Perú lleva cinco desastres ecológicos en menos de un año

Descuido, negligencia, o pobre conciencia ecológica: sea cual sea el adjetivo, lo cierto es que las autoridades peruanas no han conseguido darse abasto para controlar rigurosamente una serie de desastres ecológicos que se suceden con una frecuencia inusitada. Mientras tanto la flora, fauna, y los propios humanos sufren por torpezas que, en un mundo mejor, bien podrían evitarse o recibir sanciones ejemplares. NMAS1 compila cinco calamidades ecológicas que ya van ocurriendo en menos de un año en el Perú, una cifra para la reflexión.

Agosto: derrame de combustible en el Pacífico

Ayer por la madrugada, un grupo de pescadores alertó a las autoridades sobre un derrame de combustible en la bahía de Ilo, una ciudad portuaria del sur del Perú. Se informó que el combustible provenía de un buque llamado Mantaro, que abastecía de combustible a una empresa que lo distribuye en el sur del país. La embarcación habría realizado una mala maniobra y provocado el derrame del combustible en el mar mientras ejecutaba una descarga. Según Defensa Civil, organismo de respuesta a desastres, la zona afectada abarca unos 200 metros por 50 de ancho. Se registró muerte de recursos marinos, entre ellos moluscos, estrellas de mar y crías de lobos marinos.

Junio: derrame de petróleo en la Amazonía III

El 24 de junio se reportó en el departamento peruano de Loreto un derrame de petróleo desde el Oleoducto Norperuano. Pese que el crudo no llegó a ningún río, los daños ecológicos fueron cuantiosos. Según cifras oficiales, cerca de 16 mil metros cuadrados de la selva fue afectada, la cantidad de petróleo llegó a 600 barriles, y casi 500 habitantes de la zona fueron afectados. Tres días después de evento la estatal Petro-Perú informaba que se había controlado el derrame, pero el daño ya estaba hecho. 

Junio: derrame de petróleo en los Andes

El 9 de junio se produjo un derrame de unos 35.000 litros de petróleo en el río Causilluma, del departamento de Puno, producto del vuelco de un camión cisterna boliviano. Según autoridades locales, el petróleo mató a peces y flora de distintas especies en el lecho del río, además de fluir unos 35 kilómetros en el cauce. Un error humano habría sido el causante del accidente en aquella localidad sureña del país. Campesinos de la zona también denunciaron muertes de ovejas y alpacas que bebieron agua de ríos contaminados por el crudo.

Febrero: derrame en la Amazonía II

Ocurrió el 3 de febrero, en otro tramo del Oleoducto Norperuano, en la zona de Datem Marañón, en Loreto. El petróleo recorrió hasta 13 kilómetros desde la ruptura de los conductos para llegar a afluentes del río Marañón, que a su vez es principal afluente del Amazonas. Los principales afectados fueron los pobladores de estas zonas, quienes no tienen agua potable y beben las aguas de los ríos contaminados. El crudo también envenenó peces, y en la tierra mató raíces de árboles y plantas, casi siempre la única fuente de recursos de las comunidades para sobrevivir.

Enero: derrame en la Amazonía I

Pocos días antes, el 25 de enero, sucedió también en un tramo del Oleoducto Norperuano de la estatal PetroPerú aunque esta vez en el departamento de Amazonas. Por lo menos 2.000 barriles de petróleo se vertieron en una zona de la provincia de Bagua, llegando a un afluente del Marañón. Pese a que el organismo estatal intentó detener el derrame con una barrera, la lluvia aumentó el cauce y esta fue vencida. Se informó que el crudo llegó incluso al río Marañón dañando flora y fauna. En el caso de ambos derrames, el tema no fue tocado durante la campaña presidencial que atravesaba sus meses más intensos.

Daniel Meza

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