Chile, Ecuador y Perú lideran guerra contra la comida chatarra

Entran en vigencia los octógonos de advertencia para peruanos. Analizamos cómo va el resto de la región en este tema, y esto es lo que encontramos

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), de Perú, dio recientemente conocer los resultados de la Encuesta Demografía y de Salud Familiar 2018, en donde se advierte el incremento en el número de casos de sobrepeso y obesidad en los peruanos. El 37% de peruanos mayores de 15 años padecían de sobrepeso, y 23%, de obesidad, de acuerdo a la medición. Suponía, para el periodo de 2014 y 2018, un aumento de 1,2%.

Factores como el crecimiento económico, cambios en los precios de los alimentos y la urbanización, han impulsado una mayor disponibilidad de productos industrializados de pobre calidad nutricional (entre el 2000-2013, el país creció un 107% en ventas de este tipo de productos).

Alertados por esta data, y oyendo variados estudios nutricionales provistos por diversas investigaciones, las autoridades peruanas hoy anunciaron la entrada en vigor de la Ley de Alimentación Saludable, la que indica que todos los alimentos industrializados que se vendan en el Perú estarán obligados a partir del 17 de junio de 2019 a llevar octógonos de advertencia que informen que su contenido excede los parámetros establecidos por la ciencia para el sodio, azúcar, grasas saturadas o grasas trans.

El reto es que los consumidores comprendan las métricas nutricionales que llegan al etiquetado. Una intención que, con lo que hay a la fecha, no se cumple.

 

Por qué nos alegra la noticia

Los avances en el campo son relevantes especialmente porque se trata de temas de salud pública. Dos recientes megaestudios europeos, publicados en la revista BMJ, revelaron que los adultos cuya dieta incluye alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas artificiales son más propensos a desarrollar enfermedades del corazón y sufrir muerte prematura que personas con dietas saludables.

La noticia (de la nueva ley, y los cambios que esta supone) fue celebrada desde el inicio especialmente por la comunidad científica peruana, que valora el hecho de informar debidamente a los consumidores sobre los posibles efectos sobre la salud de los productos que consumen. Sin embargo, representa una victoria para todos hacia lograr una sociedad mejor informada, y por ende, más democrática y con opción de mejorar su calidad de vida.

Perú, no obstante, no es el primer país que ha logrado un avance social de este tipo. Entre los países pioneros en la región con normativas de este tipo pueden contarse a Ecuador y Chile. ¿Qué esperan otros países para ponerse el buzo del cambio?

 

Cómo va América Latina

En distintos países de Latinoamérica se han introducido políticas para mejorar la nutrición de la población.

Ecuador fue el pionero en la implementación del sistema semáforo, con un decreto ministerial en 2013, con el fin de ayudar a reducir la incidencia de enfermedades causadas por una nutrición deficiente.

Según medios ecuatorianos, un año después de que se implementó el semáforo nutricional, la venta de productos altos en grasas, azúcar y/o sal cayó hasta en 35%.

La experiencia de Chile es similar a la del Perú, aunque con años de adelanto: implementó en junio del 2016 el símbolo octogonal con la descripción “Alto en” para calificar a sus alimentos.

Según dijo Eve Crowley, representante de la FAO en Chile, “el 92% de la población se mostró favorable a la idea de etiquetado para ayudarles en sus decisiones. También el 92% dijo que los sellos influenciaron en sus decisiones de compras”. Destacó que la industria, pese a resistencias iniciales tuvo que adaptarse a los nuevos requerimientos.

En junio del año pasado el país austral lanzó la segunda etapa de la ley de etiquetado de alimentos endureciendo aun más la reducción de cantidad permitida de calorías, sodio, azúcares y grasas. Organizaciones como la FAO y la OPS felicitaron a Chile por las medidas tomadas.

Bolivia aprobó una ley adoptando un sistema similar en 2016.

Ahora, Perú pasa a formar parte de este grupo selecto con la reciente entrada en vigor de su normativa.
 

