Japón ha perdido nuevamente un vehículo espacial, esta vez en la Tierra

Japón ha perdido un pequeño cohete hoy, tras un lanzamiento abortado, que tenía como misión poner en órbita un microsatélite.

La telemetría fue, al igual que en los casos de la desaparecida rusa Progress y la europea sonda marciana Schiaparelli, lo que motivó la ruina del proceso. El cohete despegó con éxito a las 8:33 a.m. (Japón), pero a poco de ello la nave dejó de enviar datos de telemetría, según un comunicado de prensa de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA).

Debido a ello, los exploradores de la JAXA en tierra cancelaron la ignición de la segunda etapa del cohete y con ello su ascenso se detuvo eventualmente. El vehículo cayó y se hundió en el océano al sureste del Centro Espacial Uchinoura de JAXA, en Kyushu, la más meridional de las 4 islas principales de Japón.

Se trataba de un cohete de sondeo de 10 metros de largo, 52 centímetros de diámetro y 2.600 kilogramos fue construido por el Instituto de Ciencias Espaciales y Astronáuticas (ISAS) de JAXA con electrónica de venta libre y un sistema reforzado con fibra de carbono para reducir costos (construirlo costó US$4,4 millones, según la agencia). Su trabajo era realizar observaciones durante vuelos suborbitales y desplegar pequeños satélites. El microsatélite que llevaba en esta, su tercera misión, pesaba 3 kg, y había sido desarrollado por un equipo de la Universidad de Tokio para realizar observaciones de la Tierra durante un mes antes de caer de nuevo en la atmósfera.

Esta caída se suma a anterior accidentes similares de la JAXA, el último de ellos de febrero pasado, cuando lanzó con éxito el satélite astronómico de rayos X ASTRO-H, También llamado Hitomi, de US$300 millones, desarrollado conjuntamente con la NASA. Luego de 5 semanas en órbita, Hitomi no pudo iniciar sus funciones de observación, para lo que contaba con cuatro telescopios: la nave se fragmentó en cinco partes. Los investigadores llegaron a la conclusión de que el Hitomi no fue sometido controles de seguridad suficientemente estrictos, que derivaron en fallos de sistema posteriores al lanzamiento. De igual manera la JAXA deberá ahora investigar las fallas que devinieron en su más reciente fracaso.

Hans Huerto

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