¿Cuánto poder pudo encerrar el rayo que impactó a veraneante en Brasil?

Una mujer camina sola por una playa del estado de Santa Catarina, Brasil. Aunque está rodeada por unos 25 desconocidos, un rayo la impacta en la orilla del balneario sin que el resto de transeúntes terminen afectados por la descarga caída desde el cielo.

Esta ha sido la historia de Taline Campos, una mujer de 25 años afectada por el rayo y que quedó en un delicado estado de salud tras el impacto. El mismo fue registrado por un usuario en YouTube, cuyo video ya cuenta con más de un millón de vistas en solo un día de colgado.

Campos recibió oportunamente atención médica por el paro cardíaco con el que acabó tras las descarga. ¿Pero qué tan intensa pudo llegar a ser esta?

De acuerdo con los cálculos del científico de la Universidad del Sur de Florida, Matthew Pasek, publicados en la web The Conversation, todo depende del largo de la fulgurita.

La fulgurita es una rara piedra que se forma cuando un rayo vaporiza la arena. Al tratarse de un material abundante en las orillas de playas, donde pueden abundar a su vez los rayos, la potencia de los mismos debe ser medida tomando en cuenta los restos de fulgurita que dejan tras sí.

Al caer un rayo, este debe calentar, vaporizar un fundir la arena para crear los cristales de fulgurita. Para ello, el rayo en promedio cuenta con el poder de generar hasta 20.000 grados Celsius de calor, cerca de cuatro veces la temperatura de la superficie solar.

Al caer en la arena, producto de este calor y presión, el material se convierte en un tubo hueco que al enfriar se vuelve fulgurita.

Pasek estudió varios trozos de esta piedra en una cantera local en Florida, donde abundan las tormentas eléctricas. Del tamaño de un meñique o un antebrazo, estas piedras dan pistas sobre el recorrido del rayo que las creó.

Con 15 megajulios de energía se puede calentar y vaporizar un kilogramo de arena, la misma cantidad de energía que usa una familia estadounidense media en seis horas, o la energía cinética de un auto a 483 kilómetros por hora. “Tras medir nuestras fulguritas, llegamos a la conclusión de que la energía media necesaria para formar esas rocas fue de al menos un megajulio por metro de fulgurita formada”, dijo Pasek.

Ello permite afirmar que la descarga eléctrica de un rayo se acerca a las decenas de gigavatios, en promedio, mientras que en sus valores más altos podrían ser de hasta de un teravatio. Lo suficiente para iluminar mil millones de casas, al menos durante los milisegundos que dura el rayo.

 

Hans Huerto

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