México, medidas cuestionadas

México, por su parte, implementó el “sello nutrimental” propuesto por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, el cual es un trámite voluntario y tiene una serie de requisitos que debe cumplir el producto para ser considerado nutritivo.

La medida es especialmente cuestionada y hasta calificada de inútil. Algunos analistas y expertos independientes han advertido que existen ciertos alimentos cereales, lácteos entre otros productos que si pueden tener el “sello nutrimental” incluso si éstos no son aprobados como “saludables” por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

 

Brasil y Uruguay, en camino

Brasil avanza en la misma dirección, al decidirse por un abordaje similar, caracterizado por un sistema en el que se indica en la cara principal visible al consumidor si un producto es "Alto en..." azúcar, sodio y/o grasas. El país están siguiendo un proceso basado en evidencia, y han lanzado la propuesta a consulta pública garantizando un amplio y democrático debate.

Brasil la está realizando en este momento y la concluirá el 9 de julio de este año, de acuerdo a la OPS.

Uruguay profundizó en la producción de evidencia para informar la toma de decisiones, que mostró que el sistema de advertencias nutricionales capta mejor la atención, genera mejor comprensión, entre otros beneficios para consumidores. La investigación resultó en una drástica decisión presidencial hacia el etiquetado.  

En agosto del 2018, en Uruguay el presidente Tabaré Vásquez firmó un decreto para implementar un nuevo rotulado frontal de los alimentos, que consiste en colocar un octágono de color negro que tiene resaltadas en letras blancas ya sea la inscripción “exceso se grasas”, “exceso de grasas saturadas”, “exceso de sodio” y “exceso de azúcares”, para productos que son comercializados en dicho país.

 

Paraguay, Colombia y Argentina, aún lejos

La medida de Vásquez no fue vista con buenos ojos por un sector de la industria oriental, y el propio Paraguay ha protestado ante Mercosur por tal acción, acusándola de unilateral y de violar estándares de la propia organización regional.

En Colombia, un proyecto de ley de etiquetado de alimentos estaría al borde del hundimiento por un episodio fuera de contexto. La primera discusión coincidió con la llegada de ‘Jesús Santrich’ a funciones en dicha Comisión, luego de que posesionara como congresista.

Algunos congresistas en desacuerdo con la incorporación del ex comandante de las FARC a la comisión que debatiría el proyecto de etiquetado, levantaron la sesión. El problema es que solo queda una semana para que cierre el año legislativo.

En Argentina, una ley de etiquetado nutricional aún está en discusión y este año al menos en la prensa no se ha visto grandes avances. Al menos un reciente paso hacia adelante fue la reciente publicación del documento “Etiquetado Nutricional Frontal de Alimentos”, elaborado por el Programa Nacional de Alimentación Saludable y Prevención de la Obesidad de la Secretaría de Gobierno de Salud de Argentina, celebrada por la OPS.

 

Mecanismos regionales y aportes

Los mecanismos de integración también han avanzado en conjunto. Por ejemplo, el Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica aprobó en 2017 una propuesta de resolución para establecer un sistema de etiquetado frontal de advertencia nutricional en Centroamérica.

La OPS también ha facilitado desde ese año, la cooperación entre la Comunidad Caribeña y Chile para avanzar con esta medida.

En junio del 2018, es de destacar también que los Ministros de Salud del Mercosur tomando como base la grave situación en sus países, la evidencia y experiencia en la Región, y la necesidad urgente de avanzar, acordaron un conjunto de principios para impulsar sistemas de etiquetado frontal obligatorios que comuniquen las cantidades excesivas azúcar, sodio y/o grasas, en base a las recomendaciones de OPS/OMS.

La evidencia científica a nivel regional indica que advertencias nutricionales textuales de fondo y letras contrastantes, ubicadas en la cara principal del envase, visible al consumidor, en la porción superior, aisladas de los otros elementos, cumplen de forma más efectiva el objetivo. Esperamos que el avance de Chile, Ecuador y Perú en este campo contagie al resto de la región y que el sector privado reciba de buena gana y con flexibilidad unas medidas que en definitiva representarán bienestar para nuestras poblaciones. 

 

 

Daniel Meza

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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