Las momias más antiguas del mundo están en franco deterioro

Científicos chilenos buscan ayuda de la comunidad científica internacional para detener el cada vez más acelerado deterioro de las momias chilenas de Chinchorro, restos de incalculable valor histórico por ser las más antiguas del mundo. Los expertos han señalado que dicho deterioro, que vuelve a los restos humanos cada vez más negros, se debería al cambio climático.  

Por lo menos 2.000 años antes de que las técnicas de momificación egipcia se expandieran en el mundo, el pueblo cazador y recolector de Chinchorro practicó sus propias formas de conservación de muertos, especialmente de niños y fetos recién nacidos. Cerca de 120 de estas momias son conservadas en la Universidad de Tarapacá, y se estima que hay hasta 180 más ejemplares en otros lugares de la región. Mientras que las momias egipcias más antiguas datan de alrededor de 3.000 años a.C., las momias del Atacama son de alrededor de 5050 a.C.

Lo preocupante llegó en los últimos 10 años: aun con las más altas tecnologías de conservación, las momias empezaron a deteriorase increíblemente rápido. Una minuciosa investigación sostuvo que los cada vez más elevados niveles de humedad, relacionados al cambio climático acelerado por la mano del hombre, han desatado la aparición de microbios que han invadido a la carne descompuesta de estas momias.

Esto, a su vez, incrementó la descomposición orgánica, y estimuló la producción de una efusión microbiana negra y viscosa. Cuando el problema fue detectado en el 2015, los conservacionistas chilenos se dispusieron a trabajar para hallar una solución. No obstante, según lo recientemente reportado por Reuters, las cosas no han sido resueltas en un año, y los investigadores aun buscan —cada vez más contra el tiempo—una forma de detener esta decadencia.

“Estos cuerpos tienen 7.000 años de antigüedad, por lo que tienen mayor antigüedad que las de Egipto”, subrayó Sergio Medina Parra, antropólogo de la Universidad de Tarapacá en Arica.


Una momia de Chinchorro completa en un museo de Arica, Chile. 

Para hacer sonar más fuerte su llamado a la comunidad científica y al mundo en general a brindar apoyo en la búsqueda de soluciones, las autoridades postularon a las momias a la UNESCO para que sean reconocidas como patrimonio mundial de la humanidad. “Esto nos podría ayudar a tener mejores herramientas de conservación, con el apoyo del estado chileno y la comunidad internacional”, explicó Medina.

La cultura Chinchorro (cuyo nombre proviene de la playa ariqueña Chinchorro) habitó el desierto de Atacama entre el 7020 y el 1500 a.C desde Ilo, en Perú hasta Antofagasta, Chile, en el sur, cuyo núcleo se ubicó donde hoy está la actual ciudad de Arica y en los valles de Azapa, Camarones y Lluta.

El caso de Chinchorro es una prueba más de los efectos destructivos del cambio climático. Otras graves dramáticas situaciones están en los glaciares de los Andes, que en Perú y Bolivia desaparecen cada vez más. Por si fuera poco, la vida salvaje, es decir, las poblaciones de animales a nivel mundial, se han reducido a la mitad en solo 40 años, en gran parte por los efectos del agresivo fenómeno ambiental.

 

Daniel Meza

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