El tratamiento que alarga la vida de pacientes con cáncer cerebral

Un nuevo método para tratar el cáncer utilizando un campo eléctrico —añadido a las terapias convencionales— demostró, en estudios clínicos de fase III, ser capaz de alargar la vida de los pacientes con glioblastoma.

El glioblastoma es considerado el tumor cerebral más común y maligno, y tiene recaídas frecuentes. La extirpación quirúrgica del tumor, seguida de radiación y quimioterapia suele recortar la vida de los pacientes, de ahí que un método que prolongue la vida significa mucho para ellos tanto como para los expertos en el campo. Un previo tratamiento de características similares al referido nuevo método podría ser la temozolomida, que apareció hace 15 años. Esta es capaz de dañar el ADN del tumor, previniendo la división de las células cancerígenas y desencadenando su muerte. La eficacia de este fármaco, sin embargo, es limitada y variable.


Es aquí donde aparece la tecnología de los Campos de Tratamiento de Tumores (Tumor Treating Fields, TTFs) creados por la firma israelí Novocure y miembros del Instituto Israelí de Tecnología Yoram Palti. Esta, en esencia, utiliza el cuero cabelludo para crear un campo eléctrico AC (corriente alterna) de baja intensidad en el cerebro, lo que interfiere y previene la división y propagación de las células cancerosas. Esto último, a su vez, propicia que se dispare la apoptosis (muerte celular).


El proceso en el que el método interfiere con la propagación de células de cáncer.

 

Para llevar a cabo el mencionado tratamiento, los especialistas crearon el dispositivo Novocure Optune. Consiste en una fuente de corriente de 1.2 kilogramos, que el paciente utiliza en una bolsa al hombro, la que está conectada a través de cables a electrodos adhesivos dispuestos en el cuero cabelludo. El tiempo de uso es de unas 18 horas diarias. Utiliza una frecuencia de 200 kHz, lo que le permite ingresar a las células del tumor sin afectar las neuronas saludables y otras células cerebrales. Es, por sus características, un tratamiento menos invasivo que la quimioterapia.

Gracias al éxito que tuvo esta tecnología en una pequeña muestra el  2011, se aprobó su uso en Estados Unidos en pacientes con glioblastoma recurrente, para quienes otros métodos ya no eran efectivos.

Ahora, en resultados anunciados el viernes pasado en una conferencia sobre neuro-oncología, los investigadores reportaron los resultados de un test más grande, que observó los niveles de supervivencia de 695 pacientes con glioblastoma en Israel, Suiza, Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur, Italia, Suecia y Francia. Dos años después de iniciar el tratamiento, 43% pacientes que usaron Optune estaban vivos, frente a un 30% de pacientes con el tratamiento convencional en similar situación. A cuatro años, los índices de supervivencia en los pacientes de Optune eran de 17%, mientras que los otros solo alcanzaron el 10%.


El glioblastoma es la forma más recurrente e invasiva de tumor cerebral. 

 

En consecuencia, el tratamiento del glioblastoma con el TTFs prolongó significativamente la vida de los pacientes en el mediano y largo plazo, lo que demostró su valor clínico —afirmaron los autores.

El tratamiento más promisorio hacia la cura del cáncer hasta la fecha fue anunciado en febrero de este año: el uso de linfocitos T genéticamente modificados con receptores de antígenos quiméricos. Durante los tests, el método permitió no solo prolongar la vida de los pacientes, sino también conseguir la cura definitiva en la mayoría de casos bajo estudio. Sus creadores advirtieron, sin embargo, que el método solo fue probado en un grupo reducido y podría tener efectos secundarios.

 

Daniel Meza

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