Tu cerebro regula cuánto comerás segundos antes de que lo hagas

Neurocientíficos del Beth Israel Deaconess Medical Center (BIDMC) dieron con nuevos hallazgos sobre el funcionamiento de los circuitos cerebrales que regulan el consumo de agua y alimentos. En su estudio, publicado hoy en Neuron, se observó la actividad de las neuronas que secretan una hormona en respuesta a la ingesta de alimentos y agua y se demostró que un subconjunto de neuronas comienza a preparar el cuerpo para una afluencia de agua segundos antes de que se comience a beber, para regular su consumo. Esto es posible gracias a que el proceso observado anticipa los efectos de beber agua, en lugar de ir recogiendo señales del cuerpo durante la ingesta.

"Cuando detectamos repentinamente la disponibilidad del alimento o del agua, nuestro cuerpo comienza a prepararse en segundos para comer o beber", dijo uno de los autores del trabajo, Mark Andermann, PhD, profesor auxiliar de Medicina en la División de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo en BIDMC. Por ello, indica, los excesos indeseados en el consumo de comida o bebida podrían deberse a alguna interferencia o interrupción de este proceso de control previo.

El equipo del BIDMC, en su investigación, registró la actividad de las neuronas responsables de liberar la hormona antidiurética llamada vasopresina en ratones. La vasopresina regula la concentración relativa de sal en el agua del cuerpo después de comer o beber; sin esta hormona, dicha concentración podría verse drásticamente alterada.

"La anticipación ayuda al cuerpo a gestionar mejor desde el saque el equilibrio de agua” señala Bradford B. Lowell, MD, PhD, profesor de Medicina en la División de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo de BIDMC, otro de los autores del estudio.

En sus experimentos, Andermann y Lowell observaron cómo la actividad de la vasopresina disminuyó en segundos cuando se presentó agua a roedores privados del líquido. Por el contrario, la vista y el olor de los alimentos aumentó la actividad en estas neuronas, también en segundos solo después del consumo de alimentos. Esa diferencia en la sincronización sugiere que las redes neurales separadas regulan estas reacciones al agua y a la comida. Ante privación de agua, se relaja el control de su ingesta y más bien se activa el del consumo de alimentos, por la presencia de sal en ellos.

Este proceso era hasta ahora desconocido, por lo que abre el campo para la investigación de personas con desórdenes de alimentación y la relación que podrían tener con un proceso de esta naturaleza afectado por algunos factores.

"De la misma manera, podríamos aprender a mejorar este control para regular el tamaño de las comidas sin interferir con el apetito basal o con el placer de tomar el primer bocado de algo delicioso", añadió Andermann.

Estudiar este proceso y su relación con el peso puede salvar vidas en el futuro. Subir y bajar de peso intermitentemente, en ciclos de dieta y de ausencia de la misma, aumenta el riesgo de muerte por ataque cardíaco entre las mujeres postmenopáusicas que registraron pesos normales al inicio del estudio conducido por la Universidad de Brown y presentado por la Asociación Americana del Corazón en sus Sesiones Científicas 2016.

Hans Huerto

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