A propósito de Matthew: ¿Cómo se forman los huracanes?

El poderoso huracán Matthew golpeó esta mañana a Haití, donde acaba de dejar dos muertos. En las próximas horas se espera que, en su desplazamiento hacia el noroeste en el mar Atlántico, pase por Cuba y que más tarde esta semana llegue a las costas de Florida. Se estima que además de los fuertes vientos, Matthew hará que se precipite sobre Haití hasta 6.000 milímetros de lluvia, dejando así tras su destructivo paso inundaciones. ¿Qué factores confluyen para que un fenómeno de tal magnitud se desencadene?

El fenómeno es el más intenso de los últimos cinco años en la zona, según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés). De acuerdo con la clasificación del NOAA, Matthew tiene la categoría 4 como huracán: desata vientos de entre 209 y 251 km/h y arranca los techos y algunas paredes de viviendas de material noble; además, arranca árboles de raíz y deja inhabitables las zonas por donde pasa durante semanas o meses. Solo los huracanes con vientos superiores pertenecen a la última y más intensa categoría establecida por la NOAA.

Una serie de condiciones, que listamos a continuación, tienen que cumplirse para que se forme un huracán.

1. Reunión de tormentas

Varias tormentas eléctricas son necesarias para generar un huracán. Cuando una gran cantidad de ellas se precipitan sobre aguas cálidas en el océano, se da lo que en Centro y Norteamérica se conoce como huracanes; y lo que en el Medio Oriente y Oceanía se denomina ciclones; que es lo mismo que en Asia se conoce como tifón.

2. Alta temperatura y baja presión

Las masas de aire desplazadas por las tormentas, en combinación con las de las aguas cálidas, no tardan en ganar altura a causa de su temperatura. Con ello, el aire menos denso reduce la presión en la superficie del océano y también a mayor altitud. La baja presión facilita que los vientos que soplan en direcciones contrarias hagan girar la gran masa de aire caliente que se eleva y se alimenta de las corrientes al nivel del mar. Al subir estas corrientes, son reemplazadas por aire seco y frío en la superficie marina.

3. A toda velocidad

En su desplazamiento, las masas de aire caliente que giran a velocidad y que conforman el huracán no dejan de absorber más aire, llegando a formar columnas de hasta 15 km de altura, al interior de las cuales las nubes cercanas colisionan y generan más tormentas. No obstante, al girar sobre sí mismas, las masas de aire caliente que absorben lo que encuentran a su paso, dejan al interior de la referida columna un centro con baja densidad de aire (pues el que se halle ahí es rápidamente succionado hacia las paredes del huracán). Ello resulta en que el ojo del fenómeno esté conformado, paradójicamente, por vientos calmos.

Hans Huerto

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