Abejorros pueden aprender a jalar cuerdas para obtener alimento

Zoólogos de la Universidad de Londres encontraron que el aprendizaje mutuo, mediante el cual se desarrollan las comunidades y sus prácticas culturales, no es exclusivo de los vertebrados superiores: funciona incluso en los insectos.

Los especialistas llevaron a cabo un experimento con abejorros, en el cual colocaron platos con alimento, simulando ser flores, en lugares inaccesibles al interior de un laboratorio. Los insectos aprendieron por cuenta propia que solo podían acceder al objeto —colocado bajo una plancha de plexiglás— jalando una cuerda atada a él, a fin de desplazar y acercar el alimento a su alcance. Algunos de los especímenes incluso fueron capaces de distribuir su nueva habilidad aprendida entre otros individuos de sus respectivas colonias, de acuerdo al estudio publicado esta semana en la revista PLoS One.

Inicialmente, 23 abejorros de un grupo de 40 fueron capaces de ser entrenados para completar la tarea de acercarse el alimento. A otro grupo de especímenes se le dio la chance de realizar la labor espontáneamente, sin estímulos, pero solo 2 de 110 lo lograron.

A otro grupo de insectos de la misma especie se le permitió observar a distancia la labor de los abejorros entrenados: el 60% de los observadores pudo aprender la habilidad exitosamente.

Finalmente, los insectos entrenados fueron colocados en colonias y el equipo de investigadores observó que la técnica aprendida se diseminó satisfactoriamente entre la mayoría de abejorros obreros.

La observación de un comportamiento complejo y no natural en las diversas poblaciones de insectos incluidas en el e experimento sugiere que estos animales son capaces de desarrollar conductas más allá de las que traen genéticamente programadas.

Lo observado permitió a los investigadores concluir que para que el aprendizaje social se dé no se necesita tiene un sistema nervioso complejo, como el de los animales superiores. Para ello, solo se requiere que un espécimen funja de maestro y se permita al resto de la colonia observarlo en su labor. Para aprender de él, los insectos no necesitaron imitarlo en ensayos previos.

La conducta aprendida, hasta ahora, se creía potestad de mamíferos y aves. Un reciente estudio de la Universidad de Lund (Suecia), demostró cómo los cuervos de Nueva Caledonia son capaces de coordinar y transportar en parejas los objetos grandes que encuentran.

Sobre los insectos, se sabía que si bien no contaban con sistemas nerviosos complejos, eran capaces de sentir emociones, de acuerdo a una investigación publicada en Science Magazine que afirma que las abejas pueden sentir algo similar a la felicidad luego de consumir la miel que producen.

 

Hans Huerto

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