Cómo el tener sexo nos hizo más resistentes a las infecciones

Una gran cantidad de seres vivos tiene sexo para reproducirse, y los científicos han determinado recientemente que tal acto podría ayudar a las futuras generaciones a combatir las infecciones. A diferencia de la asexual, esta forma de reproducción permite a los descendientes recibir genes de dos padres, convirtiéndose potencialmente en seres mejor equipados para adaptarse a los ambientes cambiantes y hacer frente a los parásitos que evolucionan rápidamente. Estas conclusiones fueron publicadas en la revista Proceedings of the Royal Society B.

La reproducción asexual implica que los descendientes nacen de un solo organismo y heredan los genes del mismo, solamente. Es el modo de reproducción adoptado por algunos animales y especies de plantas como gusanos del lodo, platelmintos o fresas. Asimismo, es menos costoso que la reproducción sexual, en tanto que no requiere tener que buscar una pareja. Por otro lado están las especies que adoptaron la reproducción sexual, dejando a los científicos intrigados sobre esta paradoja de la biología. ¿Para qué tener que buscar y cortejar a otro si la naturaleza te daba lo opción de multiplicarse uno mismo?


Se usaron cladóferas para comprobar que el sexo producía crías más resistentes que la clonación.

 

 

Así las cosas, para que el sexo derrote a la clonación como estrategia de reproducción, tendría que haber algún beneficio de gran escala que haga la diferencia para la generación venidera. La teoría era muy difícil de probar en tanto que la mayoría de organismos son o completamente sexuales o asexuales, por lo que no podían ser comparados fácilmente debido a factores adicionales ajenos al modo de reproducción (como el ambiente).

 

Por ello, un equipo de expertos de la Universidad de Stirling, en el Reino Unido, adoptó un enfoque innovador para evaluar el costo y beneficio del sexo. Usaron para ello a los cladóceros, organismos que se puede reproducir de ambas formas: sexual y asexualmente.

Los cladóceros pueden —cuando los tiempos son difíciles y las poblaciones están bajo estrés— pasar de la reproducción asexual a la sexual y e incubar huevos. Esto permitió a los científicos comparar crías de ambos tipos de reproducción en el mismo ambiente. “Previos estudios compararon distintos tipos de poblaciones, sexuales y asexuales. Sin embargo, estas pueden ser distintas por razones diferentes al modo de reproducción; por ello, fue interesante observar a una especie que se podía reproducir tanto sexual como asexualmente.

Ambos tipos de crías fueron expuestas a un parásito bacteriano llamado Pasteuria ramosa, que constituye la más grande amenaza para poblaciones de cladóceros. Los científicos hallaron que, al ser expuestos a estos parásitos, los cladóceros producidos sexualmente fueron dos veces más resistentes a la infección que los asexuales.

Los vástagos genéticamente variables, en consecuencia, parecen estar mejor equipados para escapar de la infección de parásitos adaptados para infectar a generaciones previas. La combinación de los genes de ambos padres ayudó a sus hijos a resistir a los parásitos. Los hallazgos sugieren que la necesidad de las especies de evadir infecciones podría explicar por qué la reproducción sexual persiste en el mundo natural, pese a ser costosa.

 

Daniel Meza

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