Como a las personas, el azúcar vuelve "optimistas" a las abejas

Un estudio descubrió que las abejas sienten algo parecido a la felicidad luego beber una gotita de agua con alta concentración de azúcar, algo que se asemeja mucho a la sensación de momentáneo placer que tienen los humanos al comer un chocolate o un postre.

Pese a ser invertebrados, sin corteza cerebral, y con una pequeña fracción de las neuronas que tenemos los humanos, las abejas son capaces de emociones sorprendentemente complejas, halló el trabajo publicado en Science Magazine.

En él, Clint Perry y su equipo de la Universidad de Queen Mary del Reino Unido describen cómo pudieron inducir el optimismo en estos bichos aparentemente no tan sofisticados.

Los científicos entrenaron a las abejas para premiarlas con cierto estímulo. Un cuadrado verde en un lado de su hábitat artificial indicaba una taza llena de solución azucarada –un dulce bocadillo para las abejas. Un cuadrado azul en el otro lado de la habitación indicaba una taza llena de agua pura. Rápidamente los insectos aprendieron a ir en fila al cuadrado verde y evitar el azul.

Luego, los investigadores dieron a la mitad de sus abejas un chapuzón extra de la solución azucarada con el fin de ponerlas de “buen humor”, como ocurre con los humanos y el chocolate. Adicionalmente, compararon el comportamiento de las abejas con el de los humanos, ambos de “buen humor”.

Según estudios, los humanos alegres somos más propensos a esperar cosas buenas –si estamos felices por haber comido algo muy bueno, o si nuestro equipo de fútbol ganó el campeonato. Esto se llama sesgo cognitivo: habiendo pasado algo bueno, automáticamente esperamos más.

La gran pregunta era si las abejas experimentaban lo mismo. Para comprobar esto, los científicos crearon una señal “ambigua”: pusieron una copa en un cuadrado turquesa (una mezcla de verde y azul) y lo colocaron en un lugar distinto del hábitat. Luego vieron lo que ocurría.

Los que habían consumido más azúcar fueron a ver directamente, mientras que los menos suertudos deambularon sin decidirse nunca. Y al ser amenazados por una imitación de araña cangrejo –típica depredadora de emboscada– las abejas premiadas fueron más rápidas para huir y dedicarse a otras cosas. Una abeja optimista, entonces, esperaba lo mejor y se sentía más segura de tomar decisiones.

Para comprobar esta hipótesis a nivel biológico, los científicos usaron químicos para bloquear neurotransmisores de la motivación y el placer. Uno de ellos, la flufenazina, canceló el efecto positivo del ‘postre’, evidenciando que las abejas se volvieron más optimistas por niveles más altos de dopamina.

Investigaciones en humanos y otros animales hallaron que estos se sienten mejor luego de comer algo dulce, y hasta un estudio dijo que recién nacidos lloran menos y son menos sensibles al dolor cuando comen beben líquidos azucarados.

Daniel Meza

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