Mira cómo ha perdido hielo el Ártico en menos de 30 años [VIDEO]

Una animación publicada recientemente por la NASA muestra cómo el hielo ártico — la inmensa capa helada flotando sobre el Océano Ártico y sus mares aledaños— fue dramáticamente reducida en décadas recientes, lo que la hace paulatinamente más vulnerable a los cada vez más cálidos océanos y atmósferas.

“El hielo más viejo, el núcleo del hielo marino, está desapareciendo; un verano caliente puede derretir al hielo joven, pero ahora el hielo antiguo se quiebra cada vez más”, indicó Walt Meier, un investigador del Centro Godard de la NASA en Maryland, Estados Unidos.

Las medidas de mar de hielo ártico son esporádicas e incompletas, por lo que científicos desarrollaron estimados de la edad cada capa de hielo (1,2,3,4 o más de 5 años) y siguieron su evolución desde 1984 hasta el presente. La reciente animación de la agencia espacial demuestra detalladamente cómo el hielo crece y se contrae, se derrite y se desvía fuera del ártico por las últimas tres décadas.

La animación muestra el cambio anual en cada una de las capas de diferentes edades conforme avanza cada año. El mar más joven se ve representado en una capa azul mientras que el hielo más viejo —y denso— es blanco. Una barra en la esquina inferior derecha cuantifica a cuánto asciende el hielo por año y edad (en millones de kilómetros cuadrados). Adicionalmente, las barras verdes son memorísticas, puesto que indican el máximo valor anual de cada una de las edades desde el primer día de enero de 1984.

El método viene de los 2000 y fue desarrollado por científicos de la Universidad de Colorado, Estados Unidos. Consiste en monitorear el movimiento del hielo ártico y la evolución de su edad usando información de diversas fuentes, pero principalmente instrumentos microondas pasivos satelitales. Estos instrumentos miden la temperatura, salinidad, textura y la capa de nieve que se posa sobre el hielo. También se usó información de boyas, entre otros sensores climáticos.

Cada año, el hielo se incrementa en el invierno y se derrite en el verano. El hielo que sobrevive la temporada de derretimiento se hace más grueso conforme pasa el año. Los hielos nuevos crecen entre 1 y 3 metros mientras que un hielo de varios años crece entre 3 y 4 metros. Los más antiguos son, claramente, más resistentes y menos propensos a ser empujados o rotos por olas o tormentas. La disminución de estos últimos significa un adelgazamiento en general de la capa glacial, indica la agencia espacial.

“Hemos perdido la mayoría del hielo más antiguo: en 1980, las capas de varios años conformaban más del 20% de la cubierta de hielo. Hoy solo alcanzan al 3%”, indicó Meier. Para el científico, el hielo más antiguo era como una póliza de seguridad de los mares árticos y mientras más los perdemos, más opciones hay de que exista un verano sin hielo.  

Los estragos del cambio climático también han sido notados en los niveles de dióxido de carbono en nuestra atmósfera. Hace poco la Organización Metereológica Mundial (OMM), organismo adjunto a la ONU, reveló que en el 2015 se superó la concentración media de 400 partes por millón ppm de CO2 en la atmósfera de la Tierra. Esto  significa que se excedió el límite de seguridad determinado por más de 2.000 científicos de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF), estudiosos del cambio climático y sus consecuencias. Según el organismo internacional, la tendencia a superar año a año el límite establecido es irreversible.

No solo ello: la vida salvaje también es significativamente afectada: un reporte de la World Wildlife Fund (WWF) demostró cómo este fenómeno, de la mano con la caza y matanza indiscriminada de distintas especies, ha acabado con la mitad de la vida salvaje en el planeta en solo 40 años.

 

Daniel Meza

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