2017: Año de la cosmonáutica reciclable

¿Qué lograron los creadores de cohetes y naves espaciales durante el año pasado?

Uno de los temas principales del 2017 fue el éxito de la compañía SpaceX. Durante muchos años ha estado desarrollando la tecnología espacial más adecuada para el reciclaje. En concreto, los ingenieros de la compañía ya han logrado que a la primera etapa del cohete Falcon 9 aterrice en una plataforma en el mar o incluso vuelva a la plataforma de lanzamiento, después de separarse de la segunda etapa.

El primer aterrizaje exitoso tuvo lugar en 2015, y desde entonces se han convertido en rutina. Pero solo en 2017 SpaceX comenzó a reutilizarlos: en marzo lanzó por primera vez un Falcon 9 con una primera etapa que ya había volado anteriormente. La compañía espera reducir seriamente el costo de los lanzamientos y así superar a sus competidores. La preparación de la primera etapa para repetir un lanzamiento es dos veces más barata que crear una nueva etapa.

Además de SpaceX, otra compañía estadounidense, Blue Origin, está fabricando cohetes reutilizables. Durante varios años, la empresa ha estado desarrollando el cohete New Shepard, con el cual planea enviar turistas espaciales en vuelos suborbitales. Los turistas se elevarán a una altura de poco más de cien kilómetros, experimentarán unos pocos minutos en gravedad cero para observar la Tierra, después de lo cual la cápsula aterrizará en paracaídas, y el cohete volverá a la plataforma de lanzamiento en su motor.

En 2017, Blue Origin publicó las primeras fotos del interior de la cápsula para pasajeros, y a mediados de diciembre la probó e incluso mostró una grabación del vuelo completo desde el interior, gracias al cual todos pueden imaginarse como será estar en el lugar de los futuros turistas espaciales.

Además del turismo espacial, Blue Origin también planea dedicarse a la entrega de envíos con la ayuda de futuros cohetes pesados ​​llamados "New Glenn", que, como el Falcon 9, tendrán una primera etapa reutilizable.

Aparentemente, es la Luna la que se convertirá en el objetivo principal de las agencias y compañías espaciales en los próximos años. A mediados de diciembre del 2017, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una directiva que ordena a la NASA, en cooperación con compañías espaciales privadas, desarrollar las primeras misiones tripuladas a la Luna desde el programa Apollo.

También este año, la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón anunció el envío de astronautas a la Luna. Está previsto que las primeras misiones lunares tripuladas japonesas se lleven a cabo en 2030. Luego, la agencia dijo que planea unirse al proyecto de la NASA para la construcción de la estación orbital lunar. Por ahora en el proyecto Deep Space Gateway participan solo la NASA y, como se supo hace unos meses, Roskosmos.

Rusia se está preparando para las misiones lunares, no solo para desarrollando naves espaciales y elementos de la estación, sino también estudiando el efecto del aislamiento durante los vuelos espaciales sobre el estado de la tripulación. En noviembre, en el Instituto de Problemas Biomédicos de la Academia Rusa de Ciencias se realizó un experimento para simular un vuelo a la Luna, durante el cual seis miembros de la tripulación -entre los cuales había por primera vez la misma cantidad de hombres y mujeres- pasaron 17 días en una unidad residencial que simula una nave espacial. Poco tiempo antes, durante y después del experimento, los especialistas estudiaron el estado fisiológico y psicológico de la tripulación. En el futuro, estos datos se usarán en el desarrollo de una misión real.

En 2017, el concurso Google Lunar Xprize, en el que varios equipos planean enviar su nave espacial a la luna, debía concluir, pero lo extendieron por tres meses. Para cumplir con las condiciones del concurso, el aparato debe realizar un aterrizaje suave en el satélite, moverse sobre su superficie a una distancia de por lo menos 500 metros y transmitir la imagen y vídeos a la Tierra en alta definición.

También se pospuso para principios de 2018, el primer lanzamiento de Falcon Heavy, un cohete superpesado desarrollado por SpaceX. En mayo, la compañía ya había probado los segmentos lateral y central de la primera etapa, y a fines de diciembre mostró un cohete casi completamente ensamblado en el hangar.

El lanzamiento estaba programado para enero de 2018, y puede ser único no solo porque es el primer lanzamiento de Falcon Heavy. Como carga útil, utilizará el auto personal de Elon Musk, un Tesla Roadster. Muchos no creían en las intenciones del fundador de SpaceX, pero la compañía publicó recientemente las fotos del auto ya ensambladas en la ojiva del cohete.

Tesla Roadster en la ojiva de Falcon Heavy
SpaceX / Twitter

Además del lanzamiento de Falcon Heavy, estamos esperando para el próximo año otros eventos importantes en el espacio, y no solo cerca de la Tierra. Por ejemplo, la sonda de OSIRIS-REx finalmente llegará hasta el asteroide (101955) Bennu, el dispositivo InSight se dirigirá y a finales de año aterrizará en Marte, y la misión BepiColombo irá a Mercurio. En general, será interesante, quédate con nosotros.

Grigory Kopiev

Texto traducido por María Cervantes

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