¿Por qué a Trump le quitaron su propia cuenta de Twitter?

Los ayudantes de Donald Trump acaban de arrebatarle su propia cuenta de Twitter, informó ayer el New York Times, algo de lo que se han reído sus rivales políticos, incluyendo al propio actual presidente Barack Obama. Esta es solo una muestra más de cómo la red social se ha convertido en actor fundamental de las campañas presidenciales del país del norte, y la respuesta al radical despojo de sus privilegios al republicano.

Quienes siguen la campaña de los Estados Unidos, sabrán que el republicano suele usar su cuenta de Twitter constantemente para atacar a sus rivales, lo que a veces despierta más críticas que aprobaciones. Trump, por ejemplo, alguna vez confundió a París con la capital de Alemania tras un ataque terrorista; afirmó sin pruebas que habría un fraude cocinándose en elecciones, y en repetidas ocasiones negó razones científicas. El informe periodístico solo confirma lo que se sospechaba hace unos días: @realDonaldTrump solamente despachaba tuits desde iPhone u ordenadores de escritorio. Cuando el mensaje provenía de un Android, era seguro que Trump era el autor, pero esto ya no ocurre más, al menos hasta después de mañana. Los asesores del republicano han evaluado y dispuesto que es mejor que su líder se mantenga en silencio mientras todos hablan de los emails que perjudican a Clinton relacionados a su asistenta Huma Abedin.

La decisión de los asesores de Trump responde a que Twitter ha sido, sin duda, un arma con la qué capitalizar coyunturas y elaborar mensajes con potente impacto entre los usuarios de la red social. Solo el modo en que se usa, ya lo podemos ver, es motivo para contundentes mensajes. “Si Trump no es capaz de manejar una cuenta de Twitter, no creo que pueda manejar los códigos nucleares”, ha dicho Obama haciendo reír a su audiencia. Fue precisamente Obama uno de los políticos que más uso hicieron del mensajero social, representando de alguna forma el otro lado de la moneda respecto al impulsivo modo de tuitear de Trump.  “Pensando en que estamos a una firma de finalizar la guerra de Iraq” expresó en el 2007 el entonces senador Obama, donde se cree que empezó su campaña presidencial, y en el proceso, demostró lo poderosa que puede ser la plataforma para influenciar a la política.

Mucho antes del 2008, donde blogs y tuits ya empezaban a asomarse como herramientas de gran revuelo de aquel presente, Obama usó el Internet para organizar a sus colaboradores de la misma forma en que en el pasado se necesitó un ejército de voluntarios y organizadores pagados en realidad no-virtual, indicó Joe Trippi, experto en campañas.  “Si no hubiese sido por el internet, Obama no sería presidente, no hubiese sido siquiera nominado”, cree Ariana Huffington.

La figura más prominente del partido demócrata fue uno de los pioneros de la herramienta en la política estadunidense. La cuenta con su nombre @BarackObama es usada con fines de campaña, con casi 80 millones de seguidores, frente a un Trump con 13 millones de seguidores, una Hillary Clinton con 10,2. Con Obama además se creó el Twitter de la Casa Blanca @WhiteHouse, con también casi 13 millones de seguidores.

El uso de Twitter ha resultado una herramienta eficaz para el demócrata, donde el mejor ejemplo es la apretada elección del 2012. Según una investigación del  Centro de Investigación Pew, Obama hizo uso más de la mensajería directa que su contrincante Mitt Romney, donde entre todas las plataformas, el actual presidente posteó 614 veces en dos semanas de muestra, en comparación con 168 veces de Romney. La distancia fue mayor en Twitter, donde Romney solo tuiteó una vez por día, mientras que el equipo de Obama posteó 17 veces (entre @BarackObama y @Obama2012), ciertamente, con mensajes menos controversiales que su contrincante.

Pero también Google podría ser otra herramienta influyente en las elecciones: según un estudio del psicólogo investigador Robert Epstein, del Instituto Americano para la Investigación del Comportamiento y Tecnología de California, los resultados de búsqueda sesgados que ofrece Google también podrían afectar el voto en las elecciones  estadounidenses del 8 de noviembre hasta en un 2%, alrededor de 2,6 millones de votos. Se trata de una diferencia que puede ser determinante: en el 2000, las elecciones presidenciales disputadas por George W. Bush y Al Gore tuvieron un margen de diferencia cercano al 0,5% (menos de medio millón de votos) entre estos dos postulantes.

 

Daniel Meza

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