En el futuro no tendrás que echar la envoltura: te la podrás comer

Investigadores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos han descubierto que una proteína en la leche llamada caseína puede servir como lámina biodegradable para empacar alimentos.

El invento basado en la caseína es hasta 500 veces mejor que el plástico: mantiene el oxígeno lejos de los alimentos ya que las proteínas forman una red más estrecha cuando se polimerizan. También es más eficaz que los actuales materiales de embalaje comestibles hechos de almidón que protegen algunos productos. 

Para producir este material, los investigadores utilizaron glicerol y pectina cítrica a la película de la caseína, la cual se prepara mediante una mezcla de agua y polvo de caseína disponible comercialmente.

El glicerol hace a la película de proteína más suave, y la pectina cítrica añade más estructura a la película, lo que le permite resistir con mayor eficiencia a la humedad y altas temperaturas.

Los aditivos utilizados por los investigadores resultan mejores que los envases plásticos, ya que la pectina es beneficiosa para la salud. Esta proteína, además, podría usarse para envolver alimentos utilizando aromas, vitaminas y otras sustancias que harían de la comida más nutritiva y con mejor sabor.

Un uso potencial de esta proteína sería el de una envoltura biodegradable: en lugar de rasgar y botar un empaque de plástico, se podría verter todo en agua caliente, y se disolvería, agregando así proteína al alimento.

En forma líquida, la caseína también funciona como alimento, ya que puede ser rociada sobre copos de cereales. Muchos de estos actualmente mantienen su textura debido a una capa de azúcar; con la proteína de la leche se podría lograr el mismo resultado.

Esta sustancia, además, no contaminaría el medio ambiente. Un estudio en 2010 estima que entre 5 y 13 millones de toneladas métricas de plásticos terminan en el mar cada año. En la actualidad se calcula que existe 13.000 plásticos por milla cuadrada de océano, lo que equivale a un peso total de 100 millones de toneladas. Es decir, existe tanto plástico en el mar como peces.

Para combatir este problema, se han planteado procesos como el reciclaje del plástico (que resulta complicado y costoso) o la conversión de las botellas plásticas en resina PET (resinas de polietileno tereftalato) para fabricar envases retornables, bolsas ecológicas y cosméticos. A diferencia de los métodos mencionados, la proteína de la leche es mucho más fácil y económica de procesar.

Miguel Guerra L.

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