¿Algún día los humanos tendrán relaciones sexuales con robots?

Con el avance de la inteligencia artificial y robótica se podría afirmar que la fabricación de robots para el amor y el sexo está próxima a hacerse realidad. David Levy en su libro “Amor y sexo con robots” estimó que el matrimonio con robots será algo normal en el año 2050. Sin embargo, construir robots para tener sexo sería más difícil de lo que se cree, en donde el desafío sería obtener fondos para tremenda investigación.

Imaginar que un día un robot sexual convincente y accesible económicamente es ignorar la realidad detrás de la investigación y legislación. Actualmente existen diversos juguetes sexuales que se conectan a aplicaciones con vibraciones programables o manejados a control remoto.

Hace unos años, para ser exactos, en el 2009, apareció un aparato llamado RealTouch: los hombres debían conectar el dispositivo con videos para adultos para experimentar todo lo que hacía el actor en tiempo real. La experiencia era bastante realista, según la publicación en la web especializada Gizmag. Sin embargo, problemas en patentes el producto de RealTouch provocaron que este vea a la oscuridad en el 2013.

¿Cómo debe ser un robot sexual?

Un verdadero robot sexual debería tener expresiones, faciones, seguir la mirada del usuario y hasta iniciar acciones que el usuario disfrute. Que además aprenda las posiciones y la intensidad que el dueño guste, en donde prengunte y responda lo que excite al usuario; siendo una tecnología emocional.

En el evento intersección entre sexo, legislación y tecnología, el periodista AV Flox informa: “Los robots sexuales van a necesitar de la participación de muchas tecnologías: desde la nanotecnología a la capacidad de replicar texturas de piel no uniforme, pasando por la inteligencia artificial con capacidad para entender el lenguaje natural”.

Un robot sexual que tenga estas características necesita mucha ingeniería, desde la piel hasta las baterías, el sistema operativo, el procesador interno. Actualmente los humanoides son pesados (hasta 47 kilos) y no pueden soportar su propio peso. Un robot sexual debe tener la capacidad para moverse por sí mismo. Asimismo, más allá de los retos científicos se interponen las leyes, las actitudes culturales, ect.

Problemas de financiamiento

- Para las empresas que trabajan en la industria del sexo, es difícil conseguir inversiones.
- Existen toda una serie de reglas formales e informales que dificultan la vida de las empresas que trabajan en el sector adulto.
- Plataformas tecnológicas como la tienda de aplicaciones de Apple y Google Play no aprueban el contenido para adultos, ya sea explícito o simplemente erótico.

Aparentemente, aún queda mucho tiempo para que esto se haga realidad y quede solo en la imaginación.

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