“Un título universitario no es derecho de todos”

Entrevista a la destacada científica Gisella Orjeda, que fue investigadora principal del proyecto de secuenciación del genoma de la papa y ex presidenta de Concytec

Hacer pociones con las plantitas del jardín. Ese era el pasatiempo favorito de Gisella Orjeda cuando era muy pequeña antes de que sus padres le regalaran un microscopio para seguir cultivando su interés por la naturaleza. Ese mismo interés que la motivó durante toda su carrera en distintas perspectivas: siendo estudiante de biología, genetista en un prestigioso laboratorio como el Genoscope, o más recientemente presidenta del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec) de Perú. La destacada bióloga recibió a N+1 en la sala de su casa en Lima, y nos contó de su vida de científica, su visión de las políticas públicas en ciencia y tecnología tanto a nivel de su país como latinoamericano. 

Esta entrevista se realizó días antes de que Orjeda fuese designada nueva presidenta del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), Perú.

 

Formación en el extranjero

N+1: ¿Cómo empezó su afinidad por la ciencia?

Siempre me gustó. De muy niña hacía pociones con plantitas del jardín. Fui feliz cuando me regalaron mi primer microscopio. Lloraba para quedarme en el colegio, donde sentía que hacíamos cosas interesantes, a diferencia del resto de mis compañeros, que se iban felices.

N+1: ¿Cuáles fueron sus referentes de juventud?

Carl Sagan, por supuesto. No me perdía Cosmos. Pero más que los personajes, me interesaban los libros. Me regalaron de pequeña un libro sobre ciencias naturales. Allí pude ver, por ejemplo, la formación de volcanes y me fascinó. No sabía qué ser científica ni tenía la noción de la carrera de ciencias.

N+1: Se hizo doctora en Ciencias Biológicas en el Reino Unido y trabajó en grandes laboratorios, ¿qué experiencias o lecciones de vida se llevó de su paso por tierras foráneas?

Yo tenía claro que debía salir al extranjero. Era lo que más quería porque durante mis primeros estudios el Perú vivió una época muy complicada: teníamos una gran crisis económica, poca gente podía salir del país, no se recibían productos que no fueran de otro lugar que el Perú. Viajar me permitió ver la situación de la ciencia y la tecnología en el exterior y apreciar cómo esta inyectaba conocimiento en los procesos productivos y sociales de cada país.

N+1: Trabajó en lugares de renombre en lo que a genética se refiere, como en la Red Internacional para el Mejoramiento de Bananas y Plátanos (Inibap) o el Centro Nacional de Secuenciamiento Francés (Genoscope). Cuéntenos de su aprendizaje en estos prestigiosos laboratorios.

Tras mi doctorado, me ofrecieron trabajo en la Red Internacional para el Banano y Plátano Inibap, donde me quedé tres años y medio. Este trabajo fue muy rico para mí porque tenía que coordinar experimentos y pruebas internacionales de bananos y plátanos mejorados en 37 sitios experimentales alrededor del mundo. Cuando ayudaba a organizar reuniones entre científicos dedicados al mejoramiento genético y la biología molecular dedicada a bananos y plátanos, algo me marcó mucho; yo quería invitar al taller a unos científicos cubanos (el plátano es muy importante en Cuba y están muy avanzados en el estudio de esta fruta), pero un colega muy reputado, del cual no diré su nacionalidad, me dijo: “no, Gisella, no hay que invitar a los cubanos, ellos ya saben demasiado, no debemos darles más conocimiento”. Eso fue para mí como un despertar político de la situación, entre los años 95 y 98. Antes yo no había visualizado el vínculo que había entre la política y la ciencia.

N+1: Y luego vino Genoscope…¿cómo fue su papel en el instituto que decodificó el genoma humano?

En Inibap manejaba macroproyectos, realizaba un análisis general de los experimentos. Por eso, sentí que era demasiado joven como para abandonar la investigación directa. No podía ser que acabado mi PhD, comenzara a trabajar en algo tan político y administrativo, así que entré a trabajar en Genoscope. Lo hice con un salario mucho menor, pero lo vi como una inversión para aprender lo absolutamente nuevo en el mundo en la genómica. Mi jefe y director del instituto, Jean Weissenbach, fue uno de los que decodificó todo el genoma humano. Fue muy bueno trabajar en el secuenciamiento y mapeo genético del genoma del arroz. Luego entré al Instituto Nacional de la Investigación Agronómica de Francia (INRA), después de ello regresé a Perú.

N+1: De los trabajos más significativos de su carrera como científica, ¿cuál resalta y significó una transformación para el Perú?

El aprendizaje en Genoscope fue fundamental para mi trabajo en el Perú: lo apliqué en el proyecto mundial del secuenciamiento del genoma de la papa. Al inicio tuve que buscar los fondos, yo acababa de regresar y no tenía un laboratorio implementado. Tuve que conseguir financiamiento para trabajar con los grandes nombres con superlaboratorios, supercomputadoras, etcétera. Comencé gracias a fondos de Concytec; implementando cosas básicas, ese financiamiento fue la palanca para otros financiamientos: demoramos 1 año y medio en obtener 3 millones de dólares- Con esto entrenamos a chicos y pudimos comprometernos ante el grupo internacional para ser parte sustancial de la decodificación del genoma de la papa. El proyecto duró 5 años, más de 100 personas trabajando en todo el mundo usando un tipo de papa diploide, producida por científicos de la Universidad de Wageningen, Países Bajos. Logramos publicar el artículo con las conclusiones, y a partir de esto, el grupo que lideraba empezó a analizar el genoma de la papa en búsqueda de familias de genes de resistencia a uno de los principales problemas en América Latina y en el mundo que es la rancha (Phytophthora infestans).


El genoma de la papa.
Nature / Gisella Orjeda

 

Gisella Orjeda obtuvo su PhD en Genética de la Universidad de Birmingham del Reino Unido. Fue Presidente del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación tecnológica (Concytec). Ha sido profesora-investigadora y jefe de la Unidad de Genómica de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) en Lima. Gisella vivió en Francia durante 10 años, trabajó en Genoscope donde construyó el mapa físico del cromosoma XII del arroz y contribuyó con su secuenciamiento de manera activa. Ha trabajado en INRA en el clonamiento posicional de genes de resistencia viral en el melón. Lideró un programa a nivel mundial para el mejoramiento genético y evaluación de bananas y plátanos en el INIBAP. Ha sido la investigadora principal del proyecto de secuenciación del genoma de la papa en el Perú y fue el punto focal del Consorcio de secuenciación del genoma de la papa en Latinoamérica y miembro del consejo directivo mundial. Esta investigación, ha sido publicada recientemente en la revista Nature.

 

Dirección política de Concytec

N+1: Usted reconoce que su mayor logro durante su presidencia en Concytec es una política nacional en ciencia y tecnología. ¿Cómo ha hecho la diferencia y por qué un país como el Perú la necesita?

Una política nacional es un documento al que se ha llegado a través de estudios y análisis de problemas que consigna cuáles son los mejores instrumentos para solucionarlos. Es la expresión de la visión de futuro como país. Para que una política se plasme tiene que estar escrita y consensuada con los diferentes actores como ministerios, gobiernos regionales y universidades. Esta política se elaboró en dos años y fue aprobada por el Presidente de la República. No solo es producto de un análisis sino también de un consenso.

N+1: Desde su creación, ¿hasta qué punto ve esta política nacional hecha realidad?

Una política nacional es una vision de lo debemos hacer. Dice, por ejemplo: “mejorar y fortalecer el desempeño de la ciencia, tecnología e innovación en el país”, o “promover la formación de capital humano” y eso puede sonar algo vago. Pero a partir de ahí se determinan los instrumentos para lograr ese objetivo. La Politica Nacional hecha por Concytec consistes en seis programas transversales, a cargo de Concytec: el programa de ciencias básicas, medioambiente, biotecnología, materiales, TICs y biodiversidad. También están los programas de popularización de la ciencia, innovación para la competitividad, y un programa de transferencia tecnológica. La política aterriza a través de los programas. Se tienen en cuenta los objetivos de la política (por ejemplo, cómo formar profesionales o investigadores), se determina en qué áreas prioritarias para el país se debe actuar y se procede de acuerdo a los requerimientos específicos de cada área.


Orjeda da una conferencia como Presidenta de Concytec.

N+1: ¿Qué acciones ha tomado Concytec durante su gestión para mejorar el capital humano?

Trabajamos en mejorar la capacidad de las universidades para formar. Con mejores profesores, con mejores laboratorios, con dinero para proyectos educativos. Pero la idea no es quedarnos ahí, también debemos traer profesionales de fuera para los programas de postgrado, peruanos y extranjeros. También necesitamos hacer viajar a nuestros profesionales, con pasantías en el extranjero. Y no podemos olvidarnos de la educación técnica. Por ejemplo, en biotecnología, todas las cadenas necesitan profesionales a distintos niveles. Además, que los investigadores tengan tutores tanto locales como internacionales, que puedan tener acceso a computadoras y supercomputadoras con servicios para poder hacer su análisis. ¿Cómo aterrizamos eso? Está escrito en los programas nacionales transversales.

«El Perú hoy destina en diversos programas presupuestales por resultados 800 millones de soles (US$244 millones), pero no hay un objetivo común y nadie los mide ni evalúa conjuntamente»

N+1: Para ello se necesita un presupuesto importante en el que Perú aún está muy atrasado, incluso a nivel regional; invierte el 0.08% de su PBI en ciencia y tecnología…

La inversión total también la calculamos en mi época. Son necesarios 1.200 millones de soles (US$367 millones) anuales para iniciar un cambio. Esto no quiere decir que Concytec tenga que tener todo eso; quizás deba tener más. Pero para empezar, cualquiera de los seis programas transversales de Concytec puede ser muy fácilmente convertido en un programa presupuestal por resultados donde diversas instituciones aporten al programa transversal. Sigamos con el ejemplo de formación de talentos. Si la Universidad Toribio Rodríguez de Mendoza, en Chachapoyas, Perú, logra formar gente y o hacer experiencias en clonación de vacunos, el dinero que estos gastan puede ser contabilizado en un programa presupuestal por resultados en el que los actores, institutos públicos, universidades públicas y privadas, trabajen académicos, públicos y privados, trabajen y aporten para un resultado común que está definido en el programa transversal de biotecnología. Así,  todos aportan una parte de su presupuesto de forma coherente y coordinada por Concytec. El Perú hoy destina en diversos programas presupuestales 800 millones de soles  (US$244 millones), pero no hay objetivos comunes, no están coordinados y nadie los mide.

 

N+1: ¿Cree que la gestión actual de Concytec comprende los programas y los interpreta adecuadamente?

No lo creo. Debería leer un poco más y sobretodo saber que es su rol tomar decisiones. El presidente es el motor de la institución y debe empujar a todos los funcionarios en una dirección. Lamentablemente no ocurre en este momento, con mucha pena lo digo.

N+1: Uno de los objetivos de las políticas nacionales es lograr la institucionalidad de la ciencia y la tecnología. Si tenemos universidades, institutos tecnológicos, centros de investigación, y tenemos una política nacional. ¿Qué nos falta para la institucionalidad?

Debemos unificar criterios y empoderar a Concytec como el ente rector en base a un consenso. Para ello existe el Conid (Consejo Nacional de Investigación y Desarrollo para la Ciencia, Tecnología e Innovación), y en él participan todos los directores, jefes y presidentes de institutos públicos de investigación. Ellos dependen administrativamente de su sector, pero funcionalmente de Concytec. Aunque se olvidan de este último por que no reciben dinero directamente. Cada uno tiene su propia ley; algunos son estables, otros cambian de director cada 6 meses, eso es un problema que debe solucionarse.

Sistema de educación actual y panorama regional

N+1: Usted ha sido muy crítica con las universidades privadas en el Perú. ¿Cuál es el principal problema con ellas?

La función de una universidad en la sociedad es la de crear personal altamente calificado para la solución de los problemas en su entorno. Como estas actividades son altamente caras, se las exoneró de impuestos.  Por eso las universidades en el Perú, están exentas de impuestos. Sin embargo, no hacen investigación, no crean conocimiento, no le dan a las personas altas competencias, en resumen, no cumplen con su función y reciben beneficios del Estado Peruano. Esa es mi crítica.

«Tenemos que hacer redes de grandes equipamientos en América Latina, pero cada país tendría que tener fondos para que su personal pueda viajar para utilizar estos grandes equipamientos (...), armar redes de colaboración internacional en América Latina, como el caso de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN)»

N+1: ¿Y donde quedan los técnicos, si las universidades se enfocan prioritariamente en formar graduados y postgraduados?

Siempre he dicho que revaloremos la imagen de los técnicos. Hoy los jóvenes prefieren estudiar en universidades bamba, donde se pagará 300 o 400 soles (US$100- US$150) al mes, para tener un título universitario que si bien es válido legalmente es un falso título universitario porque ellos no son capaces de llevar un proyecto en la vida real. Por eso los puentes se caen, casas que no resisten o médicos que quieren operarnos a todos. No quiero estar en las manos de esas personas. Queremos gente calificada que construya y nos atienda de modo que estemos protegidos. Lamentablemente, la gente prefiere tener un título universitario a ser técnico. Y un título universitario no es un derecho de todos, es algo a lo que ciertas personas deben acceder por concurso. Ser técnico no es menor. Es un trabajo con el que le podemos servir a nuestra sociedad, tener un salario adecuado, muchas veces mejor que alguien que tiene una maestría.

N+1: Desde su experiencia internacional, ¿cómo debería actuar la región para propiciar la innovación a través de sus políticas?

Algo que podríamos hacer a nivel latinoamericano es unir esfuerzos. Cada país tiene uno o dos grandes equipamientos. Por ejemplo en el Perú tenemos el radar del IGP (Instituto Geofísico del Perú), es una inversión de varios millones de dólares, la tenemos aquí porque estamos en una situación privilegiada en el punto ecuatorial magnético. Chile tiene los telescopios, es fuerte en astronomía. Argentina o Brasil, otros elementos grandes. Tenemos que hacer redes de grandes equipamientos en América Latina, pero cada país tendría que tener fondos para que su personal pueda viajar para utilizar estos grandes equipamientos. Solventar el viaje, los viáticos, y otras necesidades para armar redes de colaboración internacional en América Latina, como el caso de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN).

 

Daniel Meza y Tania Valbuena

Esta entrevista ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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