Lo que siempre quisiste saber sobre el sexo (animal)

Las conductas homosexuales son comunes en los delfines. /Pexels

Estamos muy equivocados si pensamos que el catálogo sexual animal incluye solo el coito rápido para perpetuar la especie. El sexo oral, las sesiones interminables de estimulaciones mutuas, la pornografía y hasta la monogamia son algunas de las prácticas sorprendentes de mamíferos, peces e incluso insectos. En una época en la que parece que el sexo está de capa caída para los humanos (a los millennials, los asuntos de cama les interesan menos que a sus padres), dejamos la creatividad de alcoba en las manos (patas, picos o antenas) del resto de animales:

Preliminares

Los chimpancés bonobos son nuestros primos más cercanos, tanto en sus conductas como en su actividad sexual: se estima que alrededor del 75% de su vida sexual no tiene fines reproductivos, sino de disfrute. Practican sexo oral, dan besos con lengua y tienen relaciones homosexuales. Según cuenta la fundación congoleña Lola ya Bonobo, el sexo también es la herramienta que usan para aliviar la tensión. Usan el contacto sexual social para fortalecer sus relaciones, para lo que las hembras se frotan los genitales; o para calmar los momentos de estrés, irritación o ansiedad. Las conductas homosexuales también son comunes en mamíferos como los delfines nariz de botella o los bisontes. 

Uno de los animales que con más furia se entrega al placer te va a resultar más sorprendente. Los tardígrados (Tardigrada), también conocidos como osos de agua, son famosos por la mejor razón posible: son las criaturas más resistentes de la naturaleza. Son microscópicos, su esperanza de vida es de 60 años y su medio vital es el agua. 

Por si fuera poco tener una esperanza de vida larga, sin obligaciones, y con la tranquilidad de quien se enfrenta a la existencia con superpoderes, estos animales puede que realicen la cópula más compleja del reino animal y son capaces de envolverse en una intensa sesión de apareamiento de una hora, cargada de estimulación mutua y repetidas eyaculaciones.

En el vídeo puedes ver el proceso: el macho expulsa su semen debajo de la piel de la hembra, donde esperan los óvulos. Tras la estimulación, la hembra deposita sus ovulos durante una de sus muchas mudas en las que se despoja de su capa de piel más externa. Los huevos son dejados en esta capa externa, antes de que el macho se aproxime a la hembra. Una vez en el lugar correcto, los osos de agua se estimulan mutuamente, hasta que el macho eyacula (a través de una abertura sobre su ano) sobre los huevos.

Y si pensabas que el sexo oral sí era patrimonio del homo sapiens, tampoco. Tanto las hembras como los machos de osos pardos y murciélagos estimulan los genitales de sus compañeros con la boca. En el caso de los murciélagos, cuando el macho penetra a la hembra, esta inclina la cabeza y lame la base del pene de su compañero, consiguiendo así alargar la copulación seis segundos por cada lamido dado. La saliva proporciona una mayor lubricación para ambos sexos, además de proteger a ambos de enfermedades provocadas por bacterias que se encuentran en los genitales. Más allá de los mamíferos, los machos de la araña de corteza de Darwin, Caerostris darwini, de Madagascar, salivan abundantemente sobre los genitales de su pareja antes, mientras y después de consumar el acto sexual.

Masturbación y juguetes eróticos

Según el libro Consultorio sexual para todas las especies de la bióloga evolutiva Olivia Judson, son muchas las especies animales que gustan de darse placer sexual a sí mismos. Muchos, podemos intuir, son primates: como el mangabey de collar, un mono de color ceniza, larga cola y unos extravagantes bigotes en las mejillas que vive en África Occidental, los orangutanes o chimpancés. Y algunas hembras se estimulan a sí mismas con las manos mientras practican sexo.

El sexólogo Havelock Ellis escribió en 1927 el libro Estudios en la Psicología del Sexo, en el que relataba prácticas de autoerotismo en toros, cabras, ovejas, camellos y elefantes. En la actualidad, está documentado en felinos, cánidos o roedores. Las distintas especies utilizan técnicas muy diversas: los ciervos rozan su cornamenta, los burros arrastran su pene contra el suelo, los primates o leones estimulan sus genitales con sus manos o palmas y, por ejemplo, los macacos rhesus o bonobos estimulan sus pezones.

Pero mención especial merece el uso de juguetes sexuales. Esta ingeniería para el placer tampoco es fruto del talento humano: tanto los machos como las hembras de orangután se autoestimulan con juguetes sexuales que fabrican con hojas o ramitas. Además, también les sirven como parte del cortejo: el macho toma una hoja o un puñado de hojas y se sienta sobre ellas con las patas abiertas haciendo ruidos al rasgarlas para que la hembra lo mire y pueda ver que tiene una erección.

Pornografía

En el mismo libro sobre comportamiento sexual animal, la autora contaba que una hembra de chimpancé que se había criado se masturbaba ojeando una revista Playgirl, excitada por la visión de fotos de hombres (humanos) desnudos, especialmente los del desplegable central. Pero animales que se nos parecen bastante menos también son capaces de excitarse contemplando escenas sexuales. Muchos medios de comunicación online se hacen eco de una investigación llevada a cabo por la Universidad de Fribourg (Suiza) que afirma que el macho del pez espinoso (Gasterosteidae) se excita contemplando escenas sexuales. Para comprobarlo, lo científicos mostraron a tres machos dos animaciones con peces, una con contenido sexual explícito y otra no. A los pocos minutos, introdujeron en el tanque una hembra para fecundar y, al parecer, los machos que acababan de ver la película porno, eyacularon más esperma sobre los huevos. La explicación podría estar en que las imágenes de cortejo provocan una reacción competitiva en el macho, lo cual aumenta sus posibilidades de convertirse en padre.

