Gafas infrarrojas para ver a oscuras serán pronto una realidad

Tener unos lentes de sol que a la luz del día mejoran tu visión en entornos brillantes y que a la noche te dejan ver imágenes que no se revelan al ojo desnudo puede convertirse en una realidad con la nueva tecnología de visión infrarroja que vienen desarrollando científicos de la Universidad Nacional Australiana en Canberra.

El equipo, liderado por Dragomir Neshev, ha creado nanocristales que ven directamente a la parte infrarroja del espectro de la luz, funcionando como una suerte de nanoantenas que interactúan intensamente con la luz entrante y son capaces de transformar sus patrones de frecuencia, radiación y polarización. Este material, compuesto de aluminio, galio y arseniuro, puede fabricarse en láminas 500 veces más delgadas que un cabello humano, para ser insertadas en las lunas de los lentes y así permitir al usuario ver las imágenes que crea la radiación infrarroja que expide la temperatura de los cuerpos.

Cada nanocristal actúa como una antena que recibe y concentra la radiación de calor infrarrojo para que se convierta en luz visible. Este proceso se conoce como generación de segundo armónico.

Hasta ahora, el equipo de Neshev ha demostrado la capacidad de los nanocristales en convertir en espectro visible ondas infrarrojas de alta intensidad generadas por un láser. Los resultados fueron presentados en el Australian Institute of Physics Congress en Brisbane, Australia, la semana pasada.

No obstante, ver en la oscuridad y a distancia un objeto cuyas ondas infrarrojas son dramáticamente menos intensas que las generadas por un láser parece ser un abismo difícil de cruzar para esta tecnología, de momento.

Para solucionarlo, Neshev señala que su prototipo incorporará un pequeño láser —similar a un puntero— que liberará luz que se combine con las ondas infrarrojas entrantes resultantes del calor irradiado por los objetos en la oscuridad, haciéndolos visibles de esa manera.

Además, se mezclarán nanocristales de diferentes tamaños en la lámina, de manera que puedan convertir diferentes frecuencias de radiación infrarroja.

Según el científico, esperan completar un prototipo eficiente y replicable en los próximos cinco años. Actividades nocturnas, como operaciones militares u observación de fauna en su hábitat natural, se verían grandemente beneficiadas con esta tecnología. Aunque actualmente se emplean tecnologías de visión nocturna, estos dispositivos funcionan con baterías y tienen una vida útil de entre 5.000 y 12.000 horas.

Hans Huerto

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