Un “lío de faldas” entre pingüinos y más infidelidades en el Reino Animal

Días atrás, un video de la National Geographic —vuelto rápidamente viral en Internet— nos demostró lo terribles que pueden ser las peleas desencadenadas a partir de una…digamos…‘infidelidad’. El especial llamado “Peleas en la naturaleza” muestra en un fragmento lo que ocurre cuando un pingüino macho, que regresa a su nido tras un año de ausencia, se percata de que su pareja ya tiene un “amante”. Dadas las cosas, el individuo reta a quien tomó su lugar, desencadenándose una atroz lucha brutal y sangrienta. Esta suerte de traición, si bien rarísima en los pingüinos, se repite con frecuencia poco conocida en el Reino Animal, aunque tiene sus razones biológicas y evolutivas. Aquí te contamos en qué niveles y por qué se produce la poligamia, o las ‘infidelidades’ en supuestas especies monógamas.

La monogamia puede ser una ilusión
La mayoría de especies de mamíferos practican la poligamia, no tienen una pareja sexual única, y solo el 3% de las especies son monógamas [1]. En el caso de las aves la situación se invierte. El 90% de las especies de aves son monógamas. Sin embargo, estudios más detallados de especies supuestamente monógamas indican que algunas pueden ser ‘infieles’ esporádicamente. Observaciones detalladas han permitido observar varios niveles de infidelidad en algunas especies animales que se creían muy fieles.

Especies moderadamente infieles
Uno de estos casos es en los primates gibones (Hylobates lar). Se creía que existía monogamia estricta entre parejas pero un estudio hizo seguimiento a un grupo de gibones en el Parque Nacional Khao Yai en Tailandia y encontró comportamiento infiel en algunos individuos. Observaron que la hembra de una de las parejas mantuvo relaciones hasta con tres machos de grupos vecinos. Se presume que las hembras cometieron infidelidades con machos de "alta calidad". Se cree que esto puede ocurrir cuando las hembras tienen como pareja un macho de "inferior calidad". Los investigadores notaron que hembras que tenían como pareja a machos de "alta calidad" no cometían actos de infidelidad [1] Los actos infieles no están restringidos a las hembras. También se observó que algunos machos cometieron infidelidades cuando sus parejas estaban ausentes o estaban recuperándose de enfermedades y heridas [1].


Los primates gibones son moderadamente infieles.

Se asumió que las hembras que copulan con varios machos en sus periodos fértiles usan la estrategia de competencia espermática con el fin de obtener crías más fuertes y mejor adaptadas. La competencia espermática es el fenómeno en el cual los espermatozoides de los machos que copularon con la hembra compiten entre ellos por lograr fecundar el (los) óvulos de la hembra. En teoría, los espermatozoides más aptos provienen de machos de "alta calidad" y esto procrea crías viables y tendrán una mayor tasa de supervivencia [1, 3].

Especies extremadamente infieles
El uso de técnicas genéticas modernas ha permitido a investigadores conocer que hembras de varias especies de aves supuestamente monógamas pueden practicar la infidelidad, copular con otros machos y criar a descendencia producto de la infidelidad con el macho de su supuesta relación monógama [4]. Se ha detectado un caso extremo en aves canoras australianas del género Malurus en donde el macho termina criando casi únicamente hijos ajenos producto de las infidelidades de la hembra [4]. Estos machos ayudan en la manutención y cuidado de las crías con la hembra. Los investigadores analizaron muestras de sangre de varias familias de esta ave y encontraron que el macho no era el verdadero padre de la mayoría de sus supuestas crías [4]. Esto es intrigante desde el punto de vista evolutivo ya que no resulta conveniente que un macho invierta tantos recursos en criar hijos que no son suyos y la selección natural debería favorecer a machos que invierten sus energías haciendo otras cosas y no cuidando hijos de otros.


El género de aves malurus, envueltas en distintos grados de infidelidad.

—Explicaciones evolutivas para casos de infidelidad—

Mejoramiento genético
Algunas especies de aves en el género Malurus tienen alto nivel de filopatría: los individuos permanecen toda su vida en el área donde nacieron y los grupos territoriales por lo general consisten en un macho y una o dos hembras que producen crías. Ya que las crías no emigrarán y anidarán en el mismo territorio es probable que se formen parejas macho-hembra que resulten ser parientes entre sí (parejas de padre-hija o hermano-hermana). La descendencia que se origine a partir de la fecundación incestuosa entre aves parientes tendrá genes de menor calidad e incluso enfermedades congénitas que emergen cuando hay una disminución de la variabilidad genética (fenómeno conocido como inbreeding). Investigadores de estas aves suponen que evitan el inbreeding debido a que las hembras tienen un alto nivel de infidelidad. Se cree que las hembras buscan copular con machos de territorios cercanos que tengan una menor probabilidad de ser parientes evitando así tener crías producto de cópulas incestuosas. De esta manera las crías tendrán mejores genes, mayor vigor y mayores probabilidades de supervivencia [5].

Alcahuetes en la relación
Estudios en aves de la especie Malurus splendens indican que las hembras son más infieles cuando tienen otros individuos (por lo general parientes) que le ayudan en los cuidados y alimentación de sus crías. En estos casos la hembra puede arriesgarse a que el macho se dé cuenta del engaño y termine abandonando la relación. El estudio de varios grupos de crianza de estas aves ha encontrado que las hembras son menos promiscuas cuando carecen de ayuda en el cuidado de sus crías. En estos casos evitan ser infieles ya que es más conveniente mantener al macho para que proporcione la mayor ayuda posible en el criado de la descendencia [6].

Nota

Todos estos estudios de comportamiento evolutivo han sido realizados en animales y no deben utilizarse para comparaciones o justificaciones del comportamiento de la especie humana.

 

Carlos Peña

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Bibliografía
1. Reichard U. 1995. Extra-pair copulations in a monogamous giboon (Hylobates lar). Ethology 100: 99-112.
2. Weels SJ, Safran RJ, Dale J. 2016. Piecing together extra-pair more choice; females really do prefer more ornamented males. *Molecular Ecology 25: 3521-3524.
3. Keil A, Sachser N. 1998. Reproductive benefits from female promiscuous mating in a small mammal. Ethology 104: 897-903.
4. Cockburn A, Brouwer L, Double MC, Margraf N, van de Pol M. 2013. Evolutionary origins and persistence of infidelity in Malurus: the least faithful birds. Emu 113: 208-217.
5. Brooker MG., Rowley I, Adams M, Baverstock PR. 1990. Promiscuity: an inbreeding avoidance mechanism in a socially monogamous species? Behavioral Ecology and Sociobiology 26: 191–200.6. Webster MS, Tarvin KA, Tuttle EM, Pruett-Jones S. 2004. Reproductive promiscuity in the splendid fairy-wren: effects of group size and auxiliary reproduction. Behavioral Ecology, 15(6): 907-915.

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