Dibujo de Gasterosteidae. /Wikipedia

Poliamor

La monogamia, según Olivia Judson, es "el fenómeno evolutivo más raro y aberrante" de la naturaleza. De hecho, la mayoría de especies de mamíferos practican la poligamia, no tienen una pareja sexual única, y solo el 3% de las especies mantienen un compañero de por vida. En el caso de las aves la situación se invierte: el 90% de las especies de aves son monógamas. Sin embargo, estudios más detallados de especies supuestamente monógamas indican que algunas pueden ser infieles esporádicamente

Los cuernos también son habituales entre los primates gibones (Hylobates lar). Se creía que existía monogamia estricta entre parejas pero un estudio que hizo seguimiento a un grupo de gibones en el Parque Nacional Khao Yai (Tailandia) encontró comportamiento infiel en algunos individuos. Observaron que la hembra de una de las parejas mantuvo relaciones hasta con tres machos de grupos vecinos, presumiblemente porque los machos con los que engañaban a sus parejas eran individuos de más alta calidad. 

Primates gibones. /Anipedia.com

En el poliamor, la salamandra Ambystoma ha encontrado la fórmula genética para el éxito: copula con tres machos y usa partes iguales del material genético de cada pareja en su descendencia, según un estudio publicado en Genome Biology and Evolution. Un equipo de científicosdescubrió que la mayor parte del perfil genético de esta salamandra está compuesto, a partes iguales, por machos de estas tres especies: Ambystoma lateraleAmbystoma texanum Ambystoma tigrinum.

Relaciones interespecie

Un ejemplar de macaco japonés, también conocido como macaco de cara roja, fue observado y grabado intentando tener sexo con una cierva en la Isla Yakushima en Japón, en un ejemplo inusual de apareamiento entre especies muy distintas. Se trata del segundo caso grabado de relaciones sexuales entre especies marcadamente distantes. Los macacos japoneses y los ciervos sika tienen generalmente una relación simbiótica, donde el ciervo come frutas que los monos hacen caer de los árboles, mientras que los monos lo acicalan y, a veces, se trepan a sus espaldas para montarlos como como si fuesen caballos, sin intención sexual aparente. 

Pero un trabajo, publicado en la revista Primates, muestra en un video cómo uno de los referidos monos monta de forma sexual hasta a dos ciervos hembras. Una de las ciervas escapó rápidamente, pero una segunda no aparentó incomodidad, y curiosamente hasta lamió su espalda, donde el mono había eyaculado. 

Identidades queer

Que el género no es binario es algo que las sociedades humanas aún están empezando a entender. Mientras, en el reino animal existen también casos difíciles de etiquetar como el de estas leonas de Botsuana. Los leones machos se distinguen por su melena, que atrae a las hembras, y además rugen para proteger su territorio o llamar a miembros de su manada. Las hembras no tienen melena y no son tan vocales, pero se conocen cinco leonas que muestran comportamientos de machos y hasta exhiben sendas melenas que les ha crecido, según una investigación publicada en el African Journal of Ecology.

Se estudió especialmente el comportamiento de una de ellas, llamada SaF05, que mostró una melena relativamente desarrollada, y era más grande que la mayoría de hembras. Aunuqe estaba dentro de una manada y se reproducía con varones, presentaba algunos comportamientos masculinos, como demarcar territorios con su olor y montar a otras hembras. Una posible explicación es que los niveles de testosterona en esta leona van aumentando conforme madura.

SaF05. /African Journal of Ecology

En cuanto al travestismo, es común en algunas especies de peces, reptiles e insectos, y, aunque no lo es tanto en aves, el combatiente macho (Philomachus pugnax) toma la apariencia de hembras para acercarse a ellas para aparearse.

BDSM extremo

La archiconocida Mantis Religiosa se encarga de mutilar la cabeza del macho mientras él sigue eyaculando. La bicha se asegura así de que su pareja no va a salir corriendo, aumentando sus posibilidades de concebir futuras psicópatas y futuros víctimas. La araña de corteza de Darwin (la que practica cunnilingus a sus parejas), tiene un amplio repertorio de fantasías sexuales extremas que va desde el canibalismo (la hembra devora al macho) o la mutilación de los órganos sexuales (del macho) tras el coito. Los machos de la araña pescadora (Dolemedes tenebrosus) mueren espontáneamente horas después de aparearse. Aparentemente, el macho dobla sus patas debajo del cuerpo, se queda inmóvil y su corazón deja de latir.

Algo más lúdico es lo que se describe en el libro El mundo de las arañas de 1958. Su autor, W. S. Bristowe, fue el primero en describir la costumbre de los machos de las arañas cangrejo (Xysticus cristatus) de atar a sus parejas durante el apareamiento contra una superficie. Después del acto sexual la deja atada y ella se libera con facilidad, lo que parece indicar que no opone resistencia al bondage. Bristowe describió cómo el macho cubría el cuerpo de la hembra con hilos de seda durante la cópula y llamó a esta práctica el "velo de la novia".

Beatriz de Vera

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