¿Qué cosa es el CRISPR y por qué está causando tanto revuelo?

El avance de la biotecnología parece acercarnos cada vez más a un escenario sacado de la ciencia ficción

La noche del domingo una noticia remeció a la comunidad científica: un investigador chino afirmó haber creado con éxito los primeros humanos modificados genéticamente utilizando una técnica llamada CRISPR/Cas9. Sin embargo, no a todos les queda claro en qué consiste esta técnica y por qué está causando tanto revuelo, así que en N+1 haremos un pequeño repaso.

En 1987 unos científicos de la Universidad de Osaka, liderados por el biólogo molecular Yoshizumi Ishino, describieron unas secuencias repetidas en el genoma de las bacterias de E.coli y aunque las describieron, no lograron entender su significado biológico. Luego, a principios de los años 90, el científico español Francisco J. Mojica observó esta misma repetición en otros organismos unicelulares, las arqueas Haloferax y Haloarcula.

Más adelante estas repeticiones fueron detectadas en otras bacterias, arqueas y mitocondrias y el mismo Mojica las bautizó con el nombre de CRISPR (del inglés: Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats). Resultó que las secuencias eran una forma de sistema inmunológico adaptativo; un tipo de sistema de defensa mediante el cual las bacterias guardan en su genoma pequeños segmentos de ADN idénticos a los de los virus que las atacan. Si en el futuro son atacadas nuevamente, las bacterias reconocen los virus de inmediato y los cortan.

Finalmente, las investigadoras Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier descubrieron que modificando una proteína llamada Cas9 podían direccionar y utilizar la secuencia CRISPR para cortar el ADN en un punto específico. Desde este punto, se pudo desarrollar una herramienta barata, relativamente sencilla pero increíblemente exacta para editar genes.

Puesto de manera simple, el CRISPR/Cas9 es una revolucionaria herramienta molecular utilizada para editar o corregir el genoma de cualquier célula. Una especie de tijeras moleculares capaces de cortar cualquier molécula de ADN de una manera precisa y controlada, eliminando o insertando una nueva para activar o bloquear funciones del sistema inmune.       


Posible mecanismo de los CRISPR. /Wikimedia Commons 

Puede ser una bendición…

Aunque la revolucionaria técnica de edición genética comenzó tímidamente siendo utilizada en la industria láctea, rápidamente pasó a otros campos. Por ejemplo, fue probada para hacer que nueve terneros nazcan siendo resistentes a la tuberculosis. Este experimento se realizó justamente para probar los potenciales efectos secundarios del CRISPR/Cas9.

Más adelante, siguieron una serie de experimentos similares que daban a entender los aspectos positivos de la técnica. En mayo del 2017, un grupo de científicos estadounidenses logró eliminar el VIH de ratones vivos, y al mes siguiente otro equipo estadounidense afirmó haber conseguido revertir los signos de la enfermedad de Huntington, en la que las células cerebrales mueren debido a una proteína tóxica liberada por una versión mutante del gen Huntington. Y en diciembre del mismo año la técnica sirvió para inhibir el progreso de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) en ratones.

Sin embargo, el CRISPR/Cas9 no solo ha servido para probar hipotéticos tratamientos en animales, sino que ha tenido aplicaciones más prácticas. Recientemente un grupo de investigadores argentinos modificó papas para evitar que se echen a perder demasiado rápido, y unos meses después, otro equipo de científicos norteamericanos modificó una pequeña cereza sudamericana para hacer que sea mucho más comercializable.   


Científicos argentinos lograron hacer que las papas no se malogren tan rápido usando la técnica de edición CRISPR/Cas9. /MaxPixel 

… o una maldición

Sin embargo, casi inmediatamente luego de la adopción masiva el CRISPR/Cas9, los posibles riesgos y peligros comenzaron a hacerse más evidentes. En mayo del año pasado, un estudio publicado en Nature Methods, encontró que, aunque la técnica había corregido con éxito un gen causante de la ceguera en ratones, también había causado que dos de los animales sufran más de 1500 mutaciones y más de 100 inserciones y pérdidas de material genético.   

