La primera prótesis controlada directamente por el cerebro

Científicos rusos desarrollan una brazo robótico y su algoritmo de control usando señales mioeléctricas. Esta extremidad mecánica reconocerá independientemente los movimientos de su dueño y podrá moverse como cualquier brazo en buen estado de salud. 

La prótesis, desarrollada por científicos de la Universidad Politécnica de Tomsk, llegaría a costar entre 600 a 1000 dólares americanos.  

Los creadores del brazo indican que, si bien la manufactura de prótesis humanas ha estado disponible por décadas, el remplazo total de una parte del cuerpo perdida y sus funciones aun es imposible.

“A la fecha, la mayoría de prótesis son de tracción. Sus movimientos se llevan a cabo por medio de correas que van colocadas entre el brazo reparado y el hombro sano. La desventaja es que se necesitan movimientos del cuerpo no naturales para controlarla", dice Nikita Turushev, uno de los creadores, en declaraciones recogidas por Science Daily.

El algoritmo desarrollado por los científicos evitará que la gente use esas correas de tracción usando señales mioeléctricas. El cerebro humano enviará señales a los músculos, los que realizarán las acciones requeridas. El sistema analizará los comandos que vengan de la parte sana y sabrán que movimiento deberán hacer.

“Al principio, habrá un software universal. Pero más adelante un algoritmo aprenderá y se adaptará al dueño de la prótesis”, agrega Mikhail Grigoriev, otro de los científicos del proyecto.

Hoy los científicos están introduciendo al algoritmo distintas señales y significados. Examinarán primero a 150 personas con extremidades sanas. Una vez asimiladas las señales y sus significados el software los ejecutará en la etapa de pruebas médicas. Se espera que el brazo robótico esté listo el 2017.

Los científicos de Tomsk no son los únicos impulsores de esta nueva generación de prótesis inteligentes. El ingeniero y biofísico Hugh Herr, del MIT, desarrolló -tras décadas de trabajo- piernas biónicas que “emulan el funcionamiento de tobillos y rodillas de una persona”.

Gracias a procesadores y sensores programados con un algoritmo matemático, los pasos o gestos de las piernas de Herr parecen naturales.

El 2015, dos amputados controlaron una prótesis biónica con su mente, gracias a sensores mioeléctricos que fueron insertados en lo que quedaba de sus tejidos musculares. Estos sensores leían el movimiento muscular y reaccionaban como el cerebro quería.  

El proyecto estuvo a cargo del cirujano Thorvaldur Ingvarsson y los sensores fueron provistos por la fundación estadounidense Alfred Mann.

Miguel Guerra L.

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