Murió Granny, la orca más vieja del mundo

La orca más longeva del mundo, natural de una pequeña población de esta especie de ballenas en peligro del Estrecho de Budget –un profundo entrante del Pacífico localizado en el estado de Washington, Estados Unidos– está perdida por meses y se presume que esté muerta.

De ser cierta la hipótesis, la cifra de ballenas muertas en el 2016 se elevaría a siete, dijeron científicos de aquel estado del país norteamericano. Se llamaba J2, aunque todos la conocían como Granny (que en español significa Abuelita). Granny había sido vista incontables veces a lo largo de 40 años por científicos, pero ya no hay rastro de ella desde octubre, de acuerdo al Centro de Investigación de Ballenas en la isla San Juan. Fue el propio centro que anunció oficialmente que lo más seguro era que el animal había dejado de existir.

Pese a que Granny no ha sido divisada, otros miembros de su familia –a los que ella solía dirigir y estar al mando– han sido fotografiados y contados. Granny pertenece a una especie de ballenas que viajan con sus madres y abuelas. Estas ballenas asesinas son identificadas por marcas y patrones en blanco y negro únicos en sus formas de aleta. A cada una de ellas se les da un número y nombre.

En 1987, una publicación estimó que J2 nació en 1911, lo que indicaría que habría llegado a los 105. Para este tipo de cálculos, hay normalmente 12 años de margen de error, por lo que ella podría ser más vieja o más joven, según da cuenta Howard Garret, de Orca Network, citado por Phys.org.

Pese a que en el 2015 nacieron hasta 8 orcas bebes, la población ha decaído a 78 en el área al 31 de diciembre, informó el centro. La principal dificultad para estas criaturas es la falta de alimentos, contaminación y estrés debido a embarcaciones marinas en su hábitat. Décadas atrás, llegó a haber 140 animales en la referida zona. En los 70s, el número declinó a 71 luego de que docenas de ellas fueran capturadas y llevadas a parques y acuarios a lo largo del país. Los números han fluctuado en años recientes.

Uno de los siete desaparecidos o muertos del 2016 era un macho de 18 años, hallado en la costa de British Columbia el mes pasado. Las autoridades indican que la ballena pereció como consecuencia de un golpe, aunque no se sabe si de un bote u otro animal. 

Otra especie de notoria longevidad, en otra parte del mundo, falleció recientemente. Pan Pan era el panda más viejo del mundo con 31 años y murió hace algunos días en China. Aunque no suene a longevidad, se trata de una edad equivalente a 100 años de vida para un humano. A diferencia de las ballenas, los pandas tuvieron un gran 2016: dicha especie ya no está en la lista de especies en peligro de extinción de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (UICN) gracias a los esfuerzos de conservación.

 

Daniel Meza

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