El semen no solo fertiliza: también prepara el cuerpo de la hembra

Un estudio reciente ha demostrado que el semen hace más que fertilizar óvulos. En ratones aparentemente que prepara el sistema inmunológico para la preñez, haciendo más probable que el embrión se instale exitosamente en el útero. Esto explicaría por qué la inseminación in vitro (FIV) es más exitosa si las parejas tienen sexo regular durante el tratamiento.

Sarah Robertson, de la Universidad de Adelaide, en Australia, y sus colegas hallaron que cada vez que la hembra ratón copula, causa la liberación de células inmunes llamadas células-T reguladoras, conocidas por su capacidad de atenuar la inflamación en el cuerpo.

Este proceso ayudaría a que el embrión no sea rechazado como un cuerpo externo. En los humanos, la baja cantidad de células-T reguladoras están ligadas a problemas reproductivos como infertilidad o abortos.

Examinando el cuello uterino, el equipo halló signos de que el semen ocasiona cambios en humanos también. Poco después del sexo, ellos detectaron el cuello uterino libera moléculas señalizadoras, las que a su vez son signo de mayores de niveles de células-T reguladoras.

“Es como si fluido seminal fuera un caballo de Troya que alista todo para la concepción”, dice Robertson. Los hallazgos, presentados el Congreso Internacional de Inmunología en Australia esta semana, encajan con las observaciones de que el semen contiene varias moléculas señalizadoras –incluyendo citoquinas, prostaglandinas y hormonas– que pueden tener un efecto en el tejido femenino.

Tiene también implicancias en la FIV. Luego de que los huevos de una mujer son fertilizados en el laboratorio, un embrión es escogido para el implante y es insertado quirúrgicamente en el vientre. Es uno de los momentos en que la FIV puede fallar si el embrión no es capaz de implantarse en el tejido uterino.

Muchas clínicas de fertilidad aconsejan abstenerse del sexo durante el tratamiento de inseminación para minimizar riesgos de infección de fluidos seminales durante la cirugía. Pero este es un riesgo muy pequeño totalmente superado por los beneficios del semen en el sistema inmunológico de las mujeres.

Esta afirmación está respaldada incluso por un reciente estudio que afirma que el sexo incrementa las posibilidades implantarse de un embrión por 23%. Esto también explicaría por qué la mayoría de parejas humanas no tienen un embarazo de inmediato después de su primera relación sexual sino después de unos tres meses, dice Robertson.

Un tratamiento que incremente las células-T regulatorias podría ayudar a superar problemas como la infertilidad, aunque estos aun tratamientos están en fase de desarrollo y aun no fueron probados.

Estudios previos a las moscas de la fruta revelaron que el semen de estos insectos, además de fertilizar, controlarían los genes y el comportamiento de las hembras. Según el estudio, el fluido seminal contiene una proteína que ocasionaría que las hembras coman más, pongan más huevos, y sean más receptivas a otros machos.

Daniel Meza
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