Del telégrafo al smartwatch: la historia del teléfono (que no inventó Graham Bell)

Una travesía ‘transoceánica’ en el tiempo por las versiones de uno de los dispositivos más usados de la historia

Teléfono clásico. /Pexels

Quizá recuerdes el pequeño viaje en el tiempo que hicimos la semana pasada. No, no es que se te haya escapado la noticia más deseada de la ciencia ficción, hablamos de un recorrido nostálgico por nuestro pasado reciente, de la mano del Mobile World Congress 2018. En honor a la verdad, el viaje fue más bien una escapada porque solo rebobinamos unos 20 años, aunque en tecnología esto es acercarnos a la prehistoria de los teléfonos móviles, a los hombres de Kibish de los modernos smartphones, al Nokia 8110. Este troglodita con la cara lavada fue presentado de nuevo en el evento celebrado en Barcelona (España).

Para los que nacieron en los 80, una época dada a una melancolía sin fronteras, estos cacharros son un billete directo a la nostalgia legítima, la de un tiempo por fin vivido: la llegada de los primitivos teléfonos móviles populares, con sus juegos pixelados y sus emocionantes SMS. Para los más jóvenes, remitirnos al 8110, o al Alcatel One Touch Easy, es abrir un libro de Historia por la página uno, y para los mayores, algo así como el recuerdo pintoresco de un verano olvidado hace años. Toda esta poesía otoñal, en solo dos décadas.

Graham Bell contra Meucci

Pues bien. Prepárate ahora para una travesía transoceánica en el tiempo: el teléfono, el padre de toda este aparataje dispuesto a quedarse obsoleto al primer silbato, sigue en pie, aunque solo nos acordemos de él si nos despierta de la siesta en casa de nuestros padres. Y lleva dando el callo desde, nada más y nada menos, 1876. Al menos, en la versión oficial que conocíamos hasta hace relativamente poco: esta es la fecha en la que Alexander Graham Bell patentó el primer teléfono capaz de transmitir y recibir voz humana con toda su calidad y timbre. El 7 de marzo de 1876 la Oficina de Patentes de Estados Unidos publicó su patente del teléfono, y cinco años después, el 25 de enero de 1881, Bell creó, junto con el también inventor Thomas Alva Edison, la Compañía Telefónica Oriental que operaba en gran parte de Asia dando servicio a países como Turquía, Sudáfrica, India, Japón y China.

Teléfono de Reis (1864). /Fundación Telefónica

Sin embargo, el verdadero inventor del teléfono fue un desconocido inmigrante italiano llamado Antonio Meucci, aunque su autoría no fue reconocida por el Congreso de Estados Unidos hasta junio de 2002. Eso sí, los libros de texto de los colegios italianos llevaban teniendo la razón sobre este tema varias décadas.

Alrededor del año 1857, Antonio Meucci construyó un teléfono para conectar su oficina con su dormitorio, ubicado en el segundo piso, debido al reumatismo de su esposa. Pero como carecía del dinero suficiente para patentar su invento, lo presentó a una empresa que no le prestó atención, pero sí se quedó con los materiales. Las malas lenguas dicen (esto no está probado) que estos materiales cayeron entonces en las oportunas manos de Graham Bell. Años más tarde, Edison introdujo notables mejoras en el sistema, entre las que se encuentra el micrófono de gránulos de carbón.

Pero hubo vida antes del teléfono: la telegrafía eléctrica. A finales del siglo XIX los mensajes se transmitían por primera vez de manera casi instantánea gracias a la invención del telégrafo. Varios sistemas se presentan casi en paralelo, pero el sencillo y económico modelo inventado por Samuel Finley Breese Morse fue el que se generalizó. 

Teléfono clásico. /Pexels

La voz de todos, a largas distancias

La primera conexión telefónica pública se registró en Estados Unidos en el año 1878, cuando se instaló una centralita de funcionamiento manual (más rúsutica que la que se muestra en el siguiente vídeo de la Fundación Telefónica, en la que una teleoperadora cuenta su experiencia), que hacía posible la distribución de las llamadas entre los usuarios de la red. Desde la centralita manual (un sistema que ha permanecido en uso en algunas áreas rurales, hasta hace apenas unas décadas), se establecía la conexión a través de una red de clavijas que se introducían en sus correspondientes tomas.

 

Experiencia de una telefonista. /Fundación Telefónica

Ya a finales del siglo XIX, se hizo popular la conmutación automática con la introducción del disco marcador, que, recientemente han sido sustituidos por los generadores de impulsos. En 1889. Almon B. Strowger patento un sistema de aparatos y centrales telefónicas automáticas, que permitía al usuario comunicarse directamente con el usuario al otro lado de la línea, sin la intervención de operadores.

Movilidad a principios del Siglo XX

El teléfono estático se nos quedó pequeño en pocos años, y la idea del teléfono móvil rondaba la cabeza de los inventores. Pero paso a paso. Antes de este, llegó con el inalámbrico, ese teléfono sin cables, con una cobertura que normalente apenas cubre toda la casa, y que probablemente haya en la mesita de tu salón. ¿Desde qué año piensas que están con nosotros? Salvo que seas un experto o acabes de mirar en Internet, probablemente estés errado. El primer modelo de teléfono inalámbrico fue patentado por el sacerdote brasileño Roberto Landell de Moura en 1904, que había demostrado públicamente el funcionamiento del sistema el 3 de junio de 1900.

Teléfono inalámbrico. /Pixabay

No obstante, los primeros teléfonos diseñados con esta movilidad, fueron desarrollados por la compañía alemana Siemens en 1938, aunque no pasaron de ser un prototipo. Para que se empezaran a producir en masa hubo que esperar hasta terminada la Segunda Guerra Mundial, cuando la compañía sueca LM-Ericsson, lanzó al mercado su modelo Ericofon. Este teléfono está comunicado por ondas de radio.

Telefonía móvil, pero de verdad

Aunque a las manos de los simples mortales no llegaron hasta finales de los 90, la primera llamada en un teléfono movil se hizo en los años 80. Martin Cooper, ingeniero de Motorola, fue quien realizó la llamada pionera, lo que supuso una revolución en las telecomunicaciones. El aparato, Motorola DynaTAC 8000X, pesaba casi un kilo y medía lo que un zapato. Tenía una duración de 30 minutos de conversación, así que probablemente ahora no se podría mirar un solo tweet sin que se muriese la batería, que, por cierto, tardaba 10 horas en cargar. Un detalle: costaba casi 4.000 dólares de entonces.

Motorola DynaTAC 8000X. /Flickr

Ya en la década de los 90, la tecnología estaba en constante evolución y se había vuelto prometedora para las empresas, con un mercado plagado de marcas. Comenzaron a comercializarse modelos algo más compactos y llegaron aquellos con tapa, más protegidos y, admitámoslo, con una estética de espía de la CIA irresistible en aquella época. El Motorola StarTac, que salió al mercado en enero de 1996 fue el que abrió este camino. 

Motorola StarTac. /Wikipedia

Las pantallas de los móviles, además, no siempre han sido en color. Cuando miramos hacia los años 50, con aquellos televisores en blanco y negro muchos no se explican cómo se podía observar la realidad en escala de grises. Pero a nosotros nos la colaron en los teléfonos móviles hasta 1997, con un modelo que ya ha pasado a la historia por ser el primero en incluir el color en su pantalla: el Siemens S10. Tampoco es que pudiera captar todos los tonos del arcoiris, la gama era muy básica y se limitaba al azul, verde, rojo y blanco, con una resolución de 97x54 píxeles. Y ahora, le ponemos a la vida un filtro en blanco y negro de Instagram, pudiendo verla en miles de colores del FullHD. Algo bueno tendría aquello.

Y hasta principios del siglo XXI, nada de selfies. Ningún teléfono de los que hemos hablado llevaba cámara integrada. Cuando salió esta opción, hubo incluso un breve negocio de cámaras adicionales que se podían sumar al teléfono. Lo cierto es que no eran las mejores resoluciones del planeta. Hoy hay películas enteras hechas solo con un Iphone.

'Selfie'. /Pixabay

¿Para qué me llamas?

En 2007 (hace ya 11 años) los mensajes de texto o multimedia cobraron tanta fuerza que se registraron 1,9 trillones de envíos de este tipo a escala mundial. La llamada de teléfono en la calle, eso que había resultado ser tan novedoso, estaba cayendo en desuso (y caminábamos cada vez más encorvados por la calle). Y para no darle tregua a nuestras cervicales, ese mismo año llegó el Iphone. El dispositivo de Apple era tcompletamente táctil y se basaba en la navegación por internet, trabajando a través de aplicaciones. A partir de aquí, todo el sector imitó a Steve Jobs, y el teléfono móvil sufrió una nueva revolución.

Iphone. /Pxhere

Los smartphones, esa versión del Iphone que no pertenece a la marca de la manzana, teléfonos inteligentes con pantalla táctil, conectividad a internet (3G y ahora 4G) y modelos y marcas para todos los gustos, empezaron a llenar el mercado en 2010. Desde entonces, el móvil ha pasado de ser un dispositivo para comunicarnos, a un apéndice de nuestro cuerpo.

Y como la revolución no tiene límites, vienen pisando fuerte los móviles curvos, smartwatches, dispositivos resistentes al agua, y una cantidad infinita de ideas que incluso te parezcan obsoletas, si lees este artículo en unas semanas.

Smartwatch. /Pxhere

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma


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