Perú ostenta el más grande museo del cerebro de Latinoamérica

Con 2,912 cerebros recolectados y conservados por años, el Museo del Cerebro del Hospital Santo Toribio de Mogrovejo de Lima mantiene la única colección masiva en Latinoamérica de cerebros saludables y enfermos. Este acervo del distintos ejemplares del órgano más complejo del cuerpo humano, y por ende de la naturaleza, expone unos 300 cerebros dando a investigadores y al público en general un atisbo de lo que ocurre dentro en nuestras cabezas.

El cerebro humano es el centro del sistema nervioso y realiza importantes funciones vitales. Se encuentra protegido por el cráneo y tiene la misma estructura general que el cerebro de otros mamíferos, pero es aproximadamente tres veces mayor con un tamaño corporal equivalente. Un cerebro humano pesa entre 1.2 kg y 2.4, dependiendo del peso y altura de la persona, así como del sexo. La mayor parte la constituye la corteza cerebral, una capa de tejido neuronal plegado que cubre la superficie del prosencéfalo. Son especialmente amplios los lóbulos frontales, asociados con funciones ejecutivas, tales como el autocontrol, la planificación, el razonamiento y el pensamiento abstracto. La parte del cerebro asociada a la visión es de mayor tamaño en los seres humanos. Gracias a esta exposición, muchos pueden apreciar las características de este fundamental órgano desde muy cerca. 

Unas 20.000 personas visitan el museo cada año, informó la agencia AFP en un reciente informe. De acuerdo a la explicación de Diana Rivas, neuropatóloga de la referida institución y una de las encargadas de la colección, los visitantes pueden sentir un cráneo en sus manos. En lo que se refiere a la conservación del cerebro,  tras la autopsia, este es despojado de sus tres membranas que mantienen juntos a sus dos hemisferios, exponiendo su forma laberíntica y colores blanco y gris, que albergan los misterios del pensamiento, el lenguaje y cada una de las funciones del cuerpo. Los cerebros son conservados en formaldehído. 

El museo limeño está dividido en tres partes: neuroanatomía, defectos de nacimiento y daño cerebral causado por enfermedades como el cáncer, el Alzheimer y el virus Zika. Rivas indica que esta disposición permite a los estudiantes diferenciar cómo luce un cerebro sano y otro enfermo –por ejemplo, uno con cisticercosis, marcado por tenias invasoras que causa convulsiones. Este tipo de parásitos está presente en los puercos y pueden ser transmitidos incluso cuando un individuo no se lava correctamente las manos. 

Otros especímenes son cerebros afectados por una mala alimentación con excesivas grasas o carbohidratos. El resultado es un cerebro enfermo afectado por arteriosclerosis, que endurece los vasos sanguíneos, incluyendo los cerebrales y los oscurece, como se puede apreciar en la exposición. Otras partes de la muestra, aun más extremas, incluso muestran defectos del tubo neural –que ocurren cuando el cerebro y la médula espinal no se desarrollan normalmente –lo que deja al cerebro y membranas incluso fuera del cráneo del feto. Muchos estudiantes se atemorizan al ver estos ejemplares, contó Rivas a la citada agencia de noticias.

El 2016 ha sido uno de distintos descubrimientos sobre el cerebro humano. Se supo, por ejemplo, que la religión y las experiencias religiosas activan los circuitos de recompensas en nuestros cerebros de un modo muy similar al que lo hacen el amor, el sexo, las apuestas, las drogas y la música. Asimismo, un estudio de científicos chinos ha concluyó que olvidar los malos recuerdos es más difícil si duermes con ellos. De otro lado, una investigación de la Universidad de Harvard identificó el área del cerebro responsable de mantenernos conscientes, lo cual abre opciones de tratamiento para pacientes en coma o estado vegetativo.

Daniel Meza
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