La ciencia explica cómo un ‘chupetón’ causó muerte a joven

El caso de un joven que murió en México por causa de una sugilación (marca que resulta de un beso-succión en el cuello conocida popularmente como ‘chupetón’) ha llamado la atención a muchos alrededor del mundo.

Julio Macías, de 17 años, hace unos días cenaba con su familia cuando empezó a convulsionar de modo repentino. Pese a la presta llegada de los servicios de emergencia, el joven perdió la vida. La sorpresa llegó cuando los análisis médicos detectaron un moretón en el cuello del difunto.

Horas antes, Julio estaba con su novia. Ella, durante un beso, succionó el cuello de su pareja en una zona cercana a una vena, lo que habría generado un coágulo. Este, a su vez, se trasladó al cerebro del joven provocándole un derrame.

El problema que sufrió joven como consecuencia del ‘chupetón’ se llama trombosis. El mismo, como fue el caso del joven mexicano, puede degenerar en un accidente cerebro vascular (embolia cerebral), donde un coágulo desprendido de otra parte del sistema circulatorio bloquea algún vaso sanguíneo que irriga de sangre al cerebro.

Este cuadro a consecuencia de un ‘chupetón’ es muy raro en la medicina, pero no el único. En el 2011, un ‘chupetón’ le ocasionó una parálisis parcial en el lado izquierdo de su cuerpo a una mujer en Nueva Zelanda. Según informaron los medios entonces, el coágulo ocasionado por este beso con succión viajó a través de las arterias a su corazón causando un accidente cerebro vascular.

“Fue la primera vez que ocurrió, y no hay casos similares en la literatura médica”, dijo en aquel entonces el doctor Teddy Wu, quien cuidó a la mujer neozelandesa en el Hospital Middlemore de Auckland.

Según el estudio del galeno sobre el caso, publicado en el New Zealand Medical Journal, su problema se trató de un trauma contundente de la arteria carótida causado por una sugilación.

En consecuencia, pese a ser raros los casos, los ‘chupetones’ pueden resultar en lesiones arteriales, trombosis o embolia cerebral. Esto, a su vez, podría desencadenar en la muerte.

Según aquel estudio, “la literatura médica sugiere un tratamiento conservador de anticoagulantes, que previenen la coagulación de la sangre y son muy útiles en casos de trombosis”. La mayoría de pacientes –dice el estudio- responde bien a este tratamiento si es que no alcanzó una etapa muy grave del problema.

Daniel Meza

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