Este pequeño gadget permite a ciegos leer libros sin braille

Un nuevo y pequeño dispositivo desarrollado por científicos de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, permite a las personas invidentes leer mediante una cámara en miniatura en la punta de su dedo, una tecnología que permitiría prescindir del tradicional sistema táctil braille.

Para leer materiales impresos actualmente muchas personas emplean aplicaciones móviles como KNFB Reader que convierte los textos a discursos —solo basta capturar el texto deseado para que el sistema ‘lea’ los enunciados en voz alta. El sistema, sin embargo, puede ser limitado al tener los usuarios dificultades para capturar todo el texto a leer con exactitud. Otro problema aparece cuando el referido software falla en identificar estructuras de relativamente complejas como periódicos o cartas en restaurantes.

Para superar estos problemas, el programador Jon Froehlich y su equipo desarrollaron un dispositivo al que llamaron HandSight, que usa una diminuta cámara originalmente desarrollada para endoscopios. De solo un milímetro de ancho, la cámara se coloca en la punta del dedo mientras que el dispositivo se abrocha en el mismo y muñeca. Mientras el usuario sigue una línea de texto con su dedo, una computadora cercana lee todo en voz alta. Mediante señales de audio, o zumbidos táctiles, el sistema ayuda al usuario a elegir por dónde ir —por ejemplo, cambiando tono o vibrando más suavemente para ayudar a empujar el dedo a la posición correcta.

Según el documento que presenta la tecnología, 19 personas la probaron por dos horas en pasajes de un texto escolar y una página de revista. En promedio, fueron capaces de leer entre 63 y 81 palabras por minuto y se perdieron muy pocas palabras en cada pasaje. El promedio de velocidad de lectura para un lector experto de braille es alrededor de 90 a 115 palabras por minuto, mientras que personas que si ven tienen una velocidad promedio de lectura de 200 palabras por minuto. 

Las respuestas de los voluntarios que probaron el sistema fueron diversas. Algunos se mostraron entusiastas y creían que el método podría hacer una gran diferencia en su vida; otros, en contraste, dijeron que les parecía más fácil hallar la siguiente línea en una velocidad regular usando braille.

Matthew Janusauskas, experto de la Fundación Estadounidense para los Ciegos, cree que la tecnología podría ser útil para diseños de página cuyas formas irregulares podrían afectar la comprensión de lectura —por ejemplo, páginas de columnas múltiples.

Los creadores esperan que más adelante HandSight evolucione y apuntan a convertirlo en un gadget al estilo de un reloj inteligente que los invidentes puedan usar para leer textos y ambién para discernir sobre otras características, como colores y patrones. La idea es una suerte de extensión de hiperrealidad para los dedos —parte de nuestras extremidades que siempre nos ha ayudado a explorar el mundo mediante distintas sensaciones táctiles. El equipo, en consecuencia espera que con HandSight, los dedos puedan percibir también el mundo no-táctil.

Antes, las tecnologías para celulares móviles, más específicamente las aplicaciones, también han ofrecido soluciones para las necesidades de personas que no pueden ver. Un maratonista invidente llamado Simon Wheatcroft desarrolló junto a IBM una app llamada eAscot, que usó para atravesar corriendo el desierto de Namibia. El programa aprovechó los sensores del celular y GPS para detectar la ruta correcta que debía seguir.

 

Daniel Meza

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