Así es el asistente de IA que controla el hogar del fundador de Facebook

Mark Zuckerberg acaba de presentar a Jarvis, el asistente personal basado en inteligencia artificial (IA) que ha desarrollado durante todo el año para gestionar varios aspectos de su casa, desde las luces de sus habitaciones hasta lecciones de mandarín para su pequeña hija Max, de poco más de un año.

El CEO de Facebook aseguró en un post en la red social que le tomó cerca de 100 horas completar la aplicación, que tomó como base a Messenger Bot, la plataforma de mensajería instantánea de Facebook.

Se trata de una IA simple con la que se puede hablar desde el teléfono o la computadora, capaz de controlar las luces, la temperatura, los electrodomésticos, la música y la seguridad de la casa de Zuckerberg, “que aprende mis gustos y patrones, que puede aprender nuevas palabras y conceptos, y que incluso puede entretener a Max”. Jarvis —el mismo nombre del similar asistente personal del personaje de cómics Tony Stark, Iron Man— usa procesamiento de lenguaje natural, reconocimiento de voz, reconocimiento de rostros y aprendizaje de refuerzo en su código fuente, desarrollado por el mismo Zuckerberg para iOS.

A la par con el Messenger Bot, Jarvis emplea otras dos interfaces para recoger información de su entorno: la Voice App de iOS para reconocer la voz y la cámara de video en la puerta de la casa del empresario.

Todo ello faculta a Jarvis para entender las órdenes que recibe en el contexto en que son emitidas. Al recibir un pedido tan vago como “baja la temperatura de mi oficina” deberá entender si es el mismo Zuckerberg o Priscilla Chan, la esposa de este, quien lo pide, a fin de efectuar el enfriamiento en el lugar de la casa adecuado; lo mismo ocurre si se le pide que toque una canción, pues deberá entender que la música suene en el lugar donde está la persona haciendo el pedido “o podría acabar poniendo música a todo volumen en la habitación de Max cuando realmente necesitamos que tome una siesta”.

Para lograr todo ello, Zuckerberg tuvo que desarrollar un protocolo único a través del cual pudiera comunicarse con todos los aparatos automatizables de su hogar, para lo cual debió hacer ingeniería inversa de la interfaz de programación de aplicaciones (API) de varios de estos aparatos, como su smart tv, su sistema de música, su calefacción y aire acondicionado y hasta la cámara de video que monitorea la actividad en el cuarto de su bebé.

El resto consistió en optimizar las respuestas de Jarvis a los pedidos y, como otras IAs, ello se logró mediante el aprendizaje durante el uso. Zuckerberg lo explica con un ejemplo acerca de sus pedidos musicales: “Consideren las siguientes peticiones relacionadas con Adele: "toca ‘Someone like you’ [‘Alguien como tú’, en inglés]", "toca a alguien como Adele", y "toca alguna de Adele". Los sonidos similares, pero cada uno es una categoría completamente diferente de la solicitud. El primero toca una canción específica, el segundo recomienda a un artista, y el tercero crea una lista de reproducción de las mejores canciones de Adele. A través de un sistema de retroalimentación positiva y negativa, una IA puede aprender estas diferencias”.

A más información sobre su contexto, mejores respuesta de Jarvis. En el caso del control de la puerta de casa, por ejemplo, cuenta con cámaras de video capaces de reconocer desde varios ángulos a quien está en la entrada, usando la misma tecnología que emplea Facebook para reconocer automáticamente y sugerir en base a ello etiquetas de quienes aparecen en las fotos que colgamos en la red social. De tener una lista de personas a las que se espera ese día,  Jarvis puede reconocerlas y hacerlas entrar, dando cuenta de ello a Zuckerberg.

Las cámaras le sirven también para, por ejemplo, entretener a la bebé Max cuando se despierta en la cuna: las opciones para ello varían entre los juegos más sencillos a las lecciones de chino mandarín (Priscilla Chan es de ascendencia asiática).

Zuckerberg señala que en los próximos meses desarrollará una aplicación similar para Android (aunque también se puede controlar a Jarvis desde la computadora, su principal uso se da desde cualquier punto donde el usuario se encuentre, por lo que el teléfono resulta el dispositivo ideal para ello).

“A más largo plazo, me gustaría explorar la capacidad de Jarvis para aprender nuevas habilidades por sí solo, en lugar de tener que enseñarle cómo realizar tareas específicas. Si paso otro año en este desafío, me centraría más en aprender cómo funciona el aprendizaje”, señala el empresario.

Añade que sería interesante hacer esto disponible para todo el mundo, pero actualmente su código está demasiado estrechamente vinculado a su propia casa, sus aparatos y la configuración de su red: “Si alguna vez construyo una interfaz que abstraiga más la funcionalidad de automatización del hogar, puedo liberar eso. Podría ser una gran base para construir un nuevo producto”.

Hans Huerto

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