Google podría influir en las elecciones de los Estados Unidos

Según un estudio del psicólogo investigador Robert Epstein, del Instituto Americano para la Investigación del Comportamiento y Tecnología en Vista, California, los resultados de búsqueda sesgados que ofrece Google podrían afectar el voto en las elecciones  estadounidenses del 8 de noviembre hasta en un 2%, alrededor de 2,6 millones de votos. Se trata de una diferencia que puede ser determinante: en el 2000, las elecciones presidenciales donde se vieron enfrentados George W. Bush y Al Gore tuvieron un margen de diferencia cercano al 0,5% (menos de medio millón de votos) entre ambos candidatos.

La revista Science da cuenta de la investigación, que aún no ha sido publicada ni revisada por pares pero que ha sido conducida a lo largo de los meses de verano en los Estados Unidos. Epstein y su colega Ronald Robertson analizaron en esos meses las sugerencias de búsqueda que Google genera automáticamente cuando se empieza a escribir una consulta, autocompletándola. Usando frases como "Hillary Clinton es" o "anti Donald Trump," los investigadores comprobaron varias veces que el motor de búsqueda ofrecía resultados más denigrantes para un candidato: Epstein dice que difícilmente Google mostró sugerencias de búsqueda negativas hacia Clinton, en comparación con las relacionadas al senador y precandidato demócrata Bernie Sanders o a Trump y otros precandidatos republicanos. “Little Marco” o “Ted mentiroso” fueron dos de los insultos que Trump lanzó a sus rivales republicanos antes de alcanzar a ser el candidato de este partido. Ambos calificativos aparecieron sugeridos por el motor de búsqueda, pero "Hillary torcida" o "Corrupto Kaine" —insultos de Trump hacia Clinton y su candidato a la vicepresidencia, Tim Kaine— no aparecieron entre las sugerencias.

De acuerdo con el portal FiveThirtyEight, especializado en análisis de encuestas, Clinton le lleva a Trump 6,4% en las preferencias electorales. El margen, no obstante,  se ha expandido y contraído en los últimos meses: a fines de julio, por ejemplo, Trump perdía por menos del 1%.

Aunque Epstein no tiene evidencias para sugerir que Google aprovecha su poder sobre los resultados de búsqueda en su buscador, señala que precisamente es ese el problema con este asunto: no hay manera de averiguarlo. Ningún gobierno puede auditar a Google o Facebook o a cualquier otro gigante de la tecnología para averiguar cómo funcionan los algoritmos que determinan qué informaciones son sugeridas a sus usuarios y aparecen en sus pantallas. Las leyes de propiedad intelectual los protegen.

Epstein ya hace dos años llevó a cabo un experimento entre votantes reales antes de las elecciones generales de 2014 en la India y halló que los resultados de búsqueda sesgados podían aumentar el número de votantes indecisos que eligieron un candidato en un 12% o más.

Otras empresas, especialmente Facebook y Twitter, ejercen una influencia similar con sus propios algoritmos. Jonathan Zittrain, profesor de derecho y ciencias de la computación en la Universidad de Harvard, ha escrito sobre cómo Facebook puede movilizar a votantes colocando determinadas publicaciones en sus flujos de noticias.

Anteriormente Google ha suscitado sospechas por la forma en que muestra los resultados de búsqueda en algunos casos. En junio, a través de una publicación en su blog, la firma señaló al respecto que modificó su algoritmo de autocompletar para evitar que las búsquedas de nombres de personas mostraran sugerencias "ofensivas o despectivas". "Este filtro funciona de acuerdo con las mismas reglas independientemente del personaje buscado".

Epstein duda que esto sea cierto y la firma, consultada por Science, no ofrece ningún comentario en respuesta.

El artículo de Science sugiere que para mantener una neutralidad en la información que recibimos de Google, Facebook y similares, es necesaria la creación de un plug-in para los navegadores de Internet, que permita ofrecer resultados de búsqueda y demás sin sesgo alguno. Esta es la opinión de Ben Edelman, profesor de administración de empresas en la Universidad de Harvard. No obstante, afirma que es poco probable que un solo plug-in sea capaz de detectar todos los casos de sesgo en los resultados de búsqueda. Por ello, indica, trabajar en aspectos legales de la mano de los gobiernos acerca de la privacidad con la que las firmas protegen sus algoritmos es una tarea pendiente.

Hans Huerto

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