A una conclusión similar llegó un análisis realizado en el Reino Unido, el cual encontró que la técnica parecía causar extensas mutaciones y daños genéticos en células humanas y de ratones. Lo más riesgoso era que estos cambios no deseados no serían detectados por las pruebas de ADN existentes. “Descubrimos que los cambios en el ADN se habían estado subestimando seriamente”, explicó el genetista Allan Bradley del Instituto Wellcome Sanger en el Reino Unido.  

Estas eran unas de las razones por las que, a comienzos de este mes, Luis Montolui, investigador científico del Centro Nacional de Biotecnología de España explicó que la edición genética aún no estaba preparada para tratar pacientes. “No es prudente ni justificable éticamente exponer a los pacientes a riesgos que todavía no somos capaces de controlar. Especialmente para terapias in vivo, en la persona”, aseveró el científico en un extenso artículo.

La caja de pandora

Puestos en este escenario era prudente circunscribir los experimentos de modificación genética solamente a bacterias, animales o plantas. O en el peor de los casos, a embriones humanos dentro de los límites de los 14 días.

Es por eso que la noticia llegada desde China ha generado una ola de estupor y condena. Los representantes más importantes de la biotecnología se han mostrado en desacuerdo con los experimentos realizados por el investigador He Jiankui (quien ha sido suspendido de su universidad).


Investigador chino He Jiankui ahora está en el ojo de la tormenta. /YouTube 

Julian Savulescu, director del Centro de Ética Práctica de la Universidad de Oxford (Reino Unido), calificó el experimento como “monstruoso”; y Joyce Harper, especialista en medicina reproductiva del University College de Londres, dijo en la web de la revista Nature que “estas bebés están siendo utilizadas como cobayas genéticas”.

Por su parte, el propio Francisco Martínez Mojica, descubridor de las técnicas del Crispr-Cas9, se mostró escéptico ante la hazaña y señaló en una entrevista en Onda Cero, que "la modificación genética es algo que se puede hacer, pero no se debe hacer". Para el científico, "se ha hecho algo que, según la mayoría de los científicos, no se debería hacer nunca", además, "Esto incentiva más un debate que está abierto. Está bien que haya un debate, pero no está bien que las cosas se hagan como las está haciendo este señor".

Los riesgos menos inmediatos

Sin embargo, más allá de los riesgos individuales que, lamentablemente, puedan sufrir las gemelitas del experimento chino, existen otros mucho más profundos para el resto de la sociedad. Si el CRISPR/Cas9 (u otras similares como el CRISPR-GO) se perfecciona al punto que pueda ser usado de manera segura en humanos; y éste no se regula adecuadamente, podríamos estar a puertas de una sociedad sacada de la ciencia ficción.

Como lo advirtieron el historiador Yuval Harari o el propio Stephen Hawking en su último libro, nada puede impedir que aquellos con mejores recursos económicos decidan escoger qué características tengan sus hijos: mejores físicamente, más inteligentes, más rápidos, inmunes a las enfermedades o simplemente más estéticamente atractivos.   


El recientemente fallecido Prof. Stephen Hawking adviritó sobre los peligros de la ingeniería genética en su último libro. /Wikimedia Commons 

"Siempre hubo diferencias entre ricos y pobres: económicas, políticas, sociales”, dijo recientemente Harari en una conferencia. “Sin embargo con la llegada de la biotecnología, esta es la primera vez que estas diferencias podrían llegar a ser biológicas". Hawking, imaginó un escenario similar: “una vez que aparezcan tales superhumanos, habrá problemas políticos importantes con los humanos no mejorados, que no podrán competir".

Es cierto que aún estamos lejos del escenario que describen ambos pensadores. Pero dada la velocidad con la que están ocurriendo todos estos cambios, lo más sabio es comenzar a debatir ahora sus pros y contras de manera inteligente (por ejemplo: ¿queremos llegar en una suerte de eugenesia 2.0?). La intención final es que los beneficiados por el progreso sean todos los miembros de la sociedad y no solo unos cuantos... los de siempre.

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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