Fuego inminente

14 de los volcanes más peligrosos en el siempre temible Cinturón de Fuego

Volcán de Fuego, Guatemala. /Flickr

En junio, la repentina erupción volcánica del Volcán de Fuego en Guatemala causó la muerte de al menos 25 personas, otras 20 resultaron heridas a causa de la lava y la ardiente ceniza y, en total, el desastre afectó al menos a 1,7 millones de personas. El Volcán de Fuego hizo erupción violentamente lanzando una lluvia de cenizas y roca fundida, las cuales cubrieron las aldeas más cercanas con ceniza pesada. Luego la lava comenzó a fluir por el flanco de la montaña destruyendo casas y caminos con flujos que alcanzaron temperaturas de alrededor de 700° C.

Hoy en día, Guatemala continúa en riesgo por erupciones volcánicas. El país, como muchos de sus vecinos, forma parte del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, el área con la mayor concentración de volcanes activos del planeta. Canadá, Estados Unidos, México, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador, Argentina y Chile.

Es en Europa y Asia donde se encuentran los volcanes más peligrosos del mundo, (Monte Vesubio, en Italia; el Eyjafjallajökull, en Islandia, el monte Merapi en Indonesia y el Sakurajima, en Japón, según BBC Mundo), pero algunos de los volcanes más peligrosos de América Latina no lo son solo por su explosividad, sino también por la cercanía que tienen con varias poblaciones y asentamientos humanos, según contó a El País Lilia Arana, vulcanóloga de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Son muchos los países latinoamericanos que deben tomar nota de lo sucedido. Estos son 14 de los más peligrosos de la región:

MÉXICO

 

Colima

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En 2015 y 2016, la actividad de este volcán de 3.280 metros de altura, que provocó intensas nubes de cenizas, obligó a evacuar a las comunidades que vivían en sus proximidades, entre los estados de Jalisco y Colima. En los últimos años, son varias las oportunidades que ha tenido este volcán de expulsar humo y material incandescente, no en vano es considerado el más activo de México. Aunque la existencia de depósitos de azufre indica que en este momento el volcán está frío, debido a su escasa actividad desde febrero del 2017.

    Popocatépetl

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    Este estratovolcán, es decir, un tipo de volcán cónico y de gran altura, compuesto por múltiples estratos o capas de lava endurecida y piroclastos, es conocido familiarmente como el “Popo” o “Don Goyo”, pero pese a lo afectuoso de su sobrenobre, se trata de una fuerza letal de la naturaleza: una erupción podría afectar unos 25 millones de personas, que viven a menos de 100 kilómetros. Y no se trata de meras especulaciones, este es el segundo volcán más activo del país, y se encuentra a unos 70 kilómetros al sureste de la Ciudad de México, entre los estados de Puebla, México y Morelos.

    En 1994, una erupción con gases y cenizas a altas temperaturas provocó el desalojo de la población aledaña. El último de estos eventos se registró en 2000, cuando el volcán arrojó grandes cantidades de material incandescente con una fuerte columna de humo y ceniza. Y en 2016 una nube de ceniza de 3 km de altura puso en alerta al estado de Puebla. La ventaja es que, estando en el punto de mira de los científicos, esta montaña de 5.452 metros de altura, cuyo nombre significa en náhuatl montaña que humea, es uno de los volcanes más monitoreados de la región.

    COSTA RICA

     

    Turrialba

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    En septiembre de 2016, el volcán Turrialba tuvo la mayor erupción más grande de las últimas décadas, y desde entonces, no ha parado de provocar numerosas expulsiones de cenizas, gases y material incandescente. Se encuentra en el centro del país, a unos 60 kilómetros de la capital, San José. Las localidades cercanas se cubrieron de ceniza en la explosión, sucedida hace dos años.

    Arenal

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    Lleva en actividad 50 años, desde que comenzó el actual período en 1968, cuando se creía que estaba extinto pero una explosión repentina acabó con la vida de 87 personas y destruyó los pueblos de Tabacón, Pueblo Nuevo y San Luis. Durante su erupción, este volcán de 1.633 metros de altura. y unos 7.500 años (el más joven de Costa Rica), arrojó grandes cantidades de lava, ceniza y rocas que llegaron a distancias de más de un kilómetro con velocidades de 600 metros por segundo. Desde ese momento, su actividad no ha cesado.

    COLOMBIA

     

    Nevado del Ruiz

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    En 1985, una erupción del Nevado provocó que la capa de hielo se deshiciera, creando una cantidad de lodo que causó la muerte de 23.000 personas y sepultó por completo la ciudad de Armero. En la época precolombina los pueblos originarios lo llamaban Tama, que significaba ‘Padre mayor o grande’; Cumanday ‘Cerro blanco’ y Tabuchía ‘Candela’.

    Este enorme volcán de 5.364 metros, que forma parte de la Cordillera de los Andes, se encuentra en la zona cafetera del país, a 140 kilómetros de la capital, Bogotá, y según el Servicio Geológico Colombiano, presenta actividad sísmica regular, así como emisiones de ceniza. En su parte superior alberga glaciares pese a estar a 500 kilómetros del ecuador terrestre, y por ello, sus erupciones se caracterizan por la generación de lahares (agua y lodo con partículas suspendidas de rocas y material piroclástico que arrasa con todo lo que encuentra a su paso).

    El Galeras

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    Su indeseable fama la consiguió durante una erupción en 1993, cuando mató a un grupo de científicos y turistas que estaban dentro de su cráter. Durante los últimos años, su actividad se mantiene constante, emitiendo pequeñas explosiones y expulsando ocasionalmente ceniza y humo. Situado en el departamento de Nariño, se considera el volcán más activo de Colombia.

    ECUADOR

     

    Cotopaxi

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    La última gran erupción de este volcán ecuatoriano, que se encuentra a solo 50 kilómetros al sur de la capital, Quito, tuvo lugar en 1887. Pero en 2015 lanzó grandes nubes de cenizas que pusieron al país en alerta, según el Instituto Geofísico Nacional, y desde entonces, esta montaña de 5.897 metros de altura, es uno de los volcanes más monitoreados. 

    Tungurahua

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    Desde 1999 se mantiene activo, después de una fase explosiva y una columna de humo que se elevó unos 16 kilómetros. Este volcán alterna períodos de calma y otros de mayor intensidad, siendo al menos 16 las fases eruptivas registradas desde 1541. Tiene 3.562 metros de altura y se encuentra a unos 180 km al sur de Quito.

    PERÚ 

     

    Ubinas

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    Se trata del volcán más activo y vigilado por el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), y se encuentra a solo 70 km de la ciudad de Arequipa, con cerca de un millón de habitantes. Su último periodo de actividad sucedió entre los años 2006 y 2009, cuando produjo explosiones moderadas y expulsiones de ceniza y humo. Los gases tóxicos emanados durante esta fase causaron daños importantes en las plantaciones cercanas al departamento de Moquegua, donde se ubica.

    Misti

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    También el las cercanías de Arequipa, esta vez a escasos 17 kilómetros, encontramos otro de los siete volcanes activos de Perú: Misti. Con 5.822 metros, y aunque su última erupción tuvo lugar en 1985, los expertos lo consideran el volcán más peligroso del país andino, por estar tan cerca de una ciudad. Arequipa es el segundo núcleo urbano más importante en población después de Lima, la capital.

    CHILE

     

    Villarrica

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    Chile se lleva la palma en riesgo de volcanes: se registran un total de 95 activos. El de Villarrica, de 1.847 metros de altura y situado en la región de Araucanía, en una zona turística al sur del país, se considera uno de los más vivos.

    En marzo de 2015 erupcionó arrojando ceniza y lava a más de 1.000 metros de altura y causando la evacuación de las comunidades cercanas, después de 15 años dormido. Antes de eso, en 1971, una violenta erupción provocó 25 muertos y numerosos desaparecidos, a causa de los lahares que dejó a su paso. En 1984, dos ríos de lava obligaron a evacuar la zona pero sin bajas personales o materiales. Se trata de uno de los volcanes con más registros de erupciones en Sudamérica. Con sus 2.840 metros de altura, forma parte de la cordillera de los Andes meridionales y se ubica cerca de los lagos Villarica, Calafquén y de la ciudad de Pucón.

    Calbuco

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    Algo parecido ocurrió con Calbuco, también ubicado en el sur del país, que en 2015 tuvo una erupción inesperada tras cuarenta años sin registrar actividad. La columna de cenizas que escupió el cráter del volcán obligó a las autoridades a declarar alerta roja y a evacuar a más de 4.000 personas.

    GUATEMALA

     

    Santa María

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    Tras un sueño de cinco siglos, en 1902, este estratovolcán provocó una de las erupciones más grandes del siglo XX. Se estima que en ella fallecieron unas 6.000 personas, la población de Quetzaltenango quedó cubierta de ceniza más de medio metro y la columna de humo alcanzó los 30 kilómetros de altura. En lengua k’ich’e su nombre significa volcán desnudo. Situado en el departamento de Quetzaltenango, Guatemala, este volcán tiene 3.772 metros de altitud.

    NICARAGUA

     

    Momotombo

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    Este es un estratovolcán relativamente joven, con unos 4.500 años de edad. Su última erupción comenzó el 2 de diciembre de 2015 y continúa hasta la fecha después de 110 años de silencio. La columna de gases y cenizas que lanzó llegó a los 8 kilómetros y afectó a varias comunidades de sus alrededores. Se encuentra a 1.258 metros de altura en el departamento de León, cerca del lago de Managua o Xolotlán y su nombre en el lenguaje de los primeros pobladores significa gran cumbre humeante.

    Beatriz de Vera

    Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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