¿El pollo doméstico evolucionó por una orden de la Iglesia?

Científicos británicos determinaron que el consumo masivo en Europa tuvo sus orígenes alrededor del año 1000, durante una reforma de la Iglesia que endurecía las normas de los monasterios prohibiendo el consumo de cuadrúpedos en los ayunos –que duraban meses. Este decreto, indica el trabajo, parece haber ayudado a la evolución de un gen de estas aves que las hace más voluminosas y les permite poner huevos todo el año.

Su investigación se presentó en el VII Simposio Internacional de Arqueología Biomolecular, que se celebró la semana pasada en Oxford.

Los ancestros de estas aves habrían sido domesticados más de una vez en Asia –entre 7.000 a 3.000 años atrás en China e India y posteriormente, en Egipto y Grecia. Mientras que en Roma fueron un manjar, la Europa del medioevo prefirió aves más robustas como los gansos y faisantes. Los pollos o gallinas también fueron usadas como ponedores, para peleas y como adornos exóticos para jardines.

Un estudio del 2010 revisó los genomas de 8 poblaciones distintas de pollos modernos de todo el mundo. Se halló que todos llevaban dos copias de un gen, el receptor de hormona estimulante de tiroides (TSHR), el que habría provocado que estas aves se volvieran más gordas.

Según el estudio, esta versión dominante del gen, o alelo, se esparció por todos los pollos domésticos. Gracias a él, habrían evolucionado también para poner huevos todo el año. En consecuencia, empezaron a ser encerrados y hacinados, lo que a su vez ocasionó que se muevan menos y sean más rechonchos.

Sin embargo, el nuevo estudio del biólogo evolucionario Greger Larson y su equipo de la Universidad de Oxford, revisó la información previa e hizo una importante precisión. Tras estudiar a 80 pollos domésticos de 12 lugares arqueológicos europeos entre 280 años a.C. hasta el siglo XVIII (en Grecia, República Checa, Alemania y Reino Unido) concluyeron solo algunos de estos pollos tenían la variante del gen TSHR.

Más precisamente, el gen solamente apareció en pollos del Reino Unido unos 1000 años atrás, en un 40% de aves estudiadas.

¿Qué ocurrió? Naomi Sykes, zooarqueóloga de la Universidad de Nottingham, halló en un conteo que los huesos de pollo hallados en sitios arqueológicos se duplicaron en número entre el año 950 y el 1000 –de 6% a 14%.

El aumento, dice el trabajo, fue consecuencia de la Reforma Benedictina en Gran Bretaña durante la mitad del siglo X, que siguió a reformas más tempranas en Europa que decretaban los ayunos como obligaciones legales y religiosas.

El impacto fue grande en naciones cristianas, especialmente por la duración de los ayunos –unos 130 días al año. Los europeos abandonaron la ingesta de cuadrúpedos –ovejas, cabras, y otros animales de aquellos tiempos y se mudaron a los pollos, que eran bípedos.

Mientras más gente comió pollo, más se reprodujeron y se modificaron genéticamente para poner huevos todo el año, cargando, presumiblemente, la variante TSHR.

Según científicos citados por Nature, este estudio demuestra cómo la domesticación no es un solo evento, sino un proceso continuo en el que los humanos tienen un crucial rol en la modificación genética. Otros expertos señalaron la necesidad de conocer cómo fue el curso de la genética de pollos en partes del mundo donde no se oyeron los mandatos benedictinos. Larson y su equipo ya está juntando muestras del Medio Oriente y otras regiones.

La domesticación por parte del hombre ha dejado huella en los perros no solo en su físico, sino también en su mente. Un estudio reciente de Frontiers in Psychology determinó que los lobos son más propensos a tomar riesgos que los perros. Este temperamento, dice el estudio, viene de la evolución canina entre 18.000 a 32.000 años atrás.

Daniel Meza

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