El nacimiento de esta águila calva fue visto por 60 millones en el mundo

Unos 60 millones de espectadores han visto a lo largo de los últimos cinco años cómo es que este nido, ubicado en el condado de Slash Pine Tree, en el estado de Florida, ha albergado el nacimiento, año a año, de nuevos ejemplares de águilas calvas.

Se trata de Southwest Florid Eagle Cam, un webcam instalada en un nido a 18 metros de altura, cuyas imágenes son transmitidas en un streaming online desde el año 2012.

La iniciativa surgió de una empresa privada en la zona con el objetivo de difundir más entre los estadounidenses las costumbres y aspectos vitales de la que es su ave nacional, para así asegurar la sustentabilidad de la especie en años venideros.

Actualmente, la población mundial de estos animales asciende a aproximadamente 70.000 ejemplares, repartidos entre los EE.UU. y Canadá, principalmente.

Uno de ellos acaba de nacer con el fin de año, bautizado E9 por los observadores del nido. Estas aves cazadoras usan anualmente el mismo nido para traer al mundo a sus nuevas crías y el que se puede ver en la transmisión es uno de cerca de dos metros y medio de diámetro. Como si fuera la sala de una casa, podemos ver en él el cuidado que la pareja le procura a sus pequeños, la manera en que fortalecen su nido y los alimentos que les traen hasta que son capaces de abandonar el nido y formar el propio con sus respectivas parejas.

El cuidado por la conservación de esta especie logró sacarla de a pocos del estado cercano a la extinción en que se halló a fines del siglo pasado, para hoy ubicar al águila calva fuera de la lista de especies en peligro, hace diez años.

No obstante, la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales (UICN) habría venido subestimando el real peligro de extinción que atraviesan una serie de especies animales alrededor del mundo, de acuerdo a lo revelado por un reciente estudio conducido por investigadores de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte y publicado por Science Advances. Ello se debería a la no incorporación de tecnologías modernas como la geolocalización y mapeo satelital en el proceso de evaluación del riesgo de extinción de varias especies.

Hans Huerto

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