Científicos lanzan ultimátum sobre primates: ‘es la hora final de estas criaturas’

Un reporte publicado recientemente en Science Advances da detalles sobre la penosa realidad que enfrenta la mayoría de primates no-humanos en el mundo —simios, monos, tarseros, lémures, lorises que habitan los cada vez más depredados bosques del planeta. El estudio es el más completo hecho al momento, indican los investigadores, aunque las conclusiones preocupantes.

Cerca del 60% de especies de primates está hoy en peligro de extinción y el 75% tiene poblaciones en declive. Para los autores del trabajo, “es la hora final de estas criaturas”. Muchas especies de lémures, monos y simios (como el lémur de cola anillada, el colobo rojo de Udzungwa, el langur negro de nariz chata, o el gorila oriental de planicie) están reducidos a poblaciones de unos pocos miles de individuos. En el caso del gibón de Hainan, una especie de simio chino, hay menos de 30 animales restantes. Otra especie de simio en peligro crítico, el orangután de Sumatra, perdió el 60% de su hábitat entre 1985 y 2007.

Las referidas especies se enfrentan a una serie de amenazas: caza, el tráfico ilegal de ellas, la pérdida de hábitats, mientras los humanos siguen depredando carreteras y minas de formas “innecesariamente destructivas”, de acuerdo a los científicos. Estos primates pueden vivir en bosques de países como China, Madagascar, Indonesia, Tanzania y la República Democrática del Congo.

“Tristemente, en los próximos 25 años, muchas de estas especies desaparecerán si no hacemos que la conservación sea una prioridad global”, dijo Paul Garber, coautor del trabajo a Eureka Alert.

Solo cuatro países, Brazil, Indonesia, Madagascar y la República Democrática del Congo albergan a dos tercios de todas las especies de primates, por lo que los investigadores los señalaron como principales objetivos para instaurar medidas que busquen detener esta tendencia global de extinción de primates.

El estudio halló una relación a considerar: la pérdida de hábitat de los primates —resultante de construcciones de carreteras, minería, tala y agricultura, caza, tráfico ilegal de animales y partes de animales— está ligada a altos índices de crecimiento de mográfico, así como altos niveles pobreza de comunidades aledañas. Para los científicos, en consecuencia, enfocarse a solucionar problemas de pobreza y bajar los niveles de crecimiento poblacional es un componente necesario para la conservación de los primates.

De todas las amenazas, sin embargo, la mayor es la cada vez más grande huella de la agricultura. Las prácticas agrícolas perturban y destruyen hábitats vitales para el 76% de todas las especies de primates en el planeta, explicó Garber. En particular, la producción del aceite de palma, la soja y el caucho, la tala y la ganadería destruyen miles de hectáreas de bosque. Suman —para mal— también la minería y la perforación en busca de combustibles fósiles.

En palabras de Garber, “tenemos una última oportunidad de reducir de manera significativa o hasta eliminar la amenaza humana a los primates y sus hábitats, guiar esfuerzos de conservación y concientizar al mundo sobre la situación de nuestros parientes más cercanos, los primates”.

En medio de esta crisis, un grupo de científicos descubrió a un nuevo tipo de primate en los bosques tropicales del sudeste China, el gibón Hoolock tianxing que en chino significa “movimiento en el cielo”. En un guiño al nombre y gracias a su afición por Star Wars, el equipo lo llamó informalmente Skywalker. No obstante, por el bajo número estimado de ejemplares del Skywalker, los científicos han asegurado que la especie debe ser declarada en peligro.

 

Daniel Meza

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