Un rascacielos de 5 km que se come el smog, la nueva megaestructura futurista

La compañía Arconic planea construir un rascacielos de 5 kilómetros de alto construido por materiales en desarrollo que incluyen superficies que se “comen” el smog y balcones retractables. La torre es parte de un plan mayor al que la firma ha llamado The Jetsons (Los Supersónicos) —un nombre alusivo a la serie animada de 1962 ambientada en el 2062.

Los ingenieros de Arconic trabajaron con ideas futuristas para imaginar cuáles serían las tecnologías más útiles a décadas del presente. Sherri McCleary, una de los principales científicas de materiales de Arconic, dijo al Business Insider que uno de los más importantes proyectos del plan integral es Eco Clean, un revestimiento especial que ayudaría a las estructuras a limpiar y purificar el aire de sus alrededores. Tal material vio la luz el 2011 y ofrece un número de beneficios sobre los paneles tradicionales de vidrio.

Según el científico, este revestimiento funcional brinda estética, beneficios de mantenimiento, y además favorece al ambiente reduciendo el contenido de polución de los alrededores.

EcoClean trabaja con la ayuda de luz y vapor de agua, que se mezcla con químicos dentro del material para producir átomos conocidos como radicales libres. Estos últimos, a su vez, absorben contaminantes del aire y los destruyen hasta deshacerse de ellos junto con otras impurezas, “casi como piel muerta”.

Otra innovación está también en las propias ventanas —las mismas que formarán parte del edificio de 5 km de alto que quiere levantar Arconic. Este nuevo diseño se llama Bloomframe. Esencialmente, es un tipo de ventana motorizada que se convertiría en un balcón de vidrio en menos de un minuto.

La empresa planea lanzar su tecnología al mercado en un “futuro cercano”, indicó un vocero al citado medio. En lugar de gastar doble en materiales para construir ventanas separadas y cornisas, Arconic prefiere invertir en componentes flexibles que pueden componer edificios moldeables, más que simples gigantes estáticos.

Entre los otros proyectos futuristas de Arconic destacan autos voladores, carrocerías ultraligeras, y alas de avión aerodinámicas. Mientras tanto, la firma continúa pensando en cómo los rascacielos de última generación deberían verse o qué podrían hacer. McCleary cree que gracias a las impresiones en 3D muchas estructuras que no son actualmente factibles podrían resistir en el futuro vientos fuertes y climas únicos. “Buscamos optimizar los materiales que pueden ser impresos en 3D para darle más y más opciones a diseñadores y arquitectos”, expresó.

No es la primera propuesta que plantea limpiar el aire a través de su fachada. La torre Tao Zhu Yin Yuan, que está siendo construida en Taiwán y sería finalizada en setiembre de este año tendrá la cualidad de “comerse la contaminación” con sus 23.000 árboles y arbustos en toda su fachada. Asimismo en Milan, Italia, el Palazzo Italia cuenta con una fachada a base de concreto y dióxido de titanio que captura los distintos óxidos de nitrógeno del aire resultando en un tipo de sal que se pega al material y que posteriormente se disuelve con la lluvia. 

 

Daniel Meza

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