Chile: niños alimentan a ‘pokémon’ con desechos para calentar sus hogares

¿Cómo cambiamos los patrones de usos energéticos involucrando a la población en general —y a los niños, en particular—? ¿Cómo convertimos los nuevos usos en hábitos? Un grupo de investigadores del departamento de Ingeniería Química y de Bioprocesos de la Universidad Católica de Chile trató de resolver estas incógnitas desarrollando un innovador dispositivo energético con forma de pokémon que transforma los desechos biodegradables y el estiércol de las vacas en gas utilizable en cocinas y calefacción.

Tender puentes entre la tecnología y la sociedad es particularmente importante en un país como Chile, donde seis de las principales ciudades  del sur (Coyahique, Padre de las Casas, Osorno, Temuco, Andacollo y Rancagua) se encuentran entre las 20 más contaminadas de América, según un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud. El documento establece que en aquellos lugares el aire contiene un índice de material particulado fino —que se infiltra en el torrente sanguíneo y tiene efectos muy nocivos para la salud— por encima de lo recomendado. 

Este problema está vinculado al uso de la leña como combustible en lugares especialmente castigados por las bajas temperaturas a lo largo del año, cercanos a la Patagonia y a la Antártica, donde la leña además tiene un fuerte arraigo cultural.

En una de esas ciudades, Temuco, en la Región de la Araucanía, en el centro sur del país, los ingenieros chilenos han desarrollado un biodigestor hecho de plástico reciclable altamente resistente y de bajo costo (se estima que podría fabricarse por US$450 dólares). El aparato funciona como un contenedor en el que se deposita material orgánico y desechos de vacas y que, al ser mezclados con agua a fin de que se degraden, producen gas. Esta energía puede ser posteriormente utilizada en la cocina y calefacción de hogares. El colegio donde planea instalarse el programa piloto, que cuenta con el apoyo de la Fundación Siemens en Alemania y del Ministerio de Energía chileno, planea emplear este gas para regular la temperatura de sus aulas. Asimismo, de esta manera se espera incentivar el uso de energías renovables en zonas rurales y reproducir en un mediano plazo la experiencia en más colegios, coperativas e incluso hogares.  Aunque en Chile existen numerosos proyectos de biogás a escala industrial, estos dispositivos no se suelen utilizar a pequeña escala, en hogares.

 

Fotos:Universidad Católica de Chile

A diario, el dispositivo puede producir energía suficiente para alimentar a tres hogares, calentar un reservorio de agua y también la escuela. No obstante, el gas que produce puede aportar en la creación y sostén de un invernadero en el que se podría cultivar durante todo el año vegetales y plantas no estacionales y en que se emplearía el digestato —subproducto del funcionamiento del aparato— como fertilizante para las plantas.

Se calcula que una vaca puede producir hasta 45 kilos de estiércol al mes, que puede transformarse en energía gracias a bacterias que le hacen liberar biogás a través de un proceso llamado digestión anaeróbica. Los desechos se someten a varios grupos microbianos en ausencia de oxígeno, los mismos  que realizan una primera fase de descomposición en moléculas simples para después, con ácidos orgánicos o bacterias metanogénicas, transformarlas en metano y dióxido, es decir, en biogás.

La iniciativa, actualmente en estado de prototipo, ha sido muy bien acogida por los escolares que se han acercado a conocerla y que participan con mucho interés en el proceso de alimentar al “pokémon”, con desechos orgánicos que se encuentran en la superficie o en los alrededores del colegio, así como en los bancos de estiércol de vacas, habituales en la zona. “Es fascinante ver cómo los niños interactúan con el dispositivo” explica a N+1 César Sáez, académico de Ingeniería Química y Bioprocesos de la universidad, quien pretende explicar a los niños el proceso anaeróbico que convierte los desechos en energía. “Aunque el biodigestor está sellado para que pueda llevarse a cabo el proceso y evitar malos olores, los niños pueden controlar ciertos parámetros, como la presión del gas y la cantidad de desechos que se introducen, así como el biofertilizante producto de la transformación”, explica.

“Queremos transmitir la noción de que los residuos se valorizan de esta manera y se usan de forma cíclica. En la naturaleza no se pierde nada, todo se aprovecha”, enfatiza. También se contempla en el futuro reutilizar los residuos de comida de los comedores de los colegios.

El equipo de Sáez, además, evalúa lanzar una tecnología —en formato aplicación— similar a “Pokémon GO” para incentivar aún más entre jóvenes y adolescentes el interés por la transformación de desechos en energía.
 

Patricia Luna
Santigo de Chile

Novedades

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.