle clic a este enlace desde un navegador que no sea especial para TOR).

Videos snuff, participación en torturas transmitidas online como las de Red Room (por una suma en btc puedes participar viendo, una más alta te permite pedir agresiones específicas y otra aun mayor te da el control total del ataque, en que una víctima sometida es mutilada o golpeada por un enmascarado, hasta la muerte), libros, hacking constructivo, plataformas de crowdfunding para emprendimientos terroristas y más son parte del menú.

Así como puedes comprar una tarjeta de crédito con un saldo de US$13.000 a 17.000 por tan solo US$200, se oferta el último iPhone X de 256 GB, sellado y desbloqueado, a US$900, cuando se precio en tienda es de US$1.250. El vendedor explica cómo es posible vender a un precio tan rebajado un ítem que, promete, es totalmente nuevo y original: se cargan tarjetas de regalo de Visa con los fondos de una serie de tarjetas de crédito ilegales, que son repartidos en montos pequeños entre varias cuentas, a partir de las cuales se compran tarjetas de regalo en Amazon o eBay y se realizan las transacciones formalmente, como lo haría cualquier otro mortal pero, claro, con dinero fraudulento.

Marihuana premium desde 3 g a US$51 y dinero falso (fajos de 20 billetes de US$100 a US$899) también integran la oferta. Pese a que el narcotráfico en la dark net es pequeño, de acuerdo con Naciones Unidas estas transacciones aumentaron 50% anualmente entre septiembre 2013 y enero 2016.

Como imaginarás, al tratarse de transacciones al margen del sistema bancario, que implican envíos internacionales desde casillas postales fantasma, donde el vendedor es en la práctica un perfecto desconocido cuya única garantía es su reputación en los propios mercados en que se mueve, el margen de riesgo de ser estafado en estas transacciones es alto. Existen actualmente servicios de escrow que funcionan como árbitros o veedores independientes que intermedian las compras, por una tasa calculada en función al monto de la compra, y que pueden asegurar que tu transacción será satisfactoria o que no perderás tus btc si no resulta siéndolo. Pero, nuevamente y a diferencia de instituciones como bancos o retailers, no hay un sustento formal, institucional, que los respalde.

Casi lo mismo que echarse a bucear debajo de un iceberg esperando encontrar un tesoro.

Hans Huerto

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