Deportistas que sufren golpes en la cabeza se lesionan las piernas poco después

Las lesiones en la cabeza pueden ser el inicio del fin para la carrera de un deportista: de acuerdo con un estudio de la Universidad de Florida, los atletas que sufren traumatismos encéfalo craneanos —un conmoción cerebral— son más propensos a romperse los ligamentos de la rodilla o sufrir esguinces en los tobillos posteriormente.

Las caderas más rígidas y piernas más flojas podrían ser las responsables de estas lesiones secundarias aunque no menos graves para el rendimiento en competencias profesionales.

Estos hallazgos fueron publicados esta semana en la revista Medicine & Science in Sports & Exercise.

Las lesiones músculo-esqueléticas en las extremidades inferiores pueden llegar hasta tres meses después de la lesión en la cabeza. Esta correlación ya había sido descubierta por la ciencia médica, pero su causalidad aún no había sido explicada, según Dominique DuBose, integrante del equipo.

Para determinarla, se examinó a 39 jugadores universitarios de fútbol americano, de entre los que un tercio sufrió lesiones en la cabeza. La observación de estos casos reveló que durante un lapso promedio de 50 días después de la lesión, estos atletas tenían las caderas más rígidas, pero más flojas las rodillas y piernas.

Mientras que demasiada rigidez puede limitar los movimientos y restar flexibilidad para evitar lesiones, muy poca puede complicar mantener el equilibrio y balance del cuerpo de cintura para abajo.

Se presume que la rigidez de los miembros de los atletas es afectada por los efectos persistentes de la conmoción en áreas del cerebro que controlan una serie de movimientos, como la activación muscular y, consecuentemente, el patrón de movimiento. Moverse en el campo de juego de forma desacostumbrada, con miembros que responden distinto a las exigencias del deporte, es lo que precipitaría las lesiones posteriores.

Aunque cabe la posibilidad de que los atletas que sufren contusiones cerebrales más bien deban esas lesiones a condiciones previas que las precipitan, el estudio puede profundizarse en busca de hallar mejores y más eficaces terapias de recuperación para quienes sufren estos golpes. Así, someterse a una evaluación exhaustiva del control muscular podría convertirse en un filtro indispensable antes de volver a jugar, para evitar exponerse a lesiones de mayor consideración.

 

Hans Huerto

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