Un río de metal fundido caliente como el Sol corre hacia Europa

El monitoreo de campos magnéticos que realizan tres satélites de la Agencia Espacial Europea, ha permitido detectar desde la órbita de la Tierra un río de hierro en estado líquido que viene fluyendo y extendiendo su longitud a 3.000 kilómetros bajo la superficie de nuestro planeta. Los resultados del estudio fueron publicados en Nature Geoscience.

El flujo, que  discurre a temperaturas similares a la de la superficie solar, se ubica entre el núcleo del planeta y su manto sólido, debajo de Norteamérica y Rusia, y tiene 420 kilómetros de ancho, cubriendo en su largo una distancia cercana a la mitad de la circunferencia de la Tierra.

El avance de este flujo de metal líquido ha triplicado de velocidad desde el año 2000 y ahora circula hacia el oeste (Europa) a un ritmo de 40-45 kilómetros al año, una velocidad tres veces superior a las típicas de materia líquida en el núcleo exterior.

El núcleo de nuestro planeta es una esfera de dos tercios el tamaño de la Luna, compuesta principalmente de hierro líquido, a una temperatura cercana a los 5.400 grados centígrados. A su alrededor se constituye el núcleo exterior de la Tierra, una capa de 2.000 km de espesor compuesta principalmente de hierro líquido y níquel.

Las diferencias de temperatura, presión y composición entre ambas capas originan movimientos del metal líquido y, junto con la rotación de la Tierra, generan corrientes eléctricas, que a su vez producen campos magnéticos.

Cuando los investigadores examinaron datos satelitales del área del núcleo externo en el hemisferio norte, encontraron extraños "lóbulos" de flujo magnético bajo Alaska y Siberia.

Phil Livermore, de la Universidad de Leeds, Reino Unido, quien dirigió el equipo, señala que el chorro de hierro fundido es creado por el movimiento de este material en el núcleo interno de la Tierra. Junto a ese núcleo, hay cilindros paralelos de hierro fundido girando en la parte del núcleo exterior que va de norte a sur. La fricción de estos con el núcleo sólido los hace actuar como un par de rodillos, exprimiendo hacia fuera el hierro fundido adicional para crear la corriente de chorro. No obstante, aún no se sabe por qué el chorro se ha acelerado, pero el equipo presume que se trata de un fenómeno natural de millones de años. Su estudio puede ayudar a entender la formación de campos magnéticos de la Tierra, que nos mantiene a salvo de los vientos solares.

Livermore dice que puede haber una contraparte meridional para el chorro, pero debido a que no hay lóbulos de rastreo de flujo en el sur, ninguna corriente de magma allí puede ser detectada geomagnéticamente.

De acuerdo con Newscientist, el campo magnético de la Tierra parece haberse debilitado, especialmente desde alrededor de 1840, a un ritmo de 5% por siglo. La corriente de magma debería ayudar a los geofísicos a predecir con más precisión si y cuándo el campo magnético del núcleo del planeta se moverá, y los polos magnéticos norte y sur intercambiarán sus designaciones, como ocurre cada pocos miles de años.

Hans Huerto

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