BepiColombo, la misión que busca desvelar los misterios de Mercurio

La ESA, JAXA, NASA y Roscosmos decidieron trabajar en conjunto para lanzar una sonda que pueda desvelar los misterios del planeta más cercano a nuestra estrella

Hasta ahora los humanos hemos explorado al detalle los planetas que están en las afueras de nuestro sistema solar. Pero debido a la inmensa complejidad que requiere adentrarnos en los planetas más cercanos al Sol, apenas hemos podido un par de misiones para observar, de lejos, a Mercurio.

Por eso, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial de Japón (JAXA) en colaboración de NASA y Roscosmos, decidieron trabajar en conjunto para lanzar una sonda que pueda desvelar los misterios del planeta más cercano a nuestra estrella: Mercurio.

La misión fue bautizada como BepiColombo en honor al matemático, físico e ingeniero italiano Guiseppe "Bepi" Colombo (1920-1984) que dedicó gran parte de su vida a estudiar Mercurio y que incluso llegó a trabajar con la NASA en la misión Mariner 10, la cual fue la primera en explorar brevemente al pequeño planeta interior.


Representación del lanzamiento de BepiColombo
ESA / ATG Media Lab

La nave y el viaje

La sonda se lanzó con éxito a bordo de un cohete Ariane 5 la noche del viernes 19 de octubre desde el Puerto Espacial Europeo en la isla de Kurú en la Guayana Francesa. Luego de un largo y complejo viaje de 7 años, BepiColombo tiene planeado llegar a su destino en diciembre del 2025 en donde permanecerá durante aproximado un año.

La misión, en realidad, está compuesta por dos sondas distintas: el Orbitador Planetario de Mercurio (MPO) diseñada por la ESA y el Orbitador Magnetosférico de Mercurio (MMO), diseñada por JAXA. Las dos sondas volarán juntas hasta Mercurio ensambladas a un segmento de la nave que funcionará como impulsor llamado Módulo de Transferencia a Mercurio (MTM).

Esta misión es tan compleja y ambiciosa que el 85% de la tecnología que utiliza es nueva y no existía en las anteriores 2 misiones, la Mariner 10 y la Messenger. Para el diseño y fabricación de ambas sondas participaron más de 80 compañías de 12 países.

Entre la nueva tecnología están el sistema de propulsión eléctrica, el cual está diseñado para hacer un uso efectivo del combustible; los paneles solares, los cuales tendrán reflectores para evitar que se sobrecalienten con las altas temperaturas, y una pintura especial que hará que las antenas conserven en color blanco. Los grandes retos a vencer son la intensa radiación ultravioleta y la temperatura que puede llegar hasta los 450 grados en Mercurio.  

Otra de las cosas que se ha desarrollado específicamente para la misión es una capa de aislamiento (llamada multilayered insulation en inglés) que recubrirá todo el satélite con el fin de aislarse del calor.

La nave en sí realizará un extenso viaje de 7 años, durante la cual realizará 9 asistencias gravitaciones, las cuales sirven como impulso con el fin de evitar utilizar demasiado combustible. El primero sobrevuelo será sobre nuestro propio planeta, el segundo y tercero serán sobre Venus y los últimos 6 sobre el propio Mercurio.

Esta extensa odisea se debe a que la intención de la misión BepiColombo es colocar las sondas en una órbita cercana al planeta (1500 kms). Algo que no lograron ni Mariner 10, que lo sobrevoló, ni Messenger, que se estacionó a una distancia de 15000 kms.

Misterios

Mercurio es el gran desconocido del Sistema Solar y los científicos esperan que BepiColombo ayude a descifrar algunos de los muchos misterios en torno al planeta. Además, se espera que podamos entender mejor cómo evolucionó el sistema solar.

Mercurio es un planeta muy peculiar. Por ejemplo, tiene un campo magnético (algo que no existe en Marte o en Venus). Esto implica que la estructura interna del planeta tiene características que se pensaba no eran compatibles con la cercanía de Mercurio al Sol, porque se necesita que el núcleo interior tenga un componente líquido que no se pensaba que existía.


Superficie de Mercurio
NASA

El campo magnético de Mercurio es muy pequeño, solo uno por ciento del de la Tierra, y está desplazado con respecto al centro del planeta, algo que en la Tierra no sucede. Además, Messenger detectó hielo de agua en los polos de Mercurio y unas de las tareas de BepiColombo será confirmar estos depósitos de hielo y determinar su cantidad y composición, es decir, si vienen de cometas o tienen otra naturaleza.

Otra característica extraña es que el planeta se ha encogido al enfriarse. A medida que ha ido pasando el tiempo, Mercurio comenzó a perder volumen un proceso que no se entiende del todo todavía.

Así mismo, se ha detectado una cantidad de material volátil que parece ser incompatible con la cercanía de Mercurio al Sol y parece indicar que el planeta se formó en un lugar mucho más lejano del que se encuentra ahora y después se movió de forma misteriosa al sitio donde está actualmente.

Luego de estudiar Mercurio durante un año, que puede extenderse a dos, la misión procederá a estrellarse con la superficie de Mercurio, tal y como lo hizo la sonda Messenger en abril del 2015